11 TESIS SOBRE EL CHAIRISMO

POR MAURICIO BARRAZA

Este escrito no pretende ser un artículo académico ni científico. No se dejen engañar por el título, lo que sucede es que leyendo las “11 tesis sobre Feuerbach” de Karl Marx me surgió la idea de blasfemar con el título y remplazar aquel apellido alemán impronunciable con una palabra de casa acompañada, claro está, por su artículo correspondiente. De tal manera este intento de ordenamiento de ideas lleva por título el que todos ustedes ya saben.

Recientemente causó impacto, sobre todo en el mundo virtual de algunos ilustrados universitarios de ciencias sociales, la incorporación del término “chairo” al Real Diccionario de El Colegio de México (Diccionario del Español de México, por su nombre oficial), cuya definición es la siguiente:

Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes.

Esta definición viene precedida de información que nos aclara, a los menos conocedores de la gramática, que la palabra puede ser adjetivo o sustantivo. Asimismo el reconocidísimo Diccionario del Español de México nos enfatiza que la palabra “chairo” es utilizada de manera ofensiva, lo cual me da pie a comenzar con la primera tesis.

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La definición adoptada por los intelectuales y académicos de El Colegio de México, al considerar como “ofensivo” el término chairo, deja de lado el sentir de aquellos quienes estamos orgullosos de identificarnos como tal. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el término “puto”, utilizado ofensivamente por los intolerantes y machistas para referirse a las personas homosexuales, con certeza hay personas gays que se enorgullecen de ser “putos” así como hay personas que defendemos las causas sociales y políticas en contra de las ideologías de derecha que nos enorgullecemos de ser llamados “chairos”. Si se nos atribuye “la falta de compromiso verdadero” con lo que “decimos defender” es sencillamente consecuencia del capitalismo, al cual no escapa ni nuestra realidad, ni nuestras relaciones sociales, ni nuestras relaciones económicas. El capitalismo ha permeado de una manera inevitable dentro de cada uno de nosotros y de nuestras dinámicas. Así si queremos ir a una protesta ambiental en contra de la tala de árboles, como lo es #AbracemosTollocan, tenemos que trasladarnos en autobús cuya emisión de contaminantes es bastante considerable por el mal estado de los buses o, en el peor de los casos, en automóvil. Si no utilizamos bicicleta es porque estamos demasiado jodidos y oprimidos económicamente a causa de la voracidad del capitalismo y tenemos que decidir si comprar una bici o poder inscribirnos al próximo semestre a una Universidad “Pública” que en promedio cobra más de 3500 pesos al semestre, o porque tenemos miedo de que algún automovilista o camionero imprudente nos arroye con todo y bicicleta. Ahora, si queremos hacer llegar los ideales del movimiento a más personas utilizamos hojas de papel no reciclado, cuya producción fue posible gracias a la tala de árboles (y es que las recicladas son bien caras y o nos compramos nuestro almuerzo o compramos el ciento de hojas recicladas y pues cómo vamos a aguantar el día entero); o bien utilizamos la plataforma de facebook para crear una página y estar subiendo la información, y de paso hacemos más rico a Mark Zuckerberg. Así nos damos cuenta de que carecemos de una “falta de compromiso verdadero” aunque sea debido a una serie de condiciones que no podemos evitar, aunque no las queramos tener, por lo que nos tenemos bien merecido el ser llamados “chairos” pero no como una ofensa de sino como un orgullo.

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La derecha, cada vez más intolerante, necesita que los de la izquierda se sientan ridiculizados por defender sus ideales y para ello utiliza un término despectivamente  hacia los zurdos. Los de izquierda no debemos de sentir vergüenza de ser llamados “chairos”, por el contrario necesitamos reivindicar el chairismo.

      Retomo el ejemplo del “Orgullo Gay” y lo ejemplifico tomando el caso de un diputado brasileño, Jean Willys. Este diputado del Partido Socialismo e liberdade (PSOL) representa y defiende a la comunidad gay. Sin embargo, en Brasil, el país más homofóbico del mundo, esta tarea no es fácil; y menos en un Congreso plagado de intolerancia y conservadurismo. Un diputado de derecha llamó a Willys de “viado”, lo equivalente a “puto” en México, a lo que el congresista del PSOL respondió: “Si piensan que diciéndome puto me van a avergonzar están muy equivocados. Sí, soy puto y todos los días me siento muy orgulloso de serlo”.

      Así con el chairismo. Lo que buscan los intolerantes es imponer sus reglas, que no se les cuestione y si se les cuestiona que sea de acuerdo a sus parámetros de respeto y oficialismo, que no se altere el orden establecido que les conviene para la perpetuación de sus privilegios. Si los de derecha, sean declarados o de closet, con el fin de avergonzarnos salen gritando por ahí a todos quienes alzamos la voz en contra de las injusticias sociales y económicas “¡pinches chairos!”, lo mejor que podemos hacer es reivindicar el término y sentirnos orgullosos de serlo.

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La dicotomía izquierda-derecha no ha quedado rebasada ni nunca quedará. Los intelectuales que aboguen por ello son quienes habrán quedado rebasados por la realidad. Lo que existe es una falta de claridad política derivada de la pérdida de identidad ideológica. A los de derecha, o sea los de arriba, o sea los conservadores, o sea los más privilegiados, o sea los ricos más ricos, les conviene la pérdida de identidad e identificación de los de abajo para que no nos podamos organizar, para que no podamos revolucionar en torno a objetivos en común, objetivos de los de abajo, objetivos de izquierda. Por lo que utilizan el término “chairo” de manera despectiva. No caigamos en provocaciones.

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A los chairos nos falta imaginación y nos hemos creído lo negativo del término. Para nombrar a los defensores de la derecha se ha utilizado el término “derechairo”. A ellos les es difícil ponernos en una categoría o definirnos despectivamente pues ¿cómo nos llamarían de no ser “chairos”? ¿Luchadores sociales? ¿pobres? ¿defensores de los derechos humanos? ¿anarquistas? ¿zurdos? ¿rojos? En todo caso les es difícil encontrar algún término despectivo que generalice a aquellos que queremos una sociedad mucho más igualitaria, equitativa y libre. A ellos es fácil llamarles por su nombre: intolerantes, racistas, homofóbicos, machistas, potentados, corruptos, abusivos, saqueadores, etc.

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Si bien el “chairismo” engloba a los defensores de las causas sociales, políticas y económicas de izquierda y por ende en contra de la derecha, no existe un solo tipo de chairo. Todos y cada uno de ellos contribuyen a su manera a la toma de consciencia, a la emancipación intelectual, al despertar social. Hay quienes dentro de los chairos, son los menos favorecidos y por tanto quizá los más radicales. Están también los que tienen facilidad para la palabra y no tanto para la acción, y lo contrario. Existen los que aún no saben que lo son. También están los que no quieren aceptar que lo son (en ellos ha hecho efecto la denostación del término por parte de los diestros). En resumen, 1) Chairos intelectuales; 2) Chairos revolucionarios; 3) Feministas; 4) Ambientalistas; 5) Pacifistas; 6) Anarquistas; 7) Veganos y demás. Todos merecedores de respeto y reconocimiento. Ejemplos de ellos son: Karl Marx, Fredrich Engels, Antonio Gramsci, Slavoj Zizek, Rosa de Luxemburgo, Bakunin, Oscar Wilde, Pablo Neruda, José Martí, José Mujica, Ernesto Guevara, Fidel Castro, Subcomandante Marcos (hoy Galeano), Emiliano Zapata, Clara Campoamor, Simone de Beauvoir; Martin Luther King, Gandhi; entre muchos otros.

