VENEZUELA: EL PAPEL DE LA SOCIEDAD, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS INTELECTUALES. Una brevísima reflexión

POR MAURICIO BARRAZA

Siempre hay temas que están de moda en la mente de las personas. Hoy, Venezuela es todo un tópico inclusive entre las personas menos interesadas en política. Se “sabe” que algo feo está pasando en Venezuela, los “pobrecitos venezolanos no tienen qué comer”, “el presidente de Venezuela es un loco, un dictador, un violador de Derechos Humanos”, todo el mundo sabe de esto o por lo menos es lo que escucha una y otra y otra vez en la radio, en la televisión, incluso en internet.

El noticiero televisivo matutino más importante de México dedica casi diariamente más de 10 minutos para hablar sobre lo que pasa en el país de moda. “Represión a los manifestantes por parte del gobierno”, “muertos en Venezuela”, “presos políticos”, “gobierno autoritario”, son titulares y cintillos que acompañan a las noticias dadas.

Algunos intelectuales del país en el ombligo de la luna escriben al respecto condenando enfáticamente al gobierno venezolano de Nicolás Maduro como “populista” y como violador de Derechos Humanos.

Es de celebrar la empatía que se tiene con otras naciones del globo, la importancia que se le da a los conflictos y abusos por parte de la autoridad en cualquier parte del mundo, es de celebrar el compromiso con la democracia tanto de medios de comunicación, intelectuales y ciudadanos en general. Pero temo denunciar que en la gran mayoría de los casos son meras apariencias, y que la información tiende a ser desinformación con un fin bien específico.

La hipocresía resultante de la “mera apariencia” es bastante molesta para quién escribe. Medios de comunicación e intelectuales se lavan las manos hablando de la situación en Venezuela, la suciedad que quitan de sus manos es causa de su silencio con respecto a la situación nacional, en donde se reprime con la muerte o censura a periodistas incómodos, en donde existen torturas a seres humanos por parte del ejército, en donde se desaparecen estudiantes que contrarían al status quo, en donde se espían a periodistas y activistas, ciudadanos en general, en donde la corrupción de la clase política alcanza niveles de cinismo exorbitantes, en donde también existen presos políticos, en donde el Estado se colude con narcotraficantes, etc., etc., etc., etc., etc., etc., …

Los medios y los intelectuales orgánicos nacionales callan. Lo mismo sucede con la prensa internacional, o si no díganme ustedes, gente informada sobre Venezuela, ¿qué pasa en Congo? ¿Qué pasa en Somalia? ¿Qué pasa en Nigeria? ¿Qué pasa en Tailandia? ¿Qué saben sobre los movimientos independentistas armados en una decena de países africanos? NADA. No importa, no existen, si no sale en la TV no es real, no tienen una opinión, a lo que me pregunto ¿Cómo le hacen para opinar sobre Venezuela? ¿Sólo reproducen lo que ven en su noticiero favorito de Televisa o TV Azteca o se ponen a reflexionar al respecto?

Los medios de comunicación generalmente son empresas y buscan generar lucros. La generación de lucros crece exponencialmente con un sistema mercado libre en donde tienden a existir, por condiciones históricas y entre otras causas, desigualdades sociales, económicas, políticas, en resumen desigualdades de oportunidades. Aunque nos digan que el mercado se regula a sí mismo, a lo que se le debe el adjetivo de “libre”, eso no es del todo cierto. Existen instituciones que se encargan de regular a este “mercado libre”, ¿alguna vez han escuchado hablar sobre el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial? Bueno, pues en resumen estas instituciones se la viven prestando dinero a las naciones a cambio de modificaciones en las políticas nacionales (internas) de cada país. Estas instituciones funcionan a la perfección en el modelo económico que rige prácticamente al mundo entero: el neoliberalismo. Un análisis certero de estas instituciones y del neoliberalismo requiere un escrito completo y este no pretende ser exclusivo de ellas. Tradicionalmente los gobiernos que más concuerdan con este tipo de instituciones, políticas y sistemas económicos, y por tanto las siguen y apoyan, son los gobiernos de derecha. Los gobiernos de izquierda tienden a preferir políticas más sociales, más soberanas, es decir, más independientes en la medida de lo posible, de estos organismos económicos internacionales como el BM y el FMI. Actualmente quedan relativamente pocos gobiernos de izquierda en el mundo, ejemplos de ello en América son: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. Todos ellos, con excepción de Uruguay, fuertemente criticados por la prensa internacional, los intelectuales orgánicos, y por Estados Unidos.

