VENEZUELA: EL PAPEL DE LA SOCIEDAD, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS INTELECTUALES. Una brevísima reflexión

POR MAURICIO BARRAZA

Siempre hay temas que están de moda en la mente de las personas. Hoy, Venezuela es todo un tópico inclusive entre las personas menos interesadas en política. Se “sabe” que algo feo está pasando en Venezuela, los “pobrecitos venezolanos no tienen qué comer”, “el presidente de Venezuela es un loco, un dictador, un violador de Derechos Humanos”, todo el mundo sabe de esto o por lo menos es lo que escucha una y otra y otra vez en la radio, en la televisión, incluso en internet.

El noticiero televisivo matutino más importante de México dedica casi diariamente más de 10 minutos para hablar sobre lo que pasa en el país de moda. “Represión a los manifestantes por parte del gobierno”, “muertos en Venezuela”, “presos políticos”, “gobierno autoritario”, son titulares y cintillos que acompañan a las noticias dadas.

Algunos intelectuales del país en el ombligo de la luna escriben al respecto condenando enfáticamente al gobierno venezolano de Nicolás Maduro como “populista” y como violador de Derechos Humanos.

Es de celebrar la empatía que se tiene con otras naciones del globo, la importancia que se le da a los conflictos y abusos por parte de la autoridad en cualquier parte del mundo, es de celebrar el compromiso con la democracia tanto de medios de comunicación, intelectuales y ciudadanos en general. Pero temo denunciar que en la gran mayoría de los casos son meras apariencias, y que la información tiende a ser desinformación con un fin bien específico.

La hipocresía resultante de la “mera apariencia” es bastante molesta para quién escribe. Medios de comunicación e intelectuales se lavan las manos hablando de la situación en Venezuela, la suciedad que quitan de sus manos es causa de su silencio con respecto a la situación nacional, en donde se reprime con la muerte o censura a periodistas incómodos, en donde existen torturas a seres humanos por parte del ejército, en donde se desaparecen estudiantes que contrarían al status quo, en donde se espían a periodistas y activistas, ciudadanos en general, en donde la corrupción de la clase política alcanza niveles de cinismo exorbitantes, en donde también existen presos políticos, en donde el Estado se colude con narcotraficantes, etc., etc., etc., etc., etc., etc., …

Los medios y los intelectuales orgánicos nacionales callan. Lo mismo sucede con la prensa internacional, o si no díganme ustedes, gente informada sobre Venezuela, ¿qué pasa en Congo? ¿Qué pasa en Somalia? ¿Qué pasa en Nigeria? ¿Qué pasa en Tailandia? ¿Qué saben sobre los movimientos independentistas armados en una decena de países africanos? NADA. No importa, no existen, si no sale en la TV no es real, no tienen una opinión, a lo que me pregunto ¿Cómo le hacen para opinar sobre Venezuela? ¿Sólo reproducen lo que ven en su noticiero favorito de Televisa o TV Azteca o se ponen a reflexionar al respecto?

Los medios de comunicación generalmente son empresas y buscan generar lucros. La generación de lucros crece exponencialmente con un sistema mercado libre en donde tienden a existir, por condiciones históricas y entre otras causas, desigualdades sociales, económicas, políticas, en resumen desigualdades de oportunidades. Aunque nos digan que el mercado se regula a sí mismo, a lo que se le debe el adjetivo de “libre”, eso no es del todo cierto. Existen instituciones que se encargan de regular a este “mercado libre”, ¿alguna vez han escuchado hablar sobre el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial? Bueno, pues en resumen estas instituciones se la viven prestando dinero a las naciones a cambio de modificaciones en las políticas nacionales (internas) de cada país. Estas instituciones funcionan a la perfección en el modelo económico que rige prácticamente al mundo entero: el neoliberalismo. Un análisis certero de estas instituciones y del neoliberalismo requiere un escrito completo y este no pretende ser exclusivo de ellas. Tradicionalmente los gobiernos que más concuerdan con este tipo de instituciones, políticas y sistemas económicos, y por tanto las siguen y apoyan, son los gobiernos de derecha. Los gobiernos de izquierda tienden a preferir políticas más sociales, más soberanas, es decir, más independientes en la medida de lo posible, de estos organismos económicos internacionales como el BM y el FMI. Actualmente quedan relativamente pocos gobiernos de izquierda en el mundo, ejemplos de ello en América son: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. Todos ellos, con excepción de Uruguay, fuertemente criticados por la prensa internacional, los intelectuales orgánicos, y por Estados Unidos.