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Antes de la existencia del vocablo “chairo” existían otros términos para intentar denostar a las voces críticas y emancipadoras de la sociedad. Hace algunos milenios, antes de que el cristianismo se institucionalizara en lo que hoy llamamos “Iglesia Católica”, la locución “cristiano” cumplía esa función. En la Edad Media quienes se atrevían a cuestionar el statu quo eran “brujas” o “herejes”. A partir del siglo XIX fueron llamados “comunistas” lo que perduró hasta finales del siglo XX con la caída de la Unión Soviética. Así es como los derechistas posmodernos mexicanos adoptaron la palabra “chairo”. Curioso que en un mundo globalizado los términos para llamar a los desertores del statu quo se hagan locales. He aquí un tema para investigar.

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Ser “chairo” no es sinónimo de ser ignorante. Por el contrario es sinónimo de ser consciente e intentar, por lo menos, cambiar nuestras realidades para el bien común.

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Los que de arriba, sean burócratas, políticos, administradores, directivos, empresarios, machos, etc., no toleran que se les cuestione, no les gusta debatir. Tienden a huir de quienes cuestionamos o a ignorarnos como si no existiéramos, si no huyen nos reprimen, nos desaparecen, nos matan, y en el mejor de los casos intentan ridiculizarnos o ignorar nuestros argumentos diciéndonos locos, utópicos, feminazis, chairos. Lo que no saben es que esos términos son vientos que nos dan oxígeno y nos impulsan a seguir luchando. Es decir, entre más intenten enterrarnos más vamos a florecer.

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El chairo no nace, se hace. Y se hace a través del estudio, de la reflexión, del debate, de la discusión, del intercambio de ideas. El mejor lugar para convertirse en chairo es la universidad ya que ahí existen todas estas oportunidades y, además, dentro de las universidades, también existen carencias, injusticias y absurdeces contra las cuales luchar. Los chairos universitarios tenemos la obligación, por nuestro carácter de universitarios, de difundir el chairismo para la reivindicación de nuestros derechos y libertades como sociedad.

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Por el simple hecho de ser chairos no sabemos menos ni sabemos más de nuestra realidad. Eso depende de nuestras conciencias y de qué tan alerta estemos de los síntomas que aquejan a nuestra sociedad y de la capacidad que tengamos para intentar remediarlos prácticamente desde una perspectiva social, crítica, igualitaria, equitativa y constructiva.

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El chairismo se trata de la revolución de las conciencias para la emancipación social y política desde abajo y a la izquierda.

 

 

POR LA REIVINDICACIÓN DEL “CHAIRISMO”

 

REIVINDICACIONES

Por Mauricio Barraza
Fotografía: Greta Díaz https://www.instagram.com/gretadgv/

Definitivamente no puedo declararme “ecologista” o “ambientalista”. No puedo porque no sería muy coherente que digamos. Sigo utilizando hojas de papel que no siempre son recicladas, de la misma manera viajo en automóvil particular cuando tengo la oportunidad, cuando no la tengo viajo en transporte público mal regulado cuyo “humerío” contamina el medio ambiente. Así también utilizo bastantes productos de plástico o de sus derivados. Para acabarla de amolar tampoco soy vegano, al contrario consumo bastante carne y el huevo y la leche son de mis alimentos preferidos. También utilizo algunos cueros. Peor aún, en algún momento de mi vida fui taurino y asistí en algunas ocasiones a la Monumental Plaza de Toros México.

Aun así todo lo anterior no me impide sentir indignación cuando nuestros gobiernos favorecen más a las empresas privadas y proyectos, megas, grandes o pequeños, que involucren la tala de árboles o la degradación de nuestro medio ambiente. No me indigna el “progreso” o el “desarrollo” (por cierto, términos de izquierda que han sido apropiados por la derecha), me indigna el cada vez más creciente descaro de nuestras autoridades ante la explotación de la naturaleza en pro del dichoso “desarrollo”. Descaro que ha sido posible gracias a la permisión de la ciudadanía que permanece impávida ante esta situación.

Las causas de esta inacción de la ciudadanía pueden ser múltiples pero me asusta que una de ellas sea porque se conciben a sí mismos como ignorantes en el tema del ecologismo o el ambientalismo. Quizá nunca lo han estudiado, quizá nunca han recibido algún premio por su activismo a favor del medio ambiente y quizá por eso piensen que no son aptos para alzar la voz, protestar, comenzar a interesarse. Lo anterior no hace sino perpetuar la indiferencia y el conformismo además de alentar el descaro de nuestras autoridades. Así por ejemplo sucedería que alguien no podría identificar una actitud violenta contra una mujer por el simple hecho de no tener ningún estudio en materia de género, o sucedería que tampoco podría opinar en contra del machismo por el simple hecho de no conocer el feminismo.

Sí, efectivamente, los defensores del medio ambiente, o los defensores del feminismo (para continuar con el paralelismo) pueden caer en contradicciones al ser ellos mismos, y muchas veces sin percibirlo, perpetuadores de condiciones que van directamente en contra de estas ideologías, pero ¿cómo mirar si se nos critica al intentar abrir los ojos? ¿cómo aprender a debatir si se nos prohíben los debates? ¿cómo aprender a hablar si es “hipócrita” intentarlo cuando toda nuestra vida hemos estado callados porque no nos habíamos dado cuenta de que podemos hacerlo? ¿cómo ser feministas si se nos tacha de hipócritas cuando intentamos comenzar a “darnos cuenta”? Casi imposible.

El hecho de que en una ciudad como Toluca, la cual siempre se ha caracterizado por su apatía cuando de cuestiones de protesta social se trata, se estén realizando acciones en contra de un proyecto que pretende la tala de 120 árboles en la avenida más transitada de la ciudad es de celebrarse. La ocupación como forma de protesta, más aún la ocupación de un espacio público, es también de celebrarse. El hecho de que, y a pesar de que esta protesta haya sido convocada por un regidor de oposición de Toluca, la sociedad civil, los ciudadanos “de a pie” estén involucrándose como independientes en este movimiento en contra de la tala de árboles también es de celebrarse. Los políticos no están, en estos tiempos, para colocarse ninguna medalla, si se consigue alguna será meramente por la acción y organización de los “de a pie”.

Por último enfatizo en lo positivo que son la toma de conciencia, nunca tardía, y la organización para la resistencia. Por supuesto que queda muchísimo camino que recorrer, nos falta organizarnos para defender Xochicuautla, el Parque de los Venados, la Selva Lacandona, nuestros ríos, nuestros mares, nuestro aire, nuestra vida, nuestra dignidad. Nos queda aún seguir “tomando conciencia” más y más, poco a poco, para resistir y revolucionar.

Abajo y a la izquierda.

 

Fotos: Daniela Sandoval Alamo.

ENTRE EL MASOQUISMO Y EL FRAUDE

Por Mauricio Barraza

No se necesita ser “MORENO” para alzar la voz en contra del fraude, tampoco se necesita ser “pejezombie” ni mucho menos chairo, aunque si quienes protestamos somos llamados “chairos” yo no tengo ningún problema en declararme como tal.

A ocho días de que el sueño de alternancia política de más del  65% del electorado mexiquense se convirtiera en pesadilla que ha de durar (otros) seis años, reflexiono a través de la palabra escrita y comparto mi pesar con quien se interese.

Vamos aclarando unas cuantas cuestiones… Una de las más importantes ya fue mencionada en el primer párrafo.

El fraude en las pasadas elecciones no aconteció sólo y a partir del domingo 4 de junio, sino comenzó a acontecer desde el momento en que “las estructuras” del priísmo comenzaron a repartir dádivas, llámense despensas, utilitarios o quinientos pesitos, a los más necesitados y a quienes obscenamente se dejaron consentir.

El fraude se estaba llevando a cabo mientras en las “casas de campaña” o en los “cuarteles” se empezaron a planear las estrategias a seguir para el día de la elección.

