LA VIGENCIA DEL EZLN: A 25 AÑOS DESPUÉS

POR: MAURICIO BARRAZA

Uno de los primeros recuerdos que tengo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional es cuando, en marzo de 2001, la “marcha del color de la tierra”, encabezada por el legendario Subcomandante Marcos, llegó al zócalo en el corazón de la Ciudad de México, con una plaza totalmente abarrotada de simpatizantes que llevaban mantas con mensajes de apoyo: “Bienvenido EZLN”, “Nunca más un México sin nosotros”, y el rostro cubierto del Subcomandante estampado en miles de carteles y camisetas. Recuerdo a los medios, inciertos y expectantes, comentando el evento. Mi familia escuchaba la radio a la hora de la comida y mi abuelo lanzó un comentario del estilo “ahora sí ya nos cargó la chingada”, con palabras mucho más moderadas pero que demostraban su inquietante preocupación por las posibilidades de tal evento.

Como mi abuelo, la mayoría de nosotros no entendemos lo que representa ni el zapatismo ni el EZLN. Pensamos que “Marcos” es un lacayo de Salinas de Gortari, que los zapatistas son unos cobardes terroristas que no se atreven a mostrar la cara, que son unos marginados; y esto si recordamos que existen, si no los hemos olvidado, porque parecería que los pasamontañas ya han pasado de moda.  Algunos incluso piensan que el Sup ya murió, como uno de mis tíos quien mientras yo veía en YouTube la brillante entrevista que Julio Scherer le hizo a Marcos, me preguntó “¿a poco todavía vive ese güey?”.

La cuestión es que, en efecto, y con la efervescencia de “la cuarta transformación”, nos hemos olvidado de la lucha histórica del EZLN, quien desde su concepción en 1983 y su posterior irrupción en el ámbito público hace exactos 25 años, ha dado la que es, quizá, la lucha más importante en México en contra del capitalismo y del neoliberalismo, y quien desde sus bases, abajo y a la izquierda, ha buscado hacer posible un mundo donde quepan muchos mundos, luchando contra la exclusión, la explotación, el racismo y el olvido.

La vigencia de las luchas del EZLN es innegable en un México que transita de 36 años ininterrumpidos de gobiernos y políticas de derecha y neoliberales a un México con un gobierno izquierdista-moderado pero que no abandona el modelo de desarrollo y progreso capitalista, si bien lo matiza. Las luchas del EZLN no dejan de ser vigentes en un país racista, clasista y en donde parece estar agrupándose una derecha ultraconservadora como respuesta al gobierno de López Obrador. Sin embargo, en un primer momento, la oposición zapatista será en contra de los proyectos de este último, tales como el tren maya, la siembra de un millón de hectáreas de árboles frutales y maderables, y el proyecto transístmico de desarrollo que pretende conectar, a través de un corredor industrial al Itsmo de Tehuantepec y el Golfo de México.

Algo que debemos entender es que la lucha del EZLN no es contra un gobierno u otro, sino contra un modelo deshumanizante capitalista y neoliberal, necrófilo.

Los zapatistas y el EZLN son indígenas, mujeres y hombres, marginados que se rebelaron hacen 25 años precisamente en contra de esa marginación, contra la explotación, contra el racismo, contra el olvido, contra todo un sistema político y económico, contra una falsa idea de progreso y de primer mundo. Usan pasamontañas no por ser cobardes ni terroristas, sino para que en el anonimato hable un solo corazón colectivo, todas y todos los zapatistas son iguales real y simbólicamente, todos y todas con los mismos rostros de dignidad rebelde.

A 25 años, el EZLN continúa siendo una esperanza en un mar de desolaciones en mundo regido por el gran capital y un modelo de “vida” deshumanizante, y a su vez es quizá la única oposición real, sólida y legítima del nuevo gobierno de López Obrador.

¡Que viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional!

… A LA DISTANCIA

Miro a la distancia a mis compañeros, a mis amigos, a mis padres y mis hermanos, todos ellos mi familia. Miro con atención, aunque a la distancia, a todos aquellos iguales que como yo comparten sueños y esperanzas, pero también muertes, desapariciones, desesperaciones, desmotivaciones.