Cuba históricamente ha sido, desde 1958, un símbolo de resistencia al modelo económico, político y social, capitalista. Lo que le valió, con consecuencias hasta el día de hoy, un embargo económico por parte de los Estados Unidos en un contexto global en donde quien se aísla prácticamente desaparece. Vale la pena recordar que durante casi toda la segunda mitad del Siglo XX se vivió lo que hoy se conoce como la “Guerra fría”, un enfrentamiento ideológico entre el modelo capitalista de producción encabezado por Estados Unidos y el modelo comunista encabezado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A pesar de que la URSS “cayó” en 1989, y con ella el modelo comunista, la Guerra Fría no acabó. Por el contrario lo frío se calentó. Ahora quién no aplique el modelo capitalista y se inserte de lleno en el neoliberalismo y sus instituciones es un “enemigo de la democracia y la libertad”.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en lo anterior ya que se convierten en los legitimadores, en la mayoría de las ocasiones, de quienes defienden al capitalismo-neoliberal. Se repite una y otra vez la palabra “populismo” satanizándola al máximo e intentando infundir miedo en la población de que algún gobernante populista llegue al poder, tal como lo hacen los medios de comunicación en México con el líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Antes de proseguir les pregunto ¿qué es el populismo?

Desde que tengo uso de razón al “peje” lo han comparado primero con el difunto Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro. Los medios de comunicación han dicho una y otra vez que si AMLO llega a ganar la presidencia de la república vamos a estar como en Venezuela, lo que por supuesto ha permeado de manera efectiva entre muchos sectores de la población mexicana, a todo quiénes repiten y creen esto como creen en la palabra de Dios yo les pregunto ¿Por qué si gana López Obrador vamos a estar como en Venezuela? ¿Me pueden explicar por favor? Para empezar el contexto venezolano es muy diferente al contexto mexicano, también sus instituciones y por supuesto que hay una gran diferencia entre Hugo Chávez, Maduro y López Obrador; para empezar los dos primeros son militares y el tercero es cientista político. En fin…

Los medios de comunicación y muchos gobiernos aliados de Estados Unidos critican contundentemente la situación en Venezuela. Donald Trump recientemente amenazó a Venezuela con imponer sanciones económicas si instalaba una asamblea constituyente, lo que representa indiscutiblemente una intromisión a la soberanía nacional del país sudamericano.

Sin embargo estas intromisiones de Estados Unidos en la política interna de otros países no es algo nuevo. Sobre todo en países en los que gobierna la izquierda. ¿Quieren ejemplos? Ok, ahí les van de norte a sur en América:

En Cuba, en 1964, anticastristas con apoyo de Estados Unidos invadieron la Bahía de Cochinos.

En 1954, en Guatemala, un golpe de estado fue orquestado por la CIA en contra del presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz.

En 2004, en Haití, E.U depone al presidente Jean Bertrand Aristide, en 2010 se aumenta la militarización estadounidense en la isla caribeña, la primera nación independiente de América.

En 1965, en República Dominicana, existió una intervención militar posterior a la Guerra Civil Dominicana en “busca de la estabilización” de la isla por miedo a que se creara una nueva Cuba.

En 1950, en Puerto Rico, una insurrección nacionalista es aplastada por la Guardia Nacional.

En 2009, en Honduras, soldados entrenados por la Escuela de las Américas derrocaron al presidente Manuel Zelaya.