 El fraude se llevó a cabo al arrojar cabezas de cerdo fuera de la sede municipal del rival más fuerte y por tanto más temido.

El fraude se llevó a cabo al meter miedo en la población menos informada e instruida en temas políticos al comparar a AMLO con Maduro –otra vez la burra al trigo-, a MORENA con la Revolución Bolivariana.

El fraude se llevó a cabo al robar las urnas de algunos municipios. También al secuestrar a algunos representantes de casilla del Movimiento de Regeneración Nacional.

 El fraude se llevó a cabo al engañar a la gente con el dichoso “salario rosa”, que de salario no tiene nada y que de lo “rosa” se desprende el reforzamiento de estereotipos de género. No tiene nada de salario porque de serlo tendría que ser por lo menos mínimo, como lo marca la ley, y bueno…el pago a las “mujeres amas de casa” sería de $20 pesos diarios (un dólar diario). Por cierto de esta medida 100% populista no nos dice nada el exrector de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jorge Olvera, quiene en fechas recientes nos ha ilustrado con su moralismo en sus artículos publicados en el periódico MILENIO. Con todo respeto Doctor, su “lamebotismo” da pena, hasta hace algunas semanas consideraba que aún le quedaba algo de progenitora.

El fraude se llevó a cabo cuando el gobierno estatal dispuso a miles de sus servidores públicos para aceitar la maquinaria priísta durante las elecciones.

El fraude se llevó a cabo cuando…. podría seguir así durante todo el artículo pero quiero acabar pronto.

Las preguntas del millón, ¡Ah cómo me gustaría entrevistar a un priísta! (sobre todo de los jóvenes, a quienes todavía les doy el beneficio de la duda para que se corrijan. Los mayores ya están bien adiestrados y alienados, no sé si haya esperanza)… retomo, las preguntas del millón ¿qué piensan los priistas sobre este fraude? ¿Sus conciencias están tranquilas?  ¿Están conscientes de todo el cochinero o de plano ya no pueden ver más allá de su afiliación partidista? Si lo ven ¿por qué lo aceptan? ¿No les pesa la moral? ¿Qué sienten al festejar un triunfo bajo estas circunstancias? ¿Después de esto seguirán siendo priístas? ¿Por qué? ¿Les hubiera gustado vivir en la Edad Media o sólo les gustan genuinamente las dinastías quasi monárquicas como las de los Del Mazo en el estado de México?

Al Instituto Nacional Electoral y al Instituto Electoral del Estado de México les preguntaría ¿Todas estas razones de fraude, expuestas aquí en los párrafos anteriores, quedan fuera de su “jurisdicción”? Si su respuesta es afirmativa, dolorosamente no me quedará más que citar a López Obrador: ¡“AL DIABLO CON SUS INSTITUCIONES”! Si su respuesta es afirmativa, es decir si el INE y el IEEM no pueden hacer NADA en contra de la compra del voto, de la repartición de despensas y utilitarios, del amedrentamiento de quienes representan a la oposición, del robo de urnas y de todas las miles de irregularidades durante el proceso electoral; estamos ante un Instituto obsoleto, inservible para la democracia mexicana. Si por el contrario su respuesta es negativa y efectivamente pueden hacer “algo”… ¡pues háganlo!

Algunas consideraciones:

Considero necesaria la implementación de la segunda vuelta electoral, es decir una reforma electoral y, por qué no, hasta política. No es posible que sea quien sea gané una elección y represente, en democracia representativa, a su pueblo con menos de un 50% de aprobación en las urnas. Alfredo Del Mazo llegará a la gubernatura del estado de México aún y cuando más de un 65% de los ciudadanos que votamos no lo elegimos a él… absurdo.

¿No se les hace que el papel y el lápiz ya están quedando obsoletos en cuestiones electorales? ¿No sería mucho más eficiente un sistema electrónico y casi 100% confiable para la cuenta de los votos?

Creo que el voto debería de ser realmente obligatorio. La indiferencia o la pereza de algunos ciudadanos nos afectan a todos a la hora de los resultados.

Es absurdo que quien obtenga más votos obtenga, para la próxima elección, más recursos. El de arriba siempre estará arriba y el de abajo tendrá que arreglárselas en condiciones económicas inequitativas… ¡Ah, que así funciona en el mundo! ¿verdad?

Los “partidos satélite” están demás. Son una plaga, chupan recursos públicos y viven de favores de sus amos. Volvemos a la reforma política y electoral.

MORENA aunque no ganó la gubernatura ni en el estado de México ni en Veracruz el año pasado, salió “muy ganón”. El capital político que ha logrado alcanzar en menos de tres años de existencia es impresionante. Para evitar que venza en los comicios del próximo año, López Obrador tiene que cometer un error gigantesco o el fraude tendrá que ser el más grande de la historia.

Por mientras la gran mayoría de los mexicanos no queremos más PRI. Ya estamos hartos de tanto cinismo, corrupción, populismo, mentiras, asesinatos, feminicidios, represión, cooptación, descaro… en resumen y para no extenderme más ¡Ya estamos hartos del PRI!

Abajo y a la izquierda.

ELECCIÓN DE GOBERNADOR/A DEL ESTADO DE MÉXICO 2017

Por Pavel Atilano ¹

La elección de gobernador/a del Estado de México es, cuando menos, una maratón política, un deporte de riesgo, un show de talla nacional, un evento solemne, una fiesta, un circo, una comedia, un chiste… sin embargo, todos tenemos derecho de llamarle como mejor nos acomode y, asimismo, cada quien puede elegir qué papel desempeñar. O tal vez no sea cierto, pues creo que muchos quisieran tener el rol de candidato (a), pero ese privilegio se reserva para los peces gordos del sistema y la gente común se ve limitada a mirar el espectáculo, aplaudir muy fuerte, levantar la mano, opinar, defender a su “gallo” y a apoyar con todo lo que tenga ―ojo, pues en ningún momento he dicho que eso implique que estemos obligados a pensar o reflexionar―

El tiempo de campaña sirve para que TODOS podamos exhibir nuestro amplio conocimiento en TODAS las áreas de interés común: economía, sociedad, seguridad, salud, derechos humanos, ecología, historia, cultura, comunicación, etc. y, además, nos da la certeza de que aquellos/as que se visten del mismo color, se saben de memoria las propuestas y sin vacilar recitan el conjuro eslogan de campaña, además de ser los gallardos heraldos del partido, son quienes tienen la legítima tarea de predicar la única vía de desarrollo válida existente, pues su deber como dirigentes-militantes-simpatizantes es apartar de la ignorancia a los ciudadanos descarriados que prefieren a alguien más.

La movilización que genera la campaña puede llegar a intimidar a cualquier despistado, puesto que de un momento a otro nos damos cuenta de lo fuerte que puede ser la voluntad de invertir en la democracia y en las instituciones que la sostienen; ya por todos es sabido que votar no es democratizar, sin embargo, ese mínimo acto de decisión puede marcar el rumbo de la historia tanto para mal, como para peor, ¡ah! Y de vez en cuando para el bien, aunque de eso último no se tenga la suficiente evidencia para corroborarlo. Pero qué más da ¡toma tu identificación y demuestra que eres un ciudadano responsable, vota y olvídate de hacer otra cosa durante algún tiempo!

Pero vamos al grano, pues me he de suponer que hay algunos aquí que sólo vinieron para saber por quién votar, o ya de menos, por quién no hacerlo. Hay quienes vinieron para que yo les diga “quién es el bueno” (o la buena, guiño el ojo). No coman ansias. La elección del jefe del ejecutivo de esta entidad es muy importante por varios factores, uno de ellos el económico, pues éste es uno de los Estados que genera mayor riqueza para el país… no necesariamente para sus habitantes. No obstante, hay que ver más allá de lo evidente. Les pregunto ¿qué acontecimiento súper importante nos espera para el próximo año? ¡Ajá! Otras elecciones… ¿otras? Sí, otras. En 2018 vamos a repetir el procedimiento que estamos viendo ahora pero en escala nacional, es decir, elegiremos al Presidente de la República.

