DEIXE EU BAGUNÇAR VOCÊ

Por Mauricio Barraza

¿Cómo describir a Liniker? Con esta pregunta rondando mi cabeza me dispongo a intentar describir una música que desde el primer momento que la escuché no ha podido salir de mi mente.

La armonía de cuatro voces en coro al inicio de una canción, seguida por un ritmo tranquilo y repetitivo, romántico y sexy a más no poder, combinada con un peculiar tono de voz como de quién canta con todo el corazón y disfruta cada nota, despertó mis sentidos y penetró en la profundidad de mi ser. Zero, así descubrí a Liniker.

Joven, negro, brasileño y una reina coronada con un turbante. Características todas de quién se atreve a descubrirse y así ser auténtico para después, crear, componer, cantar y transmitir. Y es que en estos tiempos no ser heteronormativo, ser negro y joven en Brasil, está difícil.

Con un gobierno golpista y conservador casi diariamente se pierde algún derecho ganado en Brasil. Con una sociedad machista –al igual que en México- es el país a nivel mundial con más homicidios de personas transexuales; entre 2008 y 2016  fueron asesinadas 845 personas transexuales (en el mismo periodo fueron asesinadas en México 247, por cierto, ocupamos el segundo lugar), lo que demuestra en cierto grado la intolerancia sexual y el conservadurismo que ha permeado en la sociedad brasileña.

En medio de lo anterior, se inscribe la personalidad y la música de Liniker. Comenzando a crear junto con su banda entre diciembre de 2014 y enero de 2015,   en julio de 2015 se termina de grabar “Cru” (crudo, en español) un single, con tres canciones producidas independientemente y grabadas en directo con su banda “os caramelows”. Con el lanzamiento de Zero, en YouTube en Octubre de 2015, Liniker e os caramelows consiguieron más de un millón de reproducciones en menos de una semana; y es que con su originalidad y sus cadenciosas melodías son capaces de atrapar a los amantes de la música.

Su reciente disco “Remonta”  incluye nuevas canciones y nuevas versiones de las grabaciones de “Cru”, un poco más sintetizadas pero sin perder su sonido melodioso, destacando los bajos, la cadencia y una trompeta característica de la música de Liniker.

Su soul nostálgico nos recuerda que la mejor música es la que nace del corazón, y también que la música independiente tiene mucho que dar, más aún cuando la música se ha convertido en un negocio totalmente comercial y en industria sumamente lucrativa en los tiempos del neoliberalismo (para acentuar más la pérdida de producciones sinceras y que surgen “del fondo”).

¿Cómo describir a Liniker? A través de su música. “Deixe eu bagunçar você”.

https://www.youtube.com/watch?v=M4s3yTJCcmI

http://brasil.elpais.com/brasil/2015/11/12/cultura/1447331706_038108.html

SEÑORES: GANÓ EL ¡NO!

Por: José Javier Capera Figueroa[1] –   

En tiempos pasados intenté abordar la posibilidad de pensar el SI como un voto por la paz, lo mencionaba cuando salía a relucir la gran campaña que le apostaba al No. Los amigos del NO consideraban que los acuerdos de La Habana son un mero instrumento político por implantar un modelo pensado para la guerrilla y legitimado por el gobierno de turno. Otros lo consideraban como un ejercicio político que representa la influencia de un famoso fantasma del “castro-chavismo” algo que nunca ha sucedió y a mi parecer sucederá en esta nación por mucho años.

Al momento de analizar las versiones de la bancada del SI, se observa poco entusiasmo en el sentido monetario de hacer una campaña multidimensional a favor de la paz. Tal como lo muestra el portal de la Silla Vacía en las regiones donde gano el SI a último momento se calentó el motor y comenzó la ronda de comprar, imponer y llevar a las personas a las urnas para que depositaran su voto por el SI es una lástima que se compre la conciencia de vivir dignamente, mientras el sector que estuvo siempre fincado en el No pusieron de manifiesto sus intereses y encontraron coalición con los gremios económicos y sectores políticos fuertes en las capitales una estrategia que los llevaría a tener el sartén en la mano. Este juego de poderes deja en visto que la paz como proyecto pensado y construido colectivamente es una simple ilusión y pasa a ser más un escenario de lucha por el poder político y el establecimiento de políticas a favor de ciertos sectores opulentos del país. Véase: http://lasillavacia.com/historia/asi-fallo-la-maquinaria-del-si-58189

Una vez más queda comprobado que las ansias de tener una paz “estable y duradera” es el choque de poderes de sectores que ha fragmentado la sociedad colombiana. Al instante de saber que el 50, 23 por ciento de los colombianos voto por el No tuve el placer de dialogar con un gran  maestro de filosofía- política, el cual me ofreció una serie de elementos que son fundamentales para comprender el caótico escenario de la paz:

  • La sociedad colombiana no ha madurado para la paz, y ve la paz como un juego de sectores políticos donde debería ser lo contrario ver la paz como un estado posible de construir.
  • La gran influencia del Uribismo en la toma de decisiones dejan claro su postura en la sociedad colombiana, y no es para más una sociedad que ha nacido y vivido en medio de la violencia produce un discurso en función de la misma.
  • El sentido de los votos por el No y la campaña débil de Si pone de manifiesto que la paz no es una simple idea debe ser una política construida por diversos sectores.

