¡PATRIA, CIENCIA Y TRABAJO!

Por: Mauricio Barraza

Otra vez la burra al trigo. Confieso que no es algo que me guste hacer, sin embargo tengo la responsabilidad conmigo mismo de hacerlo. He aprovechado este espacio en variadas ocasiones para criticar a mi universidad, a mi Universidad Autónoma del Estado de México, y como ya lo decía no es algo de lo que me vanaglorie. Lo que sucede es que, desafortunadamente, no me dejan de otra. Aclaro, y es de suma importancia para mí, que amo a mi UAEM, y es quizá por esto que a veces me considero muy severo en cuanto a su quehacer. Me encantaría que, como lo afirman los dudosos rankings de universidades, fuera una de las tres mejores universidades del país o ¡por qué no la mejor! Para ello tienen que pasar muchas cosas…muchas, y a su vez dejar de pasar otras tantas.

“La estafa maestra”… ¿Alguien duda de la corrupción, siempre cínica pero nunca tan voraz como en tiempos recientes, del gobierno federal encabezado por el PRI? No lo creo. Al contrario de lo que nuestro amado mandatario federal declaró algún día no creo que la corrupción sea un problema cultural. Más bien es un problema de instituciones, estructuras  y de gobernantes, de relaciones entre ellos, lo que en resumen se podría decir que es un problema de nuestro Sistema Político. La corrupción cínica y voraz ha permeado, de alguna manera, en cada uno de nosotros, directa o indirectamente… (guardo silencio y suspiro tristemente para escribir las dos siguientes palabras)… la universidad.

¿Qué se supone que es la universidad sino una de las más nobles instituciones en donde el saber y la práctica se conjugan para la formación de estudiantes capaces de interpretar la realidad y las necesidades sociales y transformarlas para el beneficio de la sociedad en su conjunto? Bien, esta institución específica  (delimitaré mi objeto), la UAEM ha estado en manos, administrativamente hablando, de personajes que le han hecho el juego a los sujetos más sucios y corruptos del país. Esta institución, a través de quienes la han regido, ha estado en relación estrecha con el partido político más corrupto del país que a su vez ha gobernado el estado de México por más de ochenta años ininterrumpidamente. Pues esa relación tan estrecha, esa relación tan “necesaria para el propio desarrollo de la UAEM” ha rendido sus frutos.

Acusada de ser cómplice de un mega fraude por parte del gobierno federal priísta y de desvíos millonarios de recursos a través de la subcontratación de empresas fantasma, la UAEM es noticia hoy a nivel nacional y hasta internacional. Lo es por este fruto tan lamentable de su relación con sus pares priístas y no por haber destacado como la tercera mejor universidad de México, como nos quisieron hacer creer ilusoriamente en la administración que recién acaba de concluir, que por cierto es la principal inculpada en esta complicidad lamentable a través del hoy Ombudsman mexiquense, Jorge Olvera y del director de FONDICT-UAEM, Erick Herzaín Torres Mulhia… Realmente lamentable y doloroso… pero también obvio.

Las instituciones se inscriben como un reflejo de la realidad política nacional; podríamos hasta considerar a cada institución como un micro-estado, en donde hay relaciones de poder, de autoridad, de subordinación, en donde hay también aspiraciones; y es que si, como ya escribió  Rousseau, “la familia es el primer modelo de las sociedades políticas” hemos de tener bien claro que una institución, en este caso específico, la universidad es también una sociedad política que con sus relaciones, intereses y estructuras se convierte en un ya mencionado micro-estado.

Como en un Estado en la universidad existen los ciudadanos, que en este caso somos, en esencia, los estudiantes; y también existen las autoridades, los gobernantes, es decir, algunos administrativos, directivos, docentes y, como “jefe de Estado”, el rector. Todos quienes conformamos la comunidad universitaria tenemos los vicios y las virtudes que existen en el Estado mexicano: corrupción, servilismo, apatía, cinismo, etc., pero también la esencia de la universidad, es decir, la formación de la conciencia, la construcción del conocimiento, nos permite tener la invaluable oportunidad de darnos cuenta “ilustradamente”, y de actuar (desde el conocimiento y con una toma de conciencia) contundentemente para transformar, no para preservar. Y es que quien quiera preservar el estado actual de las cosas, de nuestra realidad, de nuestra política, estará sirviendo a intereses mezquinos y vendiendo su alma al servilismo.

Uno de nuestros vicios como ciudadanos y en este caso como estudiantes es que parecería que sólo estamos conscientes cuando los hechos se nos muestran inminentes, parecería  que no tenemos la capacidad, ¿o el interés?, de entender lo demás. Y es que el fraude ya estaba consolidado desde hace dos años, ya había salido a la luz (aunque no tan detalladamente) lo que pensaría que sería suficiente para indignarnos y tomar cartas en el asunto. Y es que ¿apoco no era obvia la opulencia y prepotencia de muchas de nuestras autoridades, sobre todo de la administración anterior? ¿No éramos capaces de darnos cuenta de ello? ¿No éramos capaces de darnos cuenta de los procesos poco o nada democráticos de selección de nuestras autoridades? ¿No somos capaces de darnos cuenta del cinismo de nuestros directivos, de su hipocresía, de su militancia descarada? ¿No somos capaces de percibir los mecanismos de coerción de parte de la estructura de la universidad para con cierto tipo de estudiantes? ¿No somos capaces de darnos cuenta de que una universidad pública y autónoma debe tener ciertas características que con certeza la UAEM carece? Y si nos damos cuenta ¿qué hacemos al respecto? ¿Esperamos que surja algún líder estudiantil que nos diga que hacer? ¿Nos damos cuenta de que si dejamos recaer la mayor responsabilidad en ese único líder puede ser corruptible o bien vulnerable por parte del statu quo? ¿¡Qué esperamos para actuar, para organizarnos, para hacer algo!? ¿¡Qué tiene que pasar para tomemos en serio nuestra realidad y dejemos de hacer memes ridiculizando la realidad al mismo tiempo que la banalizamos y con ello la toleramos!?