Sé que acabo de dar un salto enorme. Se dirán: “empezamos el párrafo leyendo sobre la elección del gobernador y terminamos hablando con la elección del presidente, ¿qué rayos tiene que ver una cosa con la otra”. Compañeros, ni me fui muy rápido ni ustedes se quedaron lejos. Así como con el gobernador, el presidente se elige a través del voto, y ya que el Estado de México representa unos jugosísimos (potenciales) 10 millones de votos, pues vale la pena darlo todo por él para que después la gente lo dé todo de sí como agradecimiento. Sí, somos clientes, sí la elección es un negocio. No, no debería ser así. Nadie debería anhelar poder por el propio gusto de tenerlo.

En fin, estoy seguro que todo lo que acabo de escribir lo pudo haber escrito cualquier mexiquense… palabras más, palabras menos. Y perdón por querer irme por la vía rápida. También estoy seguro de que habrá uno/a que otro/a que piense que “yo no sé nada” y que hablo sin el favor del conocimiento. Muy lamentable sin duda, pero sería peor si yo no me dignara a aportar algo. Tengo una responsabilidad que pienso atender; no sólo es opinar, sino que es oír, reflexionar, pensar, criticar, expresar. Todo eso me lleva al voto, pero no me deja estancado ahí. Ese es un primer paso de los muchos que se tienen que dar para alcanzar el cambio necesario.

Ahora sí. ¿Por quién ―no debemos― votar? Pues me gustaría decir que “depende”, pero basta de hipocresía. Mucho se ha discutido en estos días y con toda confianza puedo decir que no hay lugar seguro. Las familias están divididas, pues ahí tienen a los padres conservadores y a los hijos de izquierda. Los barrios están fragmentados, están los de la clase popular y los que acaparan la riqueza. Los municipios están fracturados, pues están los altamente industrializados y los que viven en las peores condiciones de pobreza. Todo eso se lo debemos a un sistema corrompido, lleno de engaños, mentiras y traiciones pero, sobre todo, a la casi absoluta ineptitud e incompetencia de los gobernantes, esos despreciables seres que elección tras elección prometen y no cumplen, esas aborrecibles personas que en cada campaña prometen arreglar lo que descompusieron. ¡Basta de ello!

Para todos es claro, necesitamos un cambio y éste no puede venir de los mismos que han estado ahí durante un siglo. La cura no viene de la enfermedad ¡claro que no, la política no funciona como las vacunas! El alivio no puede venir del malestar. Sí, el cambio empieza pero no se limita a una elección, pero la elección tiene que abrirle la puerta. Hay muchas maneras de resumir el fenómeno, una de ellas: “no puedes hacer lo mismo y esperar resultados diferentes”. Y de lo mismo ya hemos tenido suficiente, hemos aguantado demasiado y esto debe detenerse.

Pongan atención. Si hoy votamos por un partido diferente al que nos gobierna, hay altas, altísimas probabilidades de que durante 6 años vivamos arrepentidos, pero si votamos por el mismo de siempre nos esperará más de un sexenio de miseria. Y para ellos que se esmeran en defender la idea de que “es lamentable votar por la oposición por ‘el simple hecho’ de querer ver perder al gobierno”, yo les respondo: en eso se sintetiza el enojo, la frustración, la impotencia y el coraje… y me justifico: el pueblo está tan jodido que hoy por hoy no votan ni por un partido, ni por un candidato, ni por una propuesta… votan por un cambio y por una respuesta seria.

¹Pavel Atilano es egresado de la Licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México y colaborador de ¡Revoluciona!

CAOS

POR MAURICIO BARRAZA

Llegó la época de elecciones en el estado de México y con ella el despilfarro, la hipocresía, las falsas promesas, la compra de votos, la contaminación visual, en pocas palabras la época más representativa de la política mexicana.

La peculiaridad  de las elecciones en el “Estado Libre y Soberano” de México es que representan la antesala a las elecciones presidenciales del próximo año, y parece obvio pero voy a resaltar para los despistados y para quienes no están familiarizados con la política mexicana que cada 6 años representan lo mismo.

Sumado a lo anterior, estas elecciones son aún más fundamentales ya que por el contexto de violencia, de deslegitimidad del gobierno federal priista (encabezado por un mexiquense), de descrédito de la clase política (casi en su totalidad) y de hartazgo social;  el Partido Revolucionario Institucional tiene una posibilidad real de perder lo que nunca ha perdido, lo que siempre ha conservado como una reliquia, como un santuario, como un laboratorio político para probar sus mañosos experimentos y corruptelas que posteriormente ha de aplicar a nivel nacional, me refiero a la posibilidad de perder al estado de México.

Si el PRI pierde al estado de México en las próximas elecciones del 4 de junio será el acabose sobre todo por dos factores. 1) No habrá cómo poder tan siquiera competir dignamente en las elecciones presidenciales de 2018. 2) Sospecho, además, que las instituciones mexiquenses, hormigueros de priistas (y no hago referencia a los hormigueros porque dentro de las instituciones se encuentren priistas trabajadores, sino más bien porque hay un chingo), sufrirán un caos interno intentando comprender los porqués de la derrota “del partido” y la mayoría de sus trabajadores se verán confusos  y bastante nerviosos al ver su futuro laboral-clientelar incierto. Y es que 80 años se dicen fácil pero si hay un lugar en donde exista un modo de vivir “priista” es en las instituciones mexiquenses sobre todo, claro está, en la Administración Pública.

La Universidad Autónoma del Estado de México también se verá susceptible a este caos, y es que los modos priistas se han replicado en esta noble institución en donde el debate muchas veces es censurado y donde la obediencia y disciplina mandan ante la razón y la crítica, sobre todo de sus funcionarios. Pero claro, el presupuesto de la Universidad depende en gran medida de la partida estatal, siendo así cómo no va a quedar sujeta a las voluntades de sus gobernantes quienes además ven en la universidad un semillero de militantes, sobre todo en las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Derecho; “con dinero baila el perro”. Además una gran cantidad de maestros de asignatura son funcionarios públicos (cabe aclarar que en el estado de México decir “funcionario público” es casi igual a decir “priista”) o de plano militantes “del partido”, y son ellos quienes se encargan de “amaestrar” a los “estudiantes” en los quehaceres priistas, o mínimo de difundir su ideología de partido. En fin, ese es otro tema del cuál con gusto escribiré. El chiste es que de perder el PRI el estado de México, sospecho que las dinámicas de la UAEM tanto de funcionarios, maestros y estudiantes se verán afectadas, causando un caos en la cúpula de la UAEM.

Antes de hablar sobre los candidatos y los otros partidos seguiré dedicándole unas cuantas líneas al Revolucionario Institucional… ¿? … ¿Revolucionario Institucional?… suena un poco a contradicción ¿una revolución institucionalizada?… Qué más da, de cualquier manera es una mierda. Y sí, me atrevo a describirlo así, tengo la legitimidad para hacerlo por dos cosas, soy ciudadano en los términos que marca la constitución y puedo expresarme libremente y además, con pena, confieso que durante dos años de mi vida fui priista o por lo menos estuve inmerso en sus dinámicas. Pero dos años me bastaron para convencerme de lo que no quería ser ni hacer, dos años me bastaron para percatarme de todo el cochinero que se vive dentro de ese partido. En menos de un mes trabajando para el PRI, me encontraba repartiendo despensas, acompañando la organización de las estructuras clientelares, asistiendo a actos de campaña con las “estructuras” acarreadas literalmente a cambio de gorras, playeras, tortas y refrescos; a cuatro días de las elecciones presidenciales de 2012 me encontraba repartiendo sobres con 500 pesos para los cientos que habían hecho bien su “trabajo” en el seccional. Pasadas las elecciones fui reclutado de nuevo, precisamente por una profesora de la UAEM, para formar parte de una Asociación Civil, misma que serviría a los intereses mezquinos del partido a través de la obtención de recursos para las comunidades. Obviamente quien salía beneficiado con ello era la estructura municipal del partido a través de la “Secretaria de Gestión Social del Comité Municipal del PRI”. Lo último que recuerdo de mi vergonzoso pasado priista es la asistencia como parte de una multitud de acarreados extasiados gritando a más no poder y echando las famosas “porras” (muy comunes en el priismo) a un meeting en el hoy extinto Hotel del Rey, en donde se presentaban los nuevos dirigentes de la estructura estatal “del partido”, fue entonces cuando rompí la alienación y me eché a llorar de culpa.

