DEFENSA DE LA INTOLERANCIA

Por: Mauricio Barraza

 

Una tarea que nos debemos de dar es la de discutir, analizar y entender el término “tolerancia”. Y es que en días pasados hice una publicación en mi muro de facebook que hirió algunas susceptibilidades. En ella les pedía a mis contactos que me eliminaran de su lista de “amigos” si es que iban a votar por “El Bronco”:

“A todos mis “amigos” que pretendan votar por “El Bronco” háganme el favor de eliminarme de su Facebook. No puedo mostrarme tolerante ante tendencias claramente fascistas como las que este personaje representa, así como tampoco quiero tener nada que ver con quienes apoyen a este candidato. ¡Mochar manos! ¡Pena de muerte! ¡Que los pobres son pobres porque quieren! ¡Militarización de las preparatorias! ¡Machismo y homofobia! ¡Firmas y financiamiento ilegal! No tengo estómago para ello”.

Muchos me tacharon de intolerante, me dijeron que yo no era poseedor de la verdad absoluta, que no podía hacer que todos pensaran como yo, incluso me reprimieron el “odiar” a quien piensa distinto. Francamente no entendí sus reproches. Es obvio que no poseo la “verdad absoluta”, jamás di a entender ni explícita ni implícitamente que quería que “todos” pensaran como yo y el sentimiento del odio exagera en demasía la intención de mi publicación. El único motivo de esta última era purgar mi facebook de “amigos” que mediante sus publicaciones alientan una ideología que me parece peligrosísima para México y para cualquier sociedad en cualquier parte del mundo.

Si yo fuera brasileño haría exactamente la misma publicación para aquellos “amigos” que apoyaran a Jair Bolsonaro. Si yo fuera francés la haría para aquellos que suscribieran las ideas de Marine Le Pen. Si fuera holandés la haría para los votantes de Geert Wilders. Si fuera Estadounidense la haría para quienes votaron por Donald Trump. Pero soy mexicano, y me siento obligado a pintar mi raya con quienes piensen apoyar a un candidato cuyas propuestas van de mochar manos a los corruptos, militarizar la educación media superior a acabar con las políticas sociales, y cuyas declaraciones van desde “nadie quiere a una niña gorda”, “mi caballo come menos que mi vieja” a “son pobres porque son flojos”.

“El Bronco” puede parecer gracioso, pero si simplemente lo tomamos como un mero payaso y descuidamos las implicaciones de sus declaraciones, podemos ver surgir en México a una gran cantidad de “fascistas de closet” que aprovecharán estas ideas para canalizar las frustraciones que un sistema fallido nos ha traído a casi todos. Por lo menos a “los de abajo”.

Francamente me aterra que Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón tenga eco en millones de mexicanos. Pero tampoco es algo que me sorprenda. Es obvio que ante el sabido cinismo, desfachatez, más que probada corrupción y una pesadísima loza histórica que carga el PRI; ante la incapacidad, los muertos, las traiciones y los intereses elitistas que representa el PAN; y ante la falta de contundencia, el miedo y el rechazo que le han generado a la figura de Andrés Manuel López Obrador y a MORENA, surja una figura igual o más populista que todos los anteriores pero con ideas más radicales que le hacen una invitación tentadora al fascismo.

Parece que para los mexicanos no hace parte de nuestro imaginario el convivir con una ideología de este tipo en épocas modernas. Claro que también el PRI y el PAN tienen lo suyo, sin embargo su aparente “institucionalidad” les hace disimularla y con ello se cohíben los protofascistas, se hacen de la vista gorda, o de plano ignoran esta ideología, no la viven. Una ideología que apela a los más salvajes sentimientos humanos, al odio hacia lo diferente, popular intrínsecamente, que detrás de un falso amor y una exaltación a la nación esconde su verdadero interés que es perpetuar los privilegios de las élites y con ellas perpetuarse en el poder. El problema de “El Bronco” es que es explícito y cínico bajo un discurso fascista. Y lo explícito gusta, se vive, se sabe, genera morbo… y los mexicanos somos morbosos. Y además de morbosos también estamos ávidos de un cambio, necesitados de un respiro ante tanto sofoco de quienes han permanecido en el poder durante siglos.

Pero ojo. Así como “El bronco” es combustible para el fascismo también lo es, e incluso en mayor medida, que López Obrador, de resultar electo presidente, falle con su encomienda y se convierta en uno más de “la mafia del poder”.

Cuando se pide tolerancia habrá que preguntarse hacia qué o hacia quién se está pidiendo. Así nos podemos preguntar ¿Podemos ser tolerantes ante las medidas deshumanizantes de Donald Trump de separar a niños migrantes de sus familias y mantenerlos en jaulas como si fueran animales? ¿Se puede pedir tolerancia ante el ataque desmedido de Daniel Ortega contra estudiantes nicaragüenses en pie de lucha? ¿Se debía ser tolerante ante el discurso de odio de los nazis en la Alemania de los años 30? ¿Se puede ser tolerantes con los neo-nazis? ¿Se debe ser tolerante con los feminicidios y sus causantes como el machismo y la misoginia? ¿Se debe ser tolerante ante la discriminación que sufren las personas homosexuales? ¿Se debe ser tolerante con quién reproduce discursos machistas, homofóbicos, con claras apologías a la violencia?

Exprésate!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s