*(El conjunto de abejas es nombrado “enjambre”, el conjunto de perros es nombrado “jauría”, el conjunto de pájaros, “parvada”. Con un poco de asombro percibo que no existe un término para nombrar un conjunto de ratas, así que “inventaré” uno para tal propósito: “políticos”).

Miro a la distancia a mi país siendo zangoloteado por “políticos”, haciendo de las leyes una telaraña cuidadosamente tejida a su favor. Nada nuevo. Miro con atención, aunque a la distancia, a los “políticos” mexicanos disputarse el poder, y con él el futuro de impávidos humanos que permanecen inertes, expectantes, a la espera de un milagro.

Reflexiono un poco y creo percibir que nos han robado nuestro “poder de acción”. Nos creemos incapaces, nos creemos mancos, cojos, vegetales. Y es que nos han acostumbrado a “esperar”. Y es que desde la Revolución Mexicana, de entrada, esperamos más de 70 años a que hubiera “alternancia” en el poder, ese término que confundimos con el de “democracia”. Porque la verdad la mentada “democracia” nunca ha llegado. Eso si la buscamos pura, porque habrá quien nos venga con cuentos de que durante esos 70 tortuosos años de priísmo había elecciones, y habrá quien con casi el mismo cinismo nos diga que “en el Siglo XXI, México alcanzó la democracia” con los gobiernos panistas del ridículo de Fox y el psicópata de Calderón. La verdad, en este país, desde que tenemos la osadía de decirnos “independientes”, nunca ha habido “democracia”. Y quién diga lo contrario estará apropiándose del concepto “colonial”, “occidental”, “neoliberal”, “capitalista”, “imperialista”, o como gusten, de “democracia”, por lo que una de las primeras tareas que tenemos que plantearnos es la deconstrucción de todos aquellos conceptos que el día de hoy sirven para legitimar un estado de las cosas tan podridas como los “políticos”, las instituciones bancarias, los medios de comunicación, la iglesia católica, los “aparatos ideológicos del Estado” (diría Althusser) y el Estado mismo. “Ciudadanía” es otro de los conceptos tristemente prostituidos por el sistema político, económico, de creencias y veneraciones en el que estamos insertos (dígase: neoliberalismo).

Estamos atados de manos.

Pero todo tiene por lo menos un porqué, y uno de ellos es que detrás de esos nudos invisibles que nos inmovilizan de cuerpo entero hay una terrible “depresión” en cada uno de nosotros. Y entre “la terrible depresión” y los “nudos invisibles” hay un espejismo de “me gusta”, “me encorazona”, “me entristece”, “me emputa”, hay otro espejismo de likes y retweets, hay otro más de “visualizaciones”, hay cientos de “alertas”. Esos espejismos tecnológicos, propios de la “posmodernidad”, propios del “neo-neoliberalimsmo” se vuelven más complejos cuando de pronto vemos en alguna plataforma digital un documental de Noam Chomsky que denuncia puntualmente los trucos del imperialismo, u otros documentales que nos advierten sobre los peligros de los transgénicos, de la deforestación, del cambio climático, en fin, que nos advierten del fin del mundo. Y esos espejismos se vuelven aún más complejos cuando de pronto y paradójicamente encontramos alguna crítica a nuestra realidad (que más bien es una crítica a NOSOTROS mismos) en internet.

Todo lo anterior son desahogos, son aspiraciones, son “necesidades”, así entre comillas, necesidades que no nos permiten profundizar, ir más allá, actuar. Porque “necesitamos” amigos, porque estamos “solos”. Porque “necesitamos” que nos digan “qué guapo, qué guapa, qué sexy, qué inteligente, qué buen gusto, qué buena vida”. “¿Será que es posible imaginar el desierto humano que fue necesario crear para tornar la existencia en las redes sociales deseable?”. Realmente necesitamos atención. Pero como seres humanos, no como seres virtuales.

Estamos atados de manos.
Y esa manía de indignarnos en redes sociales contribuye para esa inmovilidad, porque hay de dos: o nos “indignamos digitalmente” o nos “indignamos en la vida real”. Pero no basta con indignarse…

¡Por supuesto que internet contribuye a la organización! Pero no basta con organizarse…

La indignación contribuye. Internet contribuye. La organización contribuye. Pero antes debemos desatarnos las manos. Recuperar la noción de nuestro “poder de acción”, apropiarnos de los conceptos prostituidos de “democracia”, de “ciudadanía”, de “desarrollo”, de “progreso”, …, de darle una función verdaderamente revolucionaria a la tecnología.