Aún a la fecha cuando voy caminando por los pasillos de mi facultad y en alguna que otra clase me topo con compañeros fieles a más no poder a la ideología y militantes “del partido”, me pregunto si algún día se darán cuenta, como yo, de toda la porquería que implica ser priista, me pregunto también cuántos sapos estarán dispuestos a tragarse sin hacer gestos para llegar a tener algún puesto de alguna relevancia en “el partido”, me pregunto qué opinan de Tlatelolco, el halconazo, la guerra sucia de la década de 1970, de la caída del sistema, del asesinato de Colosio, de Ruiz Massieu, de Acteal, de Ayotzinapa, de Tlatlaya, de la casa blanca de Peña Nieto, de Arturo Montiel, de Fidel Herrera, de Tomás Yarrington, de Andrés Granier, de Javier Duarte, de César Duarte, de Borges, del #YaMeCansé, del #YaSéQueNoAplauden, de los chayotazos, del charrismo, de los periodistas asesinados, del pseudoperiodismo de Ricardo Alemán, de Ciro Gómez Leyva, de OHL, de Xochicuáutla, de la frase “un político pobre es un pobre político”, del “pan” y del “palo”, del autoritarismo represor priista del siglo XX, de la compra de votos, de los acarreados, de la entrega de despensas… Y no sólo me pregunto qué pensarán ellos, estudiantes de Ciencias Sociales, sino también qué pensarán los maestros funcionarios públicos o militantes, y no sólo me pregunto qué pensarán los maestros, estudiantes, o funcionarios, sino en general ¿qué pensarán los priistas sobre todo esto? ¿Tendrán alguna opinión formulada o simplemente se hacen como que no pasa nada? ¿No saben de historia? ¿Realmente es tanta su avaricia que están dispuestos a aguantar todo esto con tal de un “hueso”? ¿O será que para ellos en verdad no pasa nada? Esto último sería el peor colmo.

Pago por ver que el PRI pierda el estado de México. Quizá no pase nada, quizá el priismo ya haya rebasado cualquier oportunidad de cambio social en el Estado y haya dejado su semilla en el modo de vivir de los mexiquenses, lo que implicaría que no importa si militas en el PRI, PAN, PRD o MORENA, milites en donde milites siempre llevarás a un priista dentro de ti. Me declaro optimista, espero que pueda existir un cambio tanto de partido político en el poder del estado de México, como en las dinámicas sociales y en las instituciones mexiquenses. Un cambio para bien claro está.

Hablar del PAN es hablar de la derecha conservadora, a favor de los intereses económicos de particulares y de las élites. Hablar del PAN es hablar de políticas retrógradas en contra de las minorías como las personas homosexuales o de las mujeres al no permitir el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo y ni hablar de las adopciones por parte de estas. Hablar del PAN me recuerda a Felipe Calderón, expresidente de México y persona nefasta que dejó a México sumido en una ola de violencia que derivó que en 2016, éste fuera el segundo país con más muertes a causa de la violencia solamente detrás de Siria; además me recuerda un tipo misógino y borracho, perverso y corrupto. Lo siento, parecería que soy alguien altanero pero la verdad es que FeCal le robó la tranquilidad a mi adolescencia e hizo que creciera inmerso en una dinámica en la cual lo que más veía en los medios de comunicación eran los narco-mensajes y los decapitados del día.  Hablar del PAN es hablar de intolerancia a lo diferente, a lo que no pertenece a su “clase”. Hablar del PAN es hablar de un verdadero peligro para México, esto es el hecho de que la laicidad del Estado mexicano se pierda. Hablar del PAN en el estado de México es hablar de Josefina Vázquez Mota, quien usa el desprestigio para atacar a sus oponentes y la amenaza machista de que si los “maridos” no van a votar entonces no habrá “cuchi cuchi”. El PAN no es una opción ni de cerca, hablar del PAN es hablar del PRI sólo que más conservador y más a la derecha.

Hablar del PRD…………………………………………………………………………………………………………………………… Hablar del PRD es… hablar de un partido “de izquierda” totalmente fragmentado que se ha vuelto lacayo de los dos anteriores aquí mencionados, si no es que ya convertido en un partido satélite de los más poderosos quienes desean que no exista una verdadera izquierda en México, una verdadera izquierda que se preocupe por las minorías, por el pueblo, por los de abajo, una izquierda progresista. Por ello es que a pesar de que Juan Zepeda se muestra como una opción atractiva por sus propuestas progresistas y su habilidad discursiva, no termino de confiar en su sinceridad. Me pregunto si efectivamente no le estará haciendo el juego al PRI y cumpliendo desde ahora el papel de un partido satélite, es decir aquellos que les sirven a otros partidos para captar votos de diferentes sectores. En este caso específico el PRD no estaría captando más votos para el PRI, sino restándole votos al principal adversario en esta elección para el Revolucionario Institucional, es decir, restándole votos a MORENA.  Si hubiera segunda vuelta electoral otra cosa sería, pero esa es otra historia.

Hablar de MORENA es hablar de Andrés Manuel López Obrador, la figura que se perfila como el principal candidato para ganar las elecciones presidenciales de 2018, MORENA es un partido hecho a su medida. Por supuesto que el Peje está “echando toda la carne al asador” para ganar el estado de México y es que de la misma manera en que si el PRI pierde el estado de México no hay fuerza humana que lo ayude en la carrera presidencial del próximo año, si MORENA gana en el estado de México no va a haber quién detenga a López Obrador en 2018. Delfina Gómez por su parte aparenta ser una política diferente, del pueblo, cercana a la gente, aunque en su discurso no ha tomado una postura contundente en ciertos temas que corresponden a la izquierda lo que podría denostar una falta de carácter…y de contundencia. Lo anterior, a su vez, le ha permitido a Juan Zepeda, candidato del PRD, captar las intenciones de voto de los jóvenes, error que le podría costar caro a MORENA.

Omitiré hablar de Alfredo del Mazo Maza. Basta el nombre, el primer apellido y el hecho de ser del PRI para saber qué clase de político es, ya he dedicado bastante de este escrito “al partido”. Quizá sólo sea relevante mencionar el parentesco en primer grado con el presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Queda mencionar que a falta de segunda vuelta electoral la opción más viable para quienes anhelamos un cambio es votar útilmente. Es decir, votar por quién tenga la mayor posibilidad de ganarle al Statu Quo.

¡Abajo y a la izquierda!

SILENCIO, CENSURA Y SIMULACIÓN.