De 1982 a 1992, en El Salvador, durante la guerra civil E.U dio apoyo económico al gobierno en su lucha contra una guerrilla de orientación comunista.

De 1981-1990, en Nicaragua, apoyó con financiación y militares al grupo opositor del nuevo gobierno sandinista.

En 2010, en Costa Rica, bajo el pretexto de luchar en contra del narcotráfico, el gobierno costarricense, aprobó la entrada de 7000 marines, 46 buques y 200 helicópteros.

En 1964, en Panamá, reprimió fuertemente una protesta que clamaba en contra de la presencia de Estados Unidos en su territorio y el control en la zona del canal de Panamá. Hubo 28 muertos, 300 heridos y 500 arrestados.

En 1999 y 2009, en Colombia, desplegó tropas en “apoyo a la guerra contra el narcotráfico”.

En 2002, en Venezuela, apoyó financieramente el golpe de Estado fallido en contra de Hugo Chávez.

En 1964, en Brasil, apoyo militar en el golpe de Estado en contra el presidente de izquierda João Goulart.

En 1973, en Chile, apoyó el golpe de Estado, a través de la CIA, que habría de dar Augusto Pinochet a Salvador Allende.

En 1976, en Argentina, apoyó el golpe de Estado en contra del gobierno peronista.

En 1976, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, apoyó en la constitución de una organización internacional clandestina para la práctica de terrorismo de Estado con el objetivo de callar las voces opositoras, sobre todo de izquierda, a dichos regímenes. Lo anterior provocó el asesinato de 50,000 personas, la desaparición de 30,000 y la encarcelación de 400,000.

O los gobiernos cooperan con el tío Sam, o cuello. Ahora las tácticas de Estados Unidos para influenciar la política nacional son más de un tipo de soft power, es decir ya no con fuerzas militares en la mayoría de los casos, sino más bien a través de la financiación de movimientos contrarios a regímenes de izquierda.

A su vez, mientras los medios de comunicación internacionales cubren y presentan las manifestaciones de “ciudadanos que claman por democracia” en Venezuela como un gesto maravilloso, las protestas en Brasil en contra del presidente Michel Temer, quien por cierto fue espía de la CIA en este país, pasan totalmente desapercibidas, así como sus escándalos de corrupción contrariamente a las acusaciones sin sustento a las que el ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula Da Silva ha sido sometido, las cuales sí han recibido cobertura mediática de la prensa internacional.

 Lo que pretendo mostrar es la capacidad de los medios de comunicación para crear una agenda que favorezca los intereses de los más poderosos, económicamente hablando así como su facilidad para incidir en las apreciaciones sociales de los ciudadanos. Así mientras los protagonistas de protestas en México son “revoltosos” y “huevones  que no tienen nada que hacer”, los que protestan en Venezuela son patriotas y buenos ciudadanos.

Para hablar de cualquier asunto político para no caer en la ignorancia se requiere un poco más que la repetición de lo que vemos en los noticieros, escuchamos en la radio o leemos en la prensa escrita y para no caer en el elitismo por lo menos se necesita reconocer que la mayoría de las veces, como es mi caso, no somos unos expertos en los temas en cuestión. La cobertura mediática que se le da a la situación Venezolana no es asunto de bondad humana de los medios de comunicación y tampoco de bondad intelectual de quienes se dicen expertos, más bien tiene que ver con una cuestión de intereses económicos y políticos de ciertos actores e instituciones hijos, compadres y amigos del “libre mercado”.

Ahora bien, es lógico que como en cualquier protesta y movimiento social haya personas que quieran cambiar el statu quo,  sea de derecha o de izquierda. Habrá personas que legítimamente estén inconformes con el gobierno de Nicolás Maduro, por lo que se percibe en imágenes, son millones; están en todo su derecho de manifestarse. Así es la vida social, dialéctica, es una lucha constante entre diferentes ideologías e intereses. Sin embargo no podemos caer en la ingenuidad. Las protestas en Venezuela están impulsadas y protagonizadas por una élite económica y política, el papel de “carne de cañón” lo cumplen los manifestantes de clase media, e inclusive los de clase baja que probablemente influenciados por los medios de comunicación han decidido voltearse en contra de un gobierno que se presume social; los observadores y legitimizadores de las protestas son personalidades como Vicente Fox, ex presidente panista (derecha) de México, e instituciones como los medios de comunicación.