Entonces, como es posible ¿Comprender que gran parte de la sociedad colombiana no madurado para la paz? Eso lo podemos apreciar cuando de niños nuestros abuelos nos decían “allá no dejen que esos muchachos se peleen” mientras el público llamaban a que la pelea continuara. Es parecido lo que pasa con el escenario de la paz acá el sector que tiene la batuta de modificar los acuerdos, y generar divisiones incita a ver con pesimismo el proceso y bombardearlo de forma incoherente hasta llegar al punto de ganar y no proponer alternativas para superar el malestar y el calor de la paz. Véase: http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/opinion/columnistas/capera-figueroa-jose-javier/294945-se-destapo-el-fogon

Por último,  señores gano el ¡No!  Y el ruedo político continua – las FARC- EP pierden fuerza en el escenario político, el gobierno nacional celebra el Nobel de Paz de Juan Manuel Santos, el Uribismo sigue mostrando su campaña sucia y comprada por el No. Mientras tanto la victimas llenas de esperanza creen que es posible la firma del acuerdo, palabras más palabras menos el país está hecho lo que ha sido siempre un Estado con una débil nación que ha excluido históricamente a los más oprimidos.

Posdata: Desde tierras azteca les dije que el No ganaría el plebiscito a mis colegas, maestros y demás conocidos pero siempre manifesté mi sentido de esperanza por la paz, ahora sigo firme por el acuerdo pero uno distinto que logre poner en comunicación al oprimido y violentado de la extraña Colombia que vivimos y acaba de demostrarlo una vez más.

[1] José Javier Capera Figueroa es Politólogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista político y columnista del Periódico el Nuevo Día (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelión.org (España). Correo: caperafigueroa@gmail.com

EUFEMISMO

Por: Pavel Atilano

Algunos de nosotros no hemos tenido el gusto de vivir tiempos de cara amable, una época que nos dé varias opciones de desarrollo intelectual, emocional, físico, laboral y humano. Ciertamente para muchos de nosotros los tiempos son desfavorables y el contexto nos obliga a sobrevivir en vez de permitirnos vivir. Al 2015 habíamos más de 55 millones de mexicanos viviendo en condiciones de pobreza, ¡pero claro! Tal parece que algunos pueden sosegar la miseria con el apelativo de luchón (a).

A veces la verdad causa fastidio e incomodidad tanto al que la dice como al que la oye, pues ésta tiene facilidad para descalabrar a las personas. Cuando se quiere decir la verdad de manera amable entra en juego el eufemismo, que el diccionario de la Real Academia Española define como una “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”, es decir, que el eufemismo no busca ser mentira, éste sólo cuida nuestra sensibilidad.

Cuando evitamos señalar los desperfectos inherentes de la condición humana y no hacemos más que condenar su existencia a través de símiles verbales que “dignifican” dichas acciones o situaciones, no sólo demostramos la autoridad que tenemos sobre nosotros mismos, sino que contribuimos a que la autoridad del estrato superior disfrace las conductas perversas generadas por el actual sistema social, convirtiéndonos en cómplices del político que no ve crisis, sino desaceleraciones económicas.

Para naturalizar el uso de eufemismos los implantamos en la conducta de los niños desde que los amaestramos para pensar, hablar y comportarse con apego a mojigatos valores conservadores, pues muchas veces, aunque no siempre, los prejuicios de los padres o tutores con respecto a ciertos temas hacen que estos sean censurados a través del lenguaje; el más conocido de todos: la sexualidad. Lo realmente grave llega cuando al eufemismo se le usa como maquillaje de situaciones ruines.

Frecuentemente usamos eufemismos creyendo que son menos ofensivos, y pues bueno, esa es su naturaleza; sin embargo, no sé cuántos de mis amigos pierden peso al ser llamados gorditos en vez de obesos (y sí, creo que estoy escupiendo al aire). No sé si la gente es menos desempleada al ser desvinculada del trabajo en vez de ser despedida. ¿Gracioso? Tal vez. Pero ahora pensemos ¿hubo menos inocentes muertos en las guerras al ser parte de los daños colaterales en lugar de ser contados como víctimas?