POR MAURICIO BARRAZA

Silencio cuando se trata de desapariciones…

Silencio cuando se trata de masacres…

Silencio cuando se trata de corrupción…

Silencio cuando se trata feminicidios…

Silencio cuando se trata de aumentos a los impuestos…

Silencio cuando se disminuye el presupuesto a la educación…

Silencio cuando los de arriba explotan a los de abajo…

Silencio cuando se trata de bonos…

Censura a los debates entre diferentes ideologías…

Censura a la organización estudiantil autónoma…

Censura ante la protesta…y también ante la propuesta emancipadora…

Censura  a la discusión de temas “incómodos”…

Simulación ante lo “diferente”…

Simulación de “democracia”…

Simulación de “pluralismo”…

Simulación de “feminismo”…

Simulación al apoyo de la comunidad “LGBT”…

Simulación de “Autonomía” (sí, también del término “autonomía” de acuerdo a la Ley de la Universidad)…

Simulación de “competencia”…

Simulación de “Universidad Pública”…

Simulación de “apartidismo”… (*cuando las autoridades  de la universidad siguen “la línea” de un partido o de un gobernante inscrito y representante en un partido, el “apartidismo” de la universidad desaparece ¿Qué nuestras autoridades no se han dado cuenta del carácter determinante que le imprimen a la universidad, y más aún cuando la existencia de silencio, censura y simulación se hacen prácticas cotidianas?

Simulación de “inclusión”…

Simulación de “humanismo”…

Simulación de “transformación”…

¿Quiénes aman más a México? ¿Los que salen a protestar ante un llamado “oficial” o los que día con día intentamos alzar la voz, concientizar a través de la discusión libre e intentamos llegar a algún lugar emancipador?

¿Quiénes aman más a México? ¿Quienes reprimen, aunque sea a través de tácticas mañosas y un soft power, quienes censuran, quienes le tienen miedo a la organización estudiantil o los que son congruentes con sus ideales y no se dejan enganchar por las estructuras de poder tentadoras?

¿Quiénes aman más a México? ¿Los que se quejan de Trump pero que al mismo tiempo no toleran la diversidad cultural e ideológica porque tienden a alterar SU orden establecido?

Antes bien que a los estudiantes de la UAEM no nos llegó un correo institucional pidiéndonos que nos sumáramos a la dichosa marcha “Vibra México” aunque no sería de sorprender que a los trabajadores y administrativos de la institución se les pidiera acudir “voluntariamente”.

Llama la atención la cantidad de ropas universitarias que se aprecian en fotografías tomadas por algunos participantes; llama la atención la pronunciación de las autoridades de nuestra casa de estudios pidiendo a la comunidad estudiantil y a la sociedad en general acudir a dicha marcha. Recuerdo la falta de una postura clara y contundente ante los trágicos acontecimientos del 26 de septiembre de 2014, fecha en que desaparecieron 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Recuerdo también esa flacidez y silencio ante la huelga de ese mismo año de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional cuando su grado iba a ser rebajado de ingenieros a técnicos, entre otras cuestiones. Recuerdo el silencio y la falta de crítica ante la masacre cometida en el estado de México en el municipio de Tlatlaya. Recuerdo una falta de postura crítica ante la disminución generalizada de presupuesto a la educación y a la ciencia y la tecnología. Recuerdo la permisión de la grabación de una novela simplona de televisa en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en donde por cierto, en un primer instante, se intentaba dar una imagen negativa de quien estudia sociología en una universidad pública; lo anterior con el pretexto de “promocionar” en horario estelar en televisa el sorteo “Gana UAEMéx”, en donde por cierto misteriosamente la mayoría de los grandes premios, se los llevó una sola persona. Recuerdo escuchar que a los profesores se les pidió tocar el tema de Ayotzinapa lo menos posible durante las aulas, y no dejar que los estudiantes ahondaran más en ello. Recuerdo que los DEBATES están PROHIBIDOS, según, entre estudiantes y maestros que disputen algún cargo en la estructura formal de la universidad; por lo menos en la Facultad de CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES. ¡Me gustaría ya no recordar tantas cosas! Porque me duele, porque la UAEM me importa, porque a la UAEM la quiero, porque la institución debería de trascender a las personas nefastas y las prácticas absurdas y mañosas; me duele porque la UAEM es mi casa y fue casa de mi familia, me duele porque quiero, me duele porque me importo; no critico ni denuncio ni por frustración, ni por rencor, no por odio…critico porque amo.

Y sí, vamos a derribar muros. Sí, vamos a unirnos en contra de la corrupción, vamos a unirnos en contra de la hipocresía, vamos a unirnos en contra de los nefastos quienes dirigen nuestras instituciones, nuestro país; vamos a unirnos en contra de los privilegios de unos cuantos. Vamos a unirnos en contra de la intolerancia, en contra del racismo, en contra de la violencia…empezando a mirarnos desde adentro.

PRESIDENT TRUMP

Por Mauricio Barraza

El mundo entero está conmocionado. América completa, desde Canadá hasta Argentina, está incrédula. Los negros, la comunidad LGBT, los latinos, las mujeres, que radican en Estados Unidos están de luto. Y es que un personaje racista, machista, xenófobo, ha sido electo el 45º presidente de los Estados Unidos. Algunas reflexiones al respecto:

No puedo justificar, defender y mucho menor apoyar a un personaje como Donald Trump. Sus escándalos son ya bien conocidos, así como sus posturas ideológicas con respecto a los migrantes y las mujeres, sobretodo. No me puede merecer respeto una persona como el presidente electo de Estados Unidos. Sin embargo considero necesario tener en cuenta algunas cuestiones por demás importantes y en el intento por explicarlas espero no confundirme con un espécimen seguidor de Donald.

Entrando en materia expreso lo siguiente:

1) LA VICTORIA DE DONALD TRUMP PUEDE SER UN CAPÍTULO FUNDAMENTAL PARA EL COMIENZO DEL DERRUMBE DEL SISTEMA NEOLIBERAL

Lo anterior quizá, de entrada, sea una excelente noticia. Claro que los costos no son para nada “baratos”, al contrario, lamento sinceramente los cuatro años del porvenir para los millones de estadounidenses y latinos que radican en aquella nación, incluyendo mis familiares y algunos amigos.

Intentaré explicar coherentemente este primer postulado. El sistema neoliberal se apoya fundamentalmente del soporte del status quo y las élites políticas, los cuales eran brillantemente representados por la candidata Hillary Clinton. El status quo veámoslo aquí como las relaciones económicas perpetuadas entre los productores (sean empresarios o políticos) con los consumidores y viceversa; y es que en un sistema capitalista la sociedad está basada en la economía, y en un sistema neoliberal la economía se vuelve global.

Basta ver los mercados globales vueltos locos por la llegada de Trump al poder, los expertos dicen que se pondrá peor. Y es que el neoliberalismo propone la apertura económica, mientras que Donald Trump propone “cerrar fronteras” y hacer que “América” vuelva a ser grande.

Mientras Clinton era la candidata del status quo, de los bancos, del imperialismo, del entrometimiento de los Estados Unidos en la política de casi cualquier país a nivel mundial; Trump se enfoca en un público local, nacionalista, en aquellos desfavorecidos por el sistema, en sus resentimientos, en su odio; y a la vez declara que dejará de entrometerse en la política de otros países. Trump se vuelve así un candidato populista de derecha, canalizando todos estos sinsabores de un enorme grupo marginado.

La llegada de este personaje al poder, es un signo más del agotamiento de un sistema neoliberal, cuya decadencia no está llegando de una revolución ni comunista, ni socialista; sino desde los demonios que ha engendrado en sí mismo. El ejemplo más claro de ello, además del que nos atañe ahora, es la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (BREXIT). Estas posturas de derecha, conservadoras y “retrógradas” están llevando a un colapso del sistema y con Donald Trump como presidente de la nación más poderosa del mundo, pero también la más capitalista y neoliberal, pone a temblar a las élites de este sistema, mismo que ha disparado a niveles estratosféricos la desigualdad social y la marginalidad, y que ha creado en sí mismo aspiraciones y deseos, y con ellos resentimientos, odio y frustración… y cuando pienso en resentimientos, odio y frustración a mi mente viene inmediatamente la imagen de Donald… lo supo hacer excelente.