El gobierno de Nicolás Maduro resiste con todos sus recursos ante la violación de la soberanía nacional de Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro resiste, si se quiere, con autoritarismo ante los embates de agentes externos que procuran implantar políticas neoliberales en el país del sur. Los defensores del capital están dispuestos a utilizar todos sus recursos en contra de Maduro, tales como bloqueos económicos y de comercio que impidan la entrada de insumos básicos al país tales como papel higiénico y cierto tipo de alimentos, lo que ha llevado al gobierno venezolano a racionalizar estos bienes y a su vez lo que ha llevado a los medios de comunicación a difundir la supuesta “crisis humanitaria en Venezuela”.

Quien decida oponerse contra el sistema neoliberal-capitalista está expuesto a luchar en contra de un monstruo gigantesco e invencible quedando expuesto al aislamiento, tal como Cuba. De no resultar las enormes protestas sociales impulsadas por las élites derechistas de Venezuela y otras partes del mundo, como Estados Unidos, una posibilidad será la intervención militar del tío Sam. Y es que debemos recordar que, cuestión aparte y nada menos importante, Venezuela posee en gran cantidad reservas del recurso natural más codiciado por los United States, el petróleo.

En 2002 intentaron derrocar a Chávez por la vía militar, ahora intentan derrocar a Maduro por la vía “social”.

Basta de hipocresías, lo que menos le importa al neoliberalismo es la democracia y el bienestar social. Lo que se quiere lograr es un cambio de modelo económico y político en Venezuela, uno que deje de favorecer a los pobres y favorezca mucho más a los ricos, uno que deje de favorecer “lo social” y favorezca al “libre mercado”. No me vengan con cuentos.

No molesta la protesta social de quienes legítimamente se oponen a Maduro, molesta la hipocresía de los que mueven los hilos, de las manos que mecen la cuna, molesta que se utilice a la “democracia” como cobertor de intereses bastardos de las élites, sean nacionales o internacionales. Molesta la utilización de los de abajo como carne de cañón. Molesta la hipocresía de los medios de comunicación supuestamente “libres”, molesta la hipocresía de ciertos “intelectuales”, molesta el oportunismo, el falso activismo social.

Conciencia, resistencia y acción.

Abajo y a la izquierda.

Foto: El universo.
Fuentes:
 http://apublica.org/2017/06/venezuela-sem-fake-news/
SOA Watch / ICLJNK

 

 

INCERTIDUMBRE…

Por Mauricio Barraza

 

I

Tu nombre me persigue a donde quiera que vaya

Tu olor invade mi cuerpo impregnado en algún recuerdo

Tu sonrisa grabada en mi cabeza, tu voz en mis oídos susurrándome amor

El roce de tu piel recorriéndome pleno

 

II

La intriga por conocerte  invade,  mantiene y enamora

Tu mirada perdida, tiempo que fue y no será

Tu mirada transparente  que grita ¡Te amo!

Tus besos profundos entregándome el alma, recuerdos ilusos

 

III

Días enteros esperando por ti, aún no te conozco y te quiero conmigo

La pasión desenfrenada al hacerme el amor

La compañía dorada que a diario anhelo

Recuerdos de gloria, realidades inexistentes

Uno que otro error besando mi alma

 

IV

Tu ilusa inocencia, tu cuerpo presente

Tu risa oportuna, tu cuerpo desnudo

Tu cálido abrazo, tus arrebatos de furia

Intensidad profunda, desilusión constante

 

V

Mirada perdida, espera arriesgada

Repito en mi mente el tiempo imposible

Te quiero conmigo ¿cuánto? Para siempre

No estás más presente, decisiones prohibidas

 