La rectoría de la UAEM parece un palacio. Quien haya tenido la oportunidad de adentrarse más allá de la mera fachada del edificio histórico y lo que se nos muestra a los simples mortales podrá haberse dado cuenta de la opulencia de ciertas salas, escondidas a los ojos de la mayoría, que hacen parte de rectoría. En estas salas, llenas de lujos (y también de cámaras escondidas), bustos gigantes, cuadros elegantes, alfombras finas, sillones despampanantes, se reúnen ciertos secretarios, directivos, ciertos estudiantes ya sean consejeros o críticos incómodos, estos últimos que a su vez renuevan y dan aires convenientes (pero también y sólo aparentes) de democratización. La nueva oficina del rector, para la cual prácticamente se construyó todo un piso de un edificio y con, a estas alturas, quién sabe qué recursos, quizá sea más opulenta que la misma oficina del gobernador del Estado. ¿En serio les extraña el desvío de recursos del que es acusada nuestra UAEM? Y de nuevo la disyuntiva, si no nos extraña ¿por qué carajos no hemos hecho nada?

Otro de nuestros vicios como ciudadanos y, en el caso que nos concierne, como estudiantes es que tendemos a olvidar como ya olvidamos, por ejemplo, los actos de corrupción comprobadísimos del exsecretario de comunicaciones del estado de México e inexplicablemente aún profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, Apolinar Mena. Maestro quasi ausente de la materia de ¡Sistema Político Mexicano! Ahí está el fiel reflejo de lo que sucede en la UAEM, de lo que nos enseñan varios de nuestros profesores ¿Qué nos va a enseñar Polo Mena del Sistema Político Mexicano? ¡A diferencia de nosotros estudiantes, él si tiene huevos! ¡Qué cinismo! Cinismo tanto de él, como de nuestros directivos, como de nosotros mismos que no hicimos ni estamos haciendo nada al respecto.

Olvidamos también nuestros movimientos estudiantiles, los que le pertenecen a nuestra UAEM, olvidamos a los estudiantes muertos y encarcelados que hubo en las décadas de los 1930 y 1940 cuando se luchaba por la autonomía de la universidad, esa “A” que hoy nos sobra en nuestro nombre, pero que nos sobra porque nosotros somos cómplices al no defender la autonomía por la que nuestros compañeros algún día dieron ¡su vida! Olvidamos la huelga de 1976, olvidamos sus postulados, nos olvidamos del contrapoder tan significativo y determinante que nos pertenece para oponernos a una estructura que cada vez nos consume, literalmente, más y más. ¿Tenemos miedo de usarlo?

Olvidamos nuestra historia y con ello nos negamos a nosotros mismos como sujetos históricos.

Existen esfuerzos valiosísimos para no olvidar a nuestros compañeros asesinados o desparecidos: “2 de Octubre no se olvida”, “Nos faltan 43”; son lemas que mantienen vivo ese recuerdo de injusticias, de hijo de putéz del Estado. NO OLVIDEMOS.

“Si fuera otra universidad ya habría movimiento, huelga, paro”; “si fuera la UNAM, si fuera la IBERO, si fuera la UAM”. ¿De verdad no nos pesa en nuestro orgullo? ¿Cuál es la diferencia entre los estudiantes de la UNAM y nosotros? ¡Ninguna! ¿Creen que es una condición “natural” o “divina” el hecho de que en otras universidades se “haga algo”? ¡NO! Lo que falta es sacudirnos ese sentimiento de “estar en una universidad priísta en donde no se hace nada” y comenzar a hacerlo nosotros. Tenemos  la oportunidad. Tenemos la capacidad. Tenemos la conciencia. No estamos solos.

¿Qué hacer? Tomar conciencia y pasar a la organización, a la discusión, posteriormente a la acción. Pero no esperar que uno les diga, o nos diga, cuándo y cómo, más bien  qué surjan espontáneamente intentos de organización de unos y de otros, de varios, de todos y cuando ya hayan surgido ¡unámonos en comunidad! ¿A quién exigirle la rendición de cuentas? Ahí están los nombres de los responsables: Jorge Olvera, Erick Herzaín Torres Mulhia; en lo que respecta a nuestro interés más directo, y Alfredo del Mazo, nuestro hoy gobernador electo; y los demás nombres ahí están también.

P.D. No es una, son varias. ¡Basta de cinismo!

*Javier Duarte también negaba todos sus desfalcos.

Pasemos a la acción.

PATRIA, CIENCIA Y TRABAJO.

 

http://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/estafa-maestra-gobierno-contrata-empresas-fantasma.html

Exprésate!

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