Cuba históricamente ha sido, desde 1958, un símbolo de resistencia al modelo económico, político y social, capitalista. Lo que le valió, con consecuencias hasta el día de hoy, un embargo económico por parte de los Estados Unidos en un contexto global en donde quien se aísla prácticamente desaparece. Vale la pena recordar que durante casi toda la segunda mitad del Siglo XX se vivió lo que hoy se conoce como la “Guerra fría”, un enfrentamiento ideológico entre el modelo capitalista de producción encabezado por Estados Unidos y el modelo comunista encabezado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A pesar de que la URSS “cayó” en 1989, y con ella el modelo comunista, la Guerra Fría no acabó. Por el contrario lo frío se calentó. Ahora quién no aplique el modelo capitalista y se inserte de lleno en el neoliberalismo y sus instituciones es un “enemigo de la democracia y la libertad”.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en lo anterior ya que se convierten en los legitimadores, en la mayoría de las ocasiones, de quienes defienden al capitalismo-neoliberal. Se repite una y otra vez la palabra “populismo” satanizándola al máximo e intentando infundir miedo en la población de que algún gobernante populista llegue al poder, tal como lo hacen los medios de comunicación en México con el líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Antes de proseguir les pregunto ¿qué es el populismo?

Desde que tengo uso de razón al “peje” lo han comparado primero con el difunto Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro. Los medios de comunicación han dicho una y otra vez que si AMLO llega a ganar la presidencia de la república vamos a estar como en Venezuela, lo que por supuesto ha permeado de manera efectiva entre muchos sectores de la población mexicana, a todo quiénes repiten y creen esto como creen en la palabra de Dios yo les pregunto ¿Por qué si gana López Obrador vamos a estar como en Venezuela? ¿Me pueden explicar por favor? Para empezar el contexto venezolano es muy diferente al contexto mexicano, también sus instituciones y por supuesto que hay una gran diferencia entre Hugo Chávez, Maduro y López Obrador; para empezar los dos primeros son militares y el tercero es cientista político. En fin…

Los medios de comunicación y muchos gobiernos aliados de Estados Unidos critican contundentemente la situación en Venezuela. Donald Trump recientemente amenazó a Venezuela con imponer sanciones económicas si instalaba una asamblea constituyente, lo que representa indiscutiblemente una intromisión a la soberanía nacional del país sudamericano.

Sin embargo estas intromisiones de Estados Unidos en la política interna de otros países no es algo nuevo. Sobre todo en países en los que gobierna la izquierda. ¿Quieren ejemplos? Ok, ahí les van de norte a sur en América:

En Cuba, en 1964, anticastristas con apoyo de Estados Unidos invadieron la Bahía de Cochinos.

En 1954, en Guatemala, un golpe de estado fue orquestado por la CIA en contra del presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz.

En 2004, en Haití, E.U depone al presidente Jean Bertrand Aristide, en 2010 se aumenta la militarización estadounidense en la isla caribeña, la primera nación independiente de América.

En 1965, en República Dominicana, existió una intervención militar posterior a la Guerra Civil Dominicana en “busca de la estabilización” de la isla por miedo a que se creara una nueva Cuba.

En 1950, en Puerto Rico, una insurrección nacionalista es aplastada por la Guardia Nacional.

En 2009, en Honduras, soldados entrenados por la Escuela de las Américas derrocaron al presidente Manuel Zelaya.

De 1982 a 1992, en El Salvador, durante la guerra civil E.U dio apoyo económico al gobierno en su lucha contra una guerrilla de orientación comunista.

De 1981-1990, en Nicaragua, apoyó con financiación y militares al grupo opositor del nuevo gobierno sandinista.

En 2010, en Costa Rica, bajo el pretexto de luchar en contra del narcotráfico, el gobierno costarricense, aprobó la entrada de 7000 marines, 46 buques y 200 helicópteros.

En 1964, en Panamá, reprimió fuertemente una protesta que clamaba en contra de la presencia de Estados Unidos en su territorio y el control en la zona del canal de Panamá. Hubo 28 muertos, 300 heridos y 500 arrestados.

En 1999 y 2009, en Colombia, desplegó tropas en “apoyo a la guerra contra el narcotráfico”.

En 2002, en Venezuela, apoyó financieramente el golpe de Estado fallido en contra de Hugo Chávez.

En 1964, en Brasil, apoyo militar en el golpe de Estado en contra el presidente de izquierda João Goulart.

En 1973, en Chile, apoyó el golpe de Estado, a través de la CIA, que habría de dar Augusto Pinochet a Salvador Allende.

En 1976, en Argentina, apoyó el golpe de Estado en contra del gobierno peronista.

En 1976, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, apoyó en la constitución de una organización internacional clandestina para la práctica de terrorismo de Estado con el objetivo de callar las voces opositoras, sobre todo de izquierda, a dichos regímenes. Lo anterior provocó el asesinato de 50,000 personas, la desaparición de 30,000 y la encarcelación de 400,000.

O los gobiernos cooperan con el tío Sam, o cuello. Ahora las tácticas de Estados Unidos para influenciar la política nacional son más de un tipo de soft power, es decir ya no con fuerzas militares en la mayoría de los casos, sino más bien a través de la financiación de movimientos contrarios a regímenes de izquierda.