Es curioso que Trump siendo un empresario acaudalado favorecido por la dinámica capitalista y la explotación de los “proletarios”, represente probablemente, como aquí lo sostengo, la señal más clara de la crisis del neoliberalismo; cuestión que dejo a mi propia reflexión y a la de los amables lectores.

2) LA ELECCIÓN DE DONALD TRUMP PUEDE REPRESENTAR, TAMBIÉN, EL DESPERTAR CIUDADANO DE LA SOCIEDAD ESTADOUNIDENSE

Días antes de la elección comentaba con mis allegados, con gran pesar, que quizá el que Trump ganará desembocaría en un despertar cívico de la población en Estados Unidos. Y es que en este país quizá muy pocas veces se ha sufrido con cuestiones políticas internas, quizá la quasi perfección (simulada) del sistema gringo ha hecho que no sea necesario tomar las calles multitudinariamente, salir a protestar, reivindicar derechos civiles, políticos, sociales. Quizá a pesar de alguna que otra cuestión, nuestros vecinos del norte siempre han estado demasiado bien. Quizá el status quo  los ha favorecido, por lo menos a la enorme clase media estadounidense, y a quienes no pues… ya han elegido a Trump.

Estos días inmediatos a la elección ha habido ya un gran número de protestas, sobre todo de estudiantes, en un gran número de estados en contra de la elección de Donald Trump. Han salido a las calles multitudinariamente, se ha vuelto a cuestionar el sistema electoral de los Estados Unidos. El status quo está deshaciéndose.

Un despertar social siempre conviene. Trump lo supo hacer excelente.

3) LA ELECCIÓN DE DONALD TRUMP PUEDE DESEMBOCAR EN UNA RENOVACIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO DEMÓCRATA

Y es que en esta elección en particular los dos candidatos eran absurdamente malos, una de centro-derecha, otro de derecha populista. Hillary fue tan mala que no fue capaz de superar a un payaso misógino, racista y xenófobo. Hillary representaba a la élite de la élite política de Estados Unidos, a los grandes bancos, a Wall Street, al sistema financiero causante de la crisis económica de 2008, a la guerra con Libia, al conflicto en Siria, al intervencionismo, al imperialismo,  en resumen, al status quo del neoliberalismo. Al parecer, al igual que en México, la gente está harta de los políticos de siempre.

A continuación la pregunta del millón: ¿Si Bernie Sanders hubiera sido el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el resultado sería el mismo? Es imposible saberlo a ciencia cierta, sin embargo me atrevo a sospechar que por lo menos hubiera canalizado mejor las demandas de los menos favorecidos, aquellos que quizá votaron en masa por Trump. Y es que el hoy presidente electo supo leer las inquietudes de los ciudadanos estadounidenses, pero lo hizo desde la derecha populista, desde el odio, desde el racismo, desde la misoginia; sacó a flote los sentimientos más oscuros en el ser humano, los exaltó, los motivo; quizá Sanders hubiera podido encausar la desigualdad, la frustración, la esperanza en un cambio político, y estos sentimientos terribles no hubiesen florecido.

Por ello el partido demócrata debe replantearse su ideología, debe saber que estos tiempos no están para medias tintas. O se es o no se es, basta de simulaciones. Basta del imperialismo disfrazado de buenas intenciones.

*Estados Unidos tiene un enorme reto, y ese reto consiste en renovarse política y socialmente. Quizá la parte más importe radica en lo social y es que ha sólo dos días de haberse declarado ganador a Donald Trump, las expresiones de odio y supremacía blanca no se han hecho esperar. Las esvásticas, las burlas a los latinos, los insultos a los musulmanes, a los negros; han aparecido ya, legitimadas por el discurso del presidente electo. Vienen tiempos difíciles. Habrá que ser fuerte, resistir y revolucionar.

** LUIS VIDEGARAY NO ES NI FUE UN GENIO POLÍTICO. En dado caso podría ser un traidor, pero mejor dejémoslo como un mero suertudo y eso con reservas. El invitar a México a Donald Trump cuando aún era candidato fue un pésimo error. Se podría argumentar muy válidamente que Luis Videgaray ayudó a que Trump ganase la presidencia ya que por aquellas fechas en donde Trump estaba en picada, su popularidad resurgió con la invitación que le hizo en entonces Secretario de Hacienda (!!!!!) de venir a México y recibirlo como jefe de Estado en Los Pinos (!!!!!). Además recordemos que la invitación fue tanto para Trump como para Clinton, que Hillary no haya aceptado no depende ni de Videgaray ni de nuestro flamante presidente Peña Nieto ¿Si Hillary Clinton hubiera aceptado también se estaría diciendo que Videgaray fue un genio? Fue suerte Videgaray, fue suerte… ¿y quiénes necesitan de suerte?

*** ¿Qué hay de los senadores mexicanos que se sacaron una foto en pleno recinto del senado con playeras en apoyo a Hillary Clinton? No lo acepto, al contrario, lo repruebo; no quiero que ninguna nación extranjera se entrometa en las elecciones de mi país.

**** Los mexicanos nos quejamos, con justa razón, terriblemente de Donald Trump por sus comentarios machistas, xenófobos, racistas, por su equipo homofóbico; ¿y ya nos pusimos a pensar que su discurso encajaría perfectamente en nuestro contexto? ¿y ya nos pusimos a pensar en que la sociedad mexicana es un su mayoría machista, racista, xenófoba cuando se trata de migrantes negros o centroamericanos, y homofóbica ni se diga? ¿y ya nos pusimos a pensar que si hubiera un Donald Trump mexicano probablemente también ganaría la presidencia en México?

POR LA REIVINDICACIÓN DEL “CHAIRISMO”

por Mauricio Barraza

Dejando relativamente de lado la verdadera historia del término “chairo”, la cual nos remite a las cercanías del comienzo del siglo XXI y que podemos vislumbrar un poco mejor en el siguiente enlace (http://www.chilango.com/general/nota/2015/09/07/nosotros-los-chairos), me propongo en este texto hacer algunas consideraciones del término en sí, abordándolo desde una perspectiva crítica y a la vez emancipadora.

Este escrito no pretende ser, o quizá sí, una introducción a lo que podría desembocar en una Teoría sobre el chairismo; la cuál sería probablemente un aporte mexicano, único tal vez, a las ciencias sociales.

El texto se titula así derivado de la inquietud de quien escribe por una emancipación del término “chairo”. Contribuyó, sinceramente, que alguna vez utilizaran este adjetivo despectivamente en mí, y tal vez porque, cansado de los prejuicios de los alienados, me siento en la necesidad de denunciar la opresión que el sistema neoliberal utiliza en quienes nos atrevemos a cuestionar a la autoridad – llámese gobierno, estado, status quo, opinión pública, etc.

Lo que acontece cuando se utiliza la expresión “chairo”, es muy similar a lo que sucede cuando se utiliza la expresión “feminazi”. En ambos casos se relevan una serie de prejuicios, por parte de quienes acuñan estos términos, hacia lo que va en contra de lo que está establecido, ya sea el status quo del Estado-Gobierno o el machismo tan arraigado y normalizado en la sociedad; además de que el simple hecho de su existencia implica un intento de desprestigio ante lo que busca poner en tela de juicio el establishment.

No debe de sorprendernos la acuñación del término “chairo” como algo despectivo, ya que una característica del neoliberalismo es la apropiación del lenguaje por parte de ciertos actores o instituciones clave para utilizarlo de acuerdo a sus conveniencias, y es que el “chairismo” no conviene…

Pero concretamente ¿Qué significa ser chairo? Cuando una persona utiliza la expresión “eres un chairo”, muy probablemente se esté refiriendo a que la persona a quien se hace cuestión es alguien con ideas absurdas, ignorante, con ideas de la izquierda, exagerado, sin argumentos, ridículo, hipócrita, quizá hasta peligroso, intolerante, desalineado y muchos más adjetivos negativos.