Lo anterior no tiene la intención de hacer reflexionar al lector acerca de si el lenguaje que ha utilizado durante toda su vida es adecuado para decir las cosas como son, esa discusión queda para después. El caso es que si justificamos nuestro erróneo uso del lenguaje arguyendo que la intención es otra (y sí, la acción no refleja la intención) no tardaremos en sustituir todos nuestros verbos y adjetivos por palabras insípidas… ¡y tan rica que es la lengua española!

El eufemismo puede ser más dañino que la verdad, ya que muchas veces éste disfraza la atrocidad de un genocidio como una liberación étnica, o vuelve confusa la noble actividad del espionaje al llamarla inteligencia. ¿Qué no somos inteligentes de todos modos? Bueno, si nos creemos estas patrañas la respuesta es no. La cuestión es que, a mi parecer, el eufemismo puede atontar a los distraídos y desarticular las posibles ideas críticas que las personas hacen sobre algo que les afecta.

El lenguaje libre es una forma de rebeldía justificada, la cual es necesaria para que exista la virtud del diálogo, herramienta esencial que todo profesionista ha de utilizar en su vida académica, laboral y personal, en donde entender a los demás y hacerse entender a uno mismo logran que muchas ideas, proyectos y planes se conviertan en célebres muestras de éxito. ―Cuando los invite a pedir prestado el diamante más grande del mundo, ustedes sabrán que me he convertido en un ladrón―.

Quedémonos con la idea de que el eufemismo enmascara las ofensas, disfraza la malicia, inhibe la crítica y la auto-crítica, nos vuelve torpes, mediocres y no precisamente menos gordos. Para enfrentar el daño que aquel puede causar es necesario demostrar la racionalidad que tenemos y con ella distinguir la hipócrita falsedad con la que suelen tratar de engañarnos y hacernos creer que no somos pobres, sino luchones. La verdad es una medicina amarga, pero hay que tomarla.

POR LA REIVINDICACIÓN DEL “CHAIRISMO”

por Mauricio Barraza

Dejando relativamente de lado la verdadera historia del término “chairo”, la cual nos remite a las cercanías del comienzo del siglo XXI y que podemos vislumbrar un poco mejor en el siguiente enlace (http://www.chilango.com/general/nota/2015/09/07/nosotros-los-chairos), me propongo en este texto hacer algunas consideraciones del término en sí, abordándolo desde una perspectiva crítica y a la vez emancipadora.

Este escrito no pretende ser, o quizá sí, una introducción a lo que podría desembocar en una Teoría sobre el chairismo; la cuál sería probablemente un aporte mexicano, único tal vez, a las ciencias sociales.

El texto se titula así derivado de la inquietud de quien escribe por una emancipación del término “chairo”. Contribuyó, sinceramente, que alguna vez utilizaran este adjetivo despectivamente en mí, y tal vez porque, cansado de los prejuicios de los alienados, me siento en la necesidad de denunciar la opresión que el sistema neoliberal utiliza en quienes nos atrevemos a cuestionar a la autoridad – llámese gobierno, estado, status quo, opinión pública, etc.

Lo que acontece cuando se utiliza la expresión “chairo”, es muy similar a lo que sucede cuando se utiliza la expresión “feminazi”. En ambos casos se relevan una serie de prejuicios, por parte de quienes acuñan estos términos, hacia lo que va en contra de lo que está establecido, ya sea el status quo del Estado-Gobierno o el machismo tan arraigado y normalizado en la sociedad; además de que el simple hecho de su existencia implica un intento de desprestigio ante lo que busca poner en tela de juicio el establishment.

No debe de sorprendernos la acuñación del término “chairo” como algo despectivo, ya que una característica del neoliberalismo es la apropiación del lenguaje por parte de ciertos actores o instituciones clave para utilizarlo de acuerdo a sus conveniencias, y es que el “chairismo” no conviene…

Pero concretamente ¿Qué significa ser chairo? Cuando una persona utiliza la expresión “eres un chairo”, muy probablemente se esté refiriendo a que la persona a quien se hace cuestión es alguien con ideas absurdas, ignorante, con ideas de la izquierda, exagerado, sin argumentos, ridículo, hipócrita, quizá hasta peligroso, intolerante, desalineado y muchos más adjetivos negativos.

Durante la guerra fría, el término “chairo” podría haberse equiparado al término “comunista”; y es que debemos recordar que existía un cierto temor por “lo comunista” durante el largo conflicto ideológico entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Lo comunista era malo, lo bueno era lo occidental; la U.R.S.S era la potencia enemiga, Estados Unidos era el país de la libertad.

Con la caída del muro de Berlín, se desplomó también el comunismo soviético; y de la misma manera triunfó en solitario el nuevo liberalismo, es decir, el neoliberalismo. Si durante la Guerra Fría y el modelo económico Keynesiano deslegitimar a través del miedo a la otredad era lo común, entre otras cosas, en el modelo actual que defiende las libertades pero que no nos da opción de elegir, es decir, el neoliberalismo, deslegitimar a través de la ridiculización es la moda. Y, precisamente, “chairo” es un término que ridiculiza el pensamiento crítico.