A su vez, mientras los medios de comunicación internacionales cubren y presentan las manifestaciones de “ciudadanos que claman por democracia” en Venezuela como un gesto maravilloso, las protestas en Brasil en contra del presidente Michel Temer, quien por cierto fue espía de la CIA en este país, pasan totalmente desapercibidas, así como sus escándalos de corrupción contrariamente a las acusaciones sin sustento a las que el ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula Da Silva ha sido sometido, las cuales sí han recibido cobertura mediática de la prensa internacional.

 Lo que pretendo mostrar es la capacidad de los medios de comunicación para crear una agenda que favorezca los intereses de los más poderosos, económicamente hablando así como su facilidad para incidir en las apreciaciones sociales de los ciudadanos. Así mientras los protagonistas de protestas en México son “revoltosos” y “huevones  que no tienen nada que hacer”, los que protestan en Venezuela son patriotas y buenos ciudadanos.

Para hablar de cualquier asunto político para no caer en la ignorancia se requiere un poco más que la repetición de lo que vemos en los noticieros, escuchamos en la radio o leemos en la prensa escrita y para no caer en el elitismo por lo menos se necesita reconocer que la mayoría de las veces, como es mi caso, no somos unos expertos en los temas en cuestión. La cobertura mediática que se le da a la situación Venezolana no es asunto de bondad humana de los medios de comunicación y tampoco de bondad intelectual de quienes se dicen expertos, más bien tiene que ver con una cuestión de intereses económicos y políticos de ciertos actores e instituciones hijos, compadres y amigos del “libre mercado”.

Ahora bien, es lógico que como en cualquier protesta y movimiento social haya personas que quieran cambiar el statu quo,  sea de derecha o de izquierda. Habrá personas que legítimamente estén inconformes con el gobierno de Nicolás Maduro, por lo que se percibe en imágenes, son millones; están en todo su derecho de manifestarse. Así es la vida social, dialéctica, es una lucha constante entre diferentes ideologías e intereses. Sin embargo no podemos caer en la ingenuidad. Las protestas en Venezuela están impulsadas y protagonizadas por una élite económica y política, el papel de “carne de cañón” lo cumplen los manifestantes de clase media, e inclusive los de clase baja que probablemente influenciados por los medios de comunicación han decidido voltearse en contra de un gobierno que se presume social; los observadores y legitimizadores de las protestas son personalidades como Vicente Fox, ex presidente panista (derecha) de México, e instituciones como los medios de comunicación.

El gobierno de Nicolás Maduro resiste con todos sus recursos ante la violación de la soberanía nacional de Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro resiste, si se quiere, con autoritarismo ante los embates de agentes externos que procuran implantar políticas neoliberales en el país del sur. Los defensores del capital están dispuestos a utilizar todos sus recursos en contra de Maduro, tales como bloqueos económicos y de comercio que impidan la entrada de insumos básicos al país tales como papel higiénico y cierto tipo de alimentos, lo que ha llevado al gobierno venezolano a racionalizar estos bienes y a su vez lo que ha llevado a los medios de comunicación a difundir la supuesta “crisis humanitaria en Venezuela”.

Quien decida oponerse contra el sistema neoliberal-capitalista está expuesto a luchar en contra de un monstruo gigantesco e invencible quedando expuesto al aislamiento, tal como Cuba. De no resultar las enormes protestas sociales impulsadas por las élites derechistas de Venezuela y otras partes del mundo, como Estados Unidos, una posibilidad será la intervención militar del tío Sam. Y es que debemos recordar que, cuestión aparte y nada menos importante, Venezuela posee en gran cantidad reservas del recurso natural más codiciado por los United States, el petróleo.

En 2002 intentaron derrocar a Chávez por la vía militar, ahora intentan derrocar a Maduro por la vía “social”.

Basta de hipocresías, lo que menos le importa al neoliberalismo es la democracia y el bienestar social. Lo que se quiere lograr es un cambio de modelo económico y político en Venezuela, uno que deje de favorecer a los pobres y favorezca mucho más a los ricos, uno que deje de favorecer “lo social” y favorezca al “libre mercado”. No me vengan con cuentos.

No molesta la protesta social de quienes legítimamente se oponen a Maduro, molesta la hipocresía de los que mueven los hilos, de las manos que mecen la cuna, molesta que se utilice a la “democracia” como cobertor de intereses bastardos de las élites, sean nacionales o internacionales. Molesta la utilización de los de abajo como carne de cañón. Molesta la hipocresía de los medios de comunicación supuestamente “libres”, molesta la hipocresía de ciertos “intelectuales”, molesta el oportunismo, el falso activismo social.

Conciencia, resistencia y acción.

Abajo y a la izquierda.

Foto: El universo.
Fuentes:
 http://apublica.org/2017/06/venezuela-sem-fake-news/
SOA Watch / ICLJNK

 

 

Exprésate!

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