Durante la guerra fría, el término “chairo” podría haberse equiparado al término “comunista”; y es que debemos recordar que existía un cierto temor por “lo comunista” durante el largo conflicto ideológico entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Lo comunista era malo, lo bueno era lo occidental; la U.R.S.S era la potencia enemiga, Estados Unidos era el país de la libertad.

Con la caída del muro de Berlín, se desplomó también el comunismo soviético; y de la misma manera triunfó en solitario el nuevo liberalismo, es decir, el neoliberalismo. Si durante la Guerra Fría y el modelo económico Keynesiano deslegitimar a través del miedo a la otredad era lo común, entre otras cosas, en el modelo actual que defiende las libertades pero que no nos da opción de elegir, es decir, el neoliberalismo, deslegitimar a través de la ridiculización es la moda. Y, precisamente, “chairo” es un término que ridiculiza el pensamiento crítico.

Como en cualquier ideología, situación o acción, pueden existir absurdos, faltar argumentos, coherencia, etc., pero el empleo de términos despectivos que generalizan, tales como “chairo” o “feminazi”, suele ser nocivo y reforzar una ideología a favor del status quo.

Sin embargo, la propuesta que expongo a continuación es la superación de la connotación negativa en el caso del “chairismo”. Y es que retomando la teoría de la espiral del silencio, la opinión pública, que es definida como la opinión de la clase dominante, tiende a excluir a lo que va en contra de ella, y este miedo a la exclusión inherente a nuestra condición de seres sociales nos lleva a guardar silencio en caso de que no concordemos con la opinión “de la mayoría”, ya que si nos atrevemos a contradecirla, es decir, tomamos una postura crítica, corremos el riesgo de ser encasillados como “chairos” y, por consecuente, excluidos.

Quizá aún esté en el aire la cuestión de ¿por qué no conviene el chairismo? Intentando aterrizarla, sostengo lo siguiente. Al sistema neoliberal, tan ecléctico y aprehensivo, tan casi perfecto (para sus fines de sobrevivencia), adaptable y atractivo, no le convienen las voces críticas; voces que desde el “chairismo” cuestionen sus políticas económicas de desigualdad, de explotación, de saqueo, de abuso; voces que cuestionan el libre mercado, las políticas desreguladoras, las políticas de educación impuestas por el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial para perpetuar su ideología, su dogma; voces que cuestionen el poder y la muy aparente sinceridad de los medios de comunicación masiva; voces que organicen y retumben en las calles protestando masivamente en contra de un sistema de opresión, de políticos corrompidos por el mismo sistema; voces que cuestionen el terrorismo de Estado ante los más reacios y fervientes críticos del mismo; voces que griten sin miedo.

Muchos no tenemos voz por miedo a la exclusión, a la represión o marginación. Es por ello que la reivindicación del chairismo y la emancipación de los chairos puede ser un primer paso para la superación del miedo a enfrentar la ideología de la clase dominante, y con ello resistir y hacer frente, sin miedo a la exclusión, al neoliberalismo.

Foto: Chiapas Paralelo 

¡NI PERDÓN NI OLVIDO!

por Mauricio Barraza

El día de hoy se cumplen 48 años de una masacre, una de las masacres más viles de la historia mexicana. El Estado mató a sus hijos, desapareció de la faz de la tierra a un número incontable de estudiantes, la plaza de las tres culturas se tiñó de sangre. Los militares dispararon en contra de quienes se suponía tenían que defender, su pueblo; pueblo joven, fresco, con aires revolucionarios, estudiantes que querían luchar contra el sistema priista autoritario.

Aquellos que estaban despertando conciencias fueron reprimidos con balas, asesinados, desaparecidos, silenciados con armas mortales. Eran estudiantes, eran hijos, hermanos, sobrinos, nietos… eran humanos. Eran porque fueron, pero aún son en nuestra memoria y es que el ¡2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA!

A 48 años de Tlatelolco, 45 del “halconazo”, a dos de Ayotzinapa, me pregunto ¿por qué matan estudiantes? ¿seremos tan amenazantes ante el sistema? ¿o simplemente es una hijoputéz de nuestro sistema?

tlatelolco

A 48 años de Tlatelolco la situación no está ni un poco mejor, por el contrario, el sistema cada vez nos sofoca más y, castrados, nos encontramos pasmados, imposibilitados para actuar, cadenas mentales, sociales y políticas parece que nos oprimen; el espíritu de lucha, de reniego, de esperanza y de movilización está reprimido; el sistema neoliberal va ganando.

Resistamos, tomemos conciencia, organicémonos, actuemos, NO PERDONEMOS, NI OLVIDEMOS… la memoria histórica es importante, POR ELLOS, POR NOSOTROS, POR LOS QUE VIENEN:

¡REVOLUCIONEMOS!

http://expansion.mx/nacional/2015/10/01/tlatelolco-segun-los-periodicos-del-3-de-octubre-de-1968
Foto: Amnistía Internacional México

 

LAS NORMALES RURALES NO DEBEN DESAPARECER

por Mauricio Barraza

Ni 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa debieron haber desaparecido…
Ni más de 28.000 personas en México, según cifras oficiales…
Ni más de 100.000 personas en México, según estimativas…

LA RESISTENCIA A UN SISTEMA TAN VORAZ NO DEBE DESAPARECER

Ni aquellos que alzan la voz gritando ¡Justicia!
Ni aquellos que inquietos buscan despertar las conciencias humanas
Ni tampoco el reclamo al Estado para que cumpla sus deberes

Más bien, lo que debería desaparecer son aquellos políticos corroídos por la corrupción. Son las injusticias sociales, la represión y el terrorismo de Estado que llega a quienes se mueven en contra del Status Quo.
Debería desaparecer la apatía, el egoísmo, la indiferencia, la hipocresía y el cinismo de los revolucionarios institucionales, de los que se accionan en nombre de la nación, de quienes en la democracia juegan a ser revolucionarios, de aquellos que no aceptan ni la crítica ni los errores, de aquellos que no ven más allá de su realidad y que desidiosos se muestran contudentemente críticos por aquellos que critican su sistema de valores sesgados.
Debería desaparecer la sonrisa cínica, las palabras vacías, las oraciones ridículas, los copetes alzados, el servilismo de quienes rodean el poder, los intereses mezquinos de quienes en nombre del progreso económico anteponen su propia avaricia y egoísmo.

Nos faltan 43, y miles más. Pero estos 43 han logrado dar visibilidad a la asquerosidad de un sistema político, a la incapacidad de nuestros gobernantes, a la corrupción, a las alianzas del crimen organizado y el apartado de seguridad del Estado (con mayúscula), a un proyecto neoliberal que en nombre del progreso tiende a desaparecer a quienes se le oponen.
Estos 43 representan el dolor de miles de padres, de hermanos, de amigos, representan el dolor social que se vive en México; y la apatía y el cinismo, por el contrario, representan la normalización de una cultura de la violencia, del despojo, de la explotación, presentes en el sistema capitalista-neoliberal ante el cual nos encontramos indefensos y sin opción, más que el aislamiento y/o asimilación involuntaria.

A dos años de los hechos trágicos que acontecieron en Iguala hay que tener presentes ideales solidarios, porque la afrenta a los 43 es una afrenta a todos los mexicanos.
Velemos por la Justicia y la verdad.

¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡Ayotzinapa vive!

http://www.vice.com/es_mx/read/el-normalismo-rural-no-debe-desaparecer-0000560-v8n3?utm_source=vicefbmx

Foto: Telemundo