VI

Emoción fatigante

Hartazgo constante

Esperas que matan

Recuerdos perdidos

 

VII

Versos libres

Besos radiantes

Contigo siempre

Distante presente

 

VIII

¿Será suficiente? Pregunta constante

¿Seré un suspiro? Deseo acongojante

¿Te quiero conmigo? Aunque sea un instante

Mirada atrayente, peligro constante

 

IX

¿Será para siempre? Respuesta clara

¿Amor de tu vida? Filosofía perdida

¿Tiempo disoluto? Fortalecido

¿Experiencias compartidas? De lo mejor de mi vida

 

X

¿Sinceridad y confianza? Amor de mi vida

¿Mi vida contigo? Mi amor eterno

¿Estaré a tu lado? Siempre soñando

¿Te amo? Mira mis ojos brillando

 

XI

Algunas respuestas ya están claras

Algunas memorias ya están borradas

Algunos deseos están cumplidos

Mis besos profundos ya están dados

 

XII

Te espero aquí

Te olvido ya

Te quiero aquí

Pasaste ya

 

XIII

Lo primero es suspensivo

Lo segundo fue pasajero

Lo tercero es definitivo

Lo cuarto parece distante

Lo quinto, múltiple irreflexivo

 

XIV

El secreto de tus ojos es secreto de mi alma

El deseo de tu cuerpo es gravedad que salva

El amor que te tengo es realidad distante

El olvido profundo ilusión inquebrantable

 

XV

Me quedo contigo…

 

 

11 TESIS SOBRE EL CHAIRISMO

POR MAURICIO BARRAZA

Este escrito no pretende ser un artículo académico ni científico. No se dejen engañar por el título, lo que sucede es que leyendo las “11 tesis sobre Feuerbach” de Karl Marx me surgió la idea de blasfemar con el título y remplazar aquel apellido alemán impronunciable con una palabra de casa acompañada, claro está, por su artículo correspondiente. De tal manera este intento de ordenamiento de ideas lleva por título el que todos ustedes ya saben.

Recientemente causó impacto, sobre todo en el mundo virtual de algunos ilustrados universitarios de ciencias sociales, la incorporación del término “chairo” al Real Diccionario de El Colegio de México (Diccionario del Español de México, por su nombre oficial), cuya definición es la siguiente:

Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes.

Esta definición viene precedida de información que nos aclara, a los menos conocedores de la gramática, que la palabra puede ser adjetivo o sustantivo. Asimismo el reconocidísimo Diccionario del Español de México nos enfatiza que la palabra “chairo” es utilizada de manera ofensiva, lo cual me da pie a comenzar con la primera tesis.

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La definición adoptada por los intelectuales y académicos de El Colegio de México, al considerar como “ofensivo” el término chairo, deja de lado el sentir de aquellos quienes estamos orgullosos de identificarnos como tal. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el término “puto”, utilizado ofensivamente por los intolerantes y machistas para referirse a las personas homosexuales, con certeza hay personas gays que se enorgullecen de ser “putos” así como hay personas que defendemos las causas sociales y políticas en contra de las ideologías de derecha que nos enorgullecemos de ser llamados “chairos”. Si se nos atribuye “la falta de compromiso verdadero” con lo que “decimos defender” es sencillamente consecuencia del capitalismo, al cual no escapa ni nuestra realidad, ni nuestras relaciones sociales, ni nuestras relaciones económicas. El capitalismo ha permeado de una manera inevitable dentro de cada uno de nosotros y de nuestras dinámicas. Así si queremos ir a una protesta ambiental en contra de la tala de árboles, como lo es #AbracemosTollocan, tenemos que trasladarnos en autobús cuya emisión de contaminantes es bastante considerable por el mal estado de los buses o, en el peor de los casos, en automóvil. Si no utilizamos bicicleta es porque estamos demasiado jodidos y oprimidos económicamente a causa de la voracidad del capitalismo y tenemos que decidir si comprar una bici o poder inscribirnos al próximo semestre a una Universidad “Pública” que en promedio cobra más de 3500 pesos al semestre, o porque tenemos miedo de que algún automovilista o camionero imprudente nos arroye con todo y bicicleta. Ahora, si queremos hacer llegar los ideales del movimiento a más personas utilizamos hojas de papel no reciclado, cuya producción fue posible gracias a la tala de árboles (y es que las recicladas son bien caras y o nos compramos nuestro almuerzo o compramos el ciento de hojas recicladas y pues cómo vamos a aguantar el día entero); o bien utilizamos la plataforma de facebook para crear una página y estar subiendo la información, y de paso hacemos más rico a Mark Zuckerberg. Así nos damos cuenta de que carecemos de una “falta de compromiso verdadero” aunque sea debido a una serie de condiciones que no podemos evitar, aunque no las queramos tener, por lo que nos tenemos bien merecido el ser llamados “chairos” pero no como una ofensa de sino como un orgullo.