Como en cualquier ideología, situación o acción, pueden existir absurdos, faltar argumentos, coherencia, etc., pero el empleo de términos despectivos que generalizan, tales como “chairo” o “feminazi”, suele ser nocivo y reforzar una ideología a favor del status quo.

Sin embargo, la propuesta que expongo a continuación es la superación de la connotación negativa en el caso del “chairismo”. Y es que retomando la teoría de la espiral del silencio, la opinión pública, que es definida como la opinión de la clase dominante, tiende a excluir a lo que va en contra de ella, y este miedo a la exclusión inherente a nuestra condición de seres sociales nos lleva a guardar silencio en caso de que no concordemos con la opinión “de la mayoría”, ya que si nos atrevemos a contradecirla, es decir, tomamos una postura crítica, corremos el riesgo de ser encasillados como “chairos” y, por consecuente, excluidos.

Quizá aún esté en el aire la cuestión de ¿por qué no conviene el chairismo? Intentando aterrizarla, sostengo lo siguiente. Al sistema neoliberal, tan ecléctico y aprehensivo, tan casi perfecto (para sus fines de sobrevivencia), adaptable y atractivo, no le convienen las voces críticas; voces que desde el “chairismo” cuestionen sus políticas económicas de desigualdad, de explotación, de saqueo, de abuso; voces que cuestionan el libre mercado, las políticas desreguladoras, las políticas de educación impuestas por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial para perpetuar su ideología, su dogma; voces que cuestionen el poder y la muy aparente sinceridad de los medios de comunicación masiva; voces que organicen y retumben en las calles protestando masivamente en contra de un sistema de opresión, de políticos corrompidos por el mismo sistema; voces que cuestionen el terrorismo de Estado ante los más reacios y fervientes críticos del mismo; voces que griten sin miedo.

Muchos no tenemos voz por miedo a la exclusión, a la represión o marginación. Es por ello que la reivindicación del chairismo y la emancipación de los chairos puede ser un primer paso para la superación del miedo a enfrentar la ideología de la clase dominante, y con ello resistir y hacer frente, sin miedo a la exclusión, al neoliberalismo.

Foto: Chiapas Paralelo 

EXCELSITUD

por Mauricio Barraza

El amor es la más grande fuerza que existe en el universo, capaz de expandirlo hasta la infinitud o contraerlo hasta la insignificancia.

El amor es la más grande fuerza que existe en el mundo, capaz de causar una gloriosa revolución o una alienación devastadora.

El amor es la más grande fuerza que nos impulsa a nosotros dos, nos hace capaces de superar cualquier barrera, latitud, idioma, distancia…

El amor ha causado ya una unión entre tú y yo, eterna, infinita, revolucionaria, gloriosa…

El amor se ha apoderado de nosotros, ¡excelso amor!

¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

por Mauricio Barraza

El día de hoy se cumplen 48 años de una masacre, una de las masacres más viles de la historia mexicana. El Estado mató a sus hijos, desapareció de la faz de la tierra a un número incontable de estudiantes, la plaza de las tres culturas se tiñó de sangre. Los militares dispararon en contra de quienes se suponía tenían que defender, su pueblo; pueblo joven, fresco, con aires revolucionarios, estudiantes que querían luchar contra el sistema priista autoritario.

Aquellos que estaban despertando conciencias fueron reprimidos con balas, asesinados, desaparecidos, silenciados con armas mortales. Eran estudiantes, eran hijos, hermanos, sobrinos, nietos… eran humanos. Eran porque fueron, pero aún son en nuestra memoria y es que el ¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!

A 48 años de Tlatelolco, 45 del “halconazo”, a dos de Ayotzinapa, me pregunto ¿por qué matan estudiantes? ¿seremos tan amenazantes ante el sistema? ¿o simplemente es una hijoputéz de nuestro sistema?

tlatelolco

A 48 años de Tlatelolco la situación no está ni un poco mejor, por el contrario, el sistema cada vez nos sofoca más y, castrados, nos encontramos pasmados, imposibilitados para actuar, cadenas mentales, sociales y políticas parece que nos oprimen; el espíritu de lucha, de reniego, de esperanza y de movilización está reprimido; el sistema neoliberal va ganando.

Resistamos, tomemos conciencia, organicémonos, actuemos, NO PERDONEMOS, NI OLVIDEMOS… la memoria histórica es importante, POR ELLOS, POR NOSOTROS, POR LOS QUE VIENEN:

¡REVOLUCIONEMOS!

http://expansion.mx/nacional/2015/10/01/tlatelolco-segun-los-periodicos-del-3-de-octubre-de-1968
Foto: Amnistía Internacional México