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La derecha, cada vez más intolerante, necesita que los de la izquierda se sientan ridiculizados por defender sus ideales y para ello utiliza un término despectivamente  hacia los zurdos. Los de izquierda no debemos de sentir vergüenza de ser llamados “chairos”, por el contrario necesitamos reivindicar el chairismo.

      Retomo el ejemplo del “Orgullo Gay” y lo ejemplifico tomando el caso de un diputado brasileño, Jean Willys. Este diputado del Partido Socialismo e liberdade (PSOL) representa y defiende a la comunidad gay. Sin embargo, en Brasil, el país más homofóbico del mundo, esta tarea no es fácil; y menos en un Congreso plagado de intolerancia y conservadurismo. Un diputado de derecha llamó a Willys de “viado”, lo equivalente a “puto” en México, a lo que el congresista del PSOL respondió: “Si piensan que diciéndome puto me van a avergonzar están muy equivocados. Sí, soy puto y todos los días me siento muy orgulloso de serlo”.

      Así con el chairismo. Lo que buscan los intolerantes es imponer sus reglas, que no se les cuestione y si se les cuestiona que sea de acuerdo a sus parámetros de respeto y oficialismo, que no se altere el orden establecido que les conviene para la perpetuación de sus privilegios. Si los de derecha, sean declarados o de closet, con el fin de avergonzarnos salen gritando por ahí a todos quienes alzamos la voz en contra de las injusticias sociales y económicas “¡pinches chairos!”, lo mejor que podemos hacer es reivindicar el término y sentirnos orgullosos de serlo.

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La dicotomía izquierda-derecha no ha quedado rebasada ni nunca quedará. Los intelectuales que aboguen por ello son quienes habrán quedado rebasados por la realidad. Lo que existe es una falta de claridad política derivada de la pérdida de identidad ideológica. A los de derecha, o sea los de arriba, o sea los conservadores, o sea los más privilegiados, o sea los ricos más ricos, les conviene la pérdida de identidad e identificación de los de abajo para que no nos podamos organizar, para que no podamos revolucionar en torno a objetivos en común, objetivos de los de abajo, objetivos de izquierda. Por lo que utilizan el término “chairo” de manera despectiva. No caigamos en provocaciones.

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A los chairos nos falta imaginación y nos hemos creído lo negativo del término. Para nombrar a los defensores de la derecha se ha utilizado el término “derechairo”. A ellos les es difícil ponernos en una categoría o definirnos despectivamente pues ¿cómo nos llamarían de no ser “chairos”? ¿Luchadores sociales? ¿pobres? ¿defensores de los derechos humanos? ¿anarquistas? ¿zurdos? ¿rojos? En todo caso les es difícil encontrar algún término despectivo que generalice a aquellos que queremos una sociedad mucho más igualitaria, equitativa y libre. A ellos es fácil llamarles por su nombre: intolerantes, racistas, homofóbicos, machistas, potentados, corruptos, abusivos, saqueadores, etc.

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Si bien el “chairismo” engloba a los defensores de las causas sociales, políticas y económicas de izquierda y por ende en contra de la derecha, no existe un solo tipo de chairo. Todos y cada uno de ellos contribuyen a su manera a la toma de consciencia, a la emancipación intelectual, al despertar social. Hay quienes dentro de los chairos, son los menos favorecidos y por tanto quizá los más radicales. Están también los que tienen facilidad para la palabra y no tanto para la acción, y lo contrario. Existen los que aún no saben que lo son. También están los que no quieren aceptar que lo son (en ellos ha hecho efecto la denostación del término por parte de los diestros). En resumen, 1) Chairos intelectuales; 2) Chairos revolucionarios; 3) Feministas; 4) Ambientalistas; 5) Pacifistas; 6) Anarquistas; 7) Veganos y demás. Todos merecedores de respeto y reconocimiento. Ejemplos de ellos son: Karl Marx, Fredrich Engels, Antonio Gramsci, Slavoj Zizek, Rosa de Luxemburgo, Bakunin, Oscar Wilde, Pablo Neruda, José Martí, José Mujica, Ernesto Guevara, Fidel Castro, Subcomandante Marcos (hoy Galeano), Emiliano Zapata, Clara Campoamor, Simone de Beauvoir; Martin Luther King, Gandhi; entre muchos otros.

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Antes de la existencia del vocablo “chairo” existían otros términos para intentar denostar a las voces críticas y emancipadoras de la sociedad. Hace algunos milenios, antes de que el cristianismo se institucionalizara en lo que hoy llamamos “Iglesia Católica”, la locución “cristiano” cumplía esa función. En la Edad Media quienes se atrevían a cuestionar el statu quo eran “brujas” o “herejes”. A partir del siglo XIX fueron llamados “comunistas” lo que perduró hasta finales del siglo XX con la caída de la Unión Soviética. Así es como los derechistas posmodernos mexicanos adoptaron la palabra “chairo”. Curioso que en un mundo globalizado los términos para llamar a los desertores del statu quo se hagan locales. He aquí un tema para investigar.

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Ser “chairo” no es sinónimo de ser ignorante. Por el contrario es sinónimo de ser consciente e intentar, por lo menos, cambiar nuestras realidades para el bien común.

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Los que de arriba, sean burócratas, políticos, administradores, directivos, empresarios, machos, etc., no toleran que se les cuestione, no les gusta debatir. Tienden a huir de quienes cuestionamos o a ignorarnos como si no existiéramos, si no huyen nos reprimen, nos desaparecen, nos matan, y en el mejor de los casos intentan ridiculizarnos o ignorar nuestros argumentos diciéndonos locos, utópicos, feminazis, chairos. Lo que no saben es que esos términos son vientos que nos dan oxígeno y nos impulsan a seguir luchando. Es decir, entre más intenten enterrarnos más vamos a florecer.

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El chairo no nace, se hace. Y se hace a través del estudio, de la reflexión, del debate, de la discusión, del intercambio de ideas. El mejor lugar para convertirse en chairo es la universidad ya que ahí existen todas estas oportunidades y, además, dentro de las universidades, también existen carencias, injusticias y absurdeces contra las cuales luchar. Los chairos universitarios tenemos la obligación, por nuestro carácter de universitarios, de difundir el chairismo para la reivindicación de nuestros derechos y libertades como sociedad.

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Por el simple hecho de ser chairos no sabemos menos ni sabemos más de nuestra realidad. Eso depende de nuestras conciencias y de qué tan alerta estemos de los síntomas que aquejan a nuestra sociedad y de la capacidad que tengamos para intentar remediarlos prácticamente desde una perspectiva social, crítica, igualitaria, equitativa y constructiva.

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El chairismo se trata de la revolución de las conciencias para la emancipación social y política desde abajo y a la izquierda.

 

 

POR LA REIVINDICACIÓN DEL “CHAIRISMO”