Apropiarnos también de nosotros mismos, de nuestras conciencias, de nuestros cuerpos…

Miro a la distancia a mi país, a mis amigos, a mis compañeros, todos ellos, mi familia. Me miro a mí mismo en un espejo. Me pregunto “¿Hasta cuándo?”. Miro a mi alrededor y me doy cuenta que aquí todo está igual que allá. Todos los de “abajo” somos uno, y somos un chingo. ¿Hasta cuándo nos daremos cuenta que somos más poderosos, por esencia y no por avaricia, que los que nos gobiernan en todos los sentidos? ¿Cuánto más aguantaremos? ¿Cuánto más aguantarán?

Gritamos “Nos faltan 43” pero nos siguen desapareciendo. Gritamos “Ni una menos” pero las siguen matando. Gritamos “Fuera Peña”, “Fora Temer” pero nos siguen gobernando. Gritamos “¿¡Dónde está Santiago Maldonado!?” y no nos dan ni una puta respuesta. Gritamos “NO a la Ley de Seguridad Interior” y parece que no existimos para ellos. Gritamos “No a la Ley de Jubilaciones” y nos reprimen.

¿Cuánto más aguantaremos? ¿Cuánto más aguantarán?

VENEZUELA: EL PAPEL DE LA SOCIEDAD, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS INTELECTUALES. Una brevísima reflexión

POR MAURICIO BARRAZA

Siempre hay temas que están de moda en la mente de las personas. Hoy, Venezuela es todo un tópico inclusive entre las personas menos interesadas en política. Se “sabe” que algo feo está pasando en Venezuela, los “pobrecitos venezolanos no tienen qué comer”, “el presidente de Venezuela es un loco, un dictador, un violador de Derechos Humanos”, todo el mundo sabe de esto o por lo menos es lo que escucha una y otra y otra vez en la radio, en la televisión, incluso en internet.

El noticiero televisivo matutino más importante de México dedica casi diariamente más de 10 minutos para hablar sobre lo que pasa en el país de moda. “Represión a los manifestantes por parte del gobierno”, “muertos en Venezuela”, “presos políticos”, “gobierno autoritario”, son titulares y cintillos que acompañan a las noticias dadas.

Algunos intelectuales del país en el ombligo de la luna escriben al respecto condenando enfáticamente al gobierno venezolano de Nicolás Maduro como “populista” y como violador de Derechos Humanos.

Es de celebrar la empatía que se tiene con otras naciones del globo, la importancia que se le da a los conflictos y abusos por parte de la autoridad en cualquier parte del mundo, es de celebrar el compromiso con la democracia tanto de medios de comunicación, intelectuales y ciudadanos en general. Pero temo denunciar que en la gran mayoría de los casos son meras apariencias, y que la información tiende a ser desinformación con un fin bien específico.

La hipocresía resultante de la “mera apariencia” es bastante molesta para quién escribe. Medios de comunicación e intelectuales se lavan las manos hablando de la situación en Venezuela, la suciedad que quitan de sus manos es causa de su silencio con respecto a la situación nacional, en donde se reprime con la muerte o censura a periodistas incómodos, en donde existen torturas a seres humanos por parte del ejército, en donde se desaparecen estudiantes que contrarían al status quo, en donde se espían a periodistas y activistas, ciudadanos en general, en donde la corrupción de la clase política alcanza niveles de cinismo exorbitantes, en donde también existen presos políticos, en donde el Estado se colude con narcotraficantes, etc., etc., etc., etc., etc., etc., …

Los medios y los intelectuales orgánicos nacionales callan. Lo mismo sucede con la prensa internacional, o si no díganme ustedes, gente informada sobre Venezuela, ¿qué pasa en Congo? ¿Qué pasa en Somalia? ¿Qué pasa en Nigeria? ¿Qué pasa en Tailandia? ¿Qué saben sobre los movimientos independentistas armados en una decena de países africanos? NADA. No importa, no existen, si no sale en la TV no es real, no tienen una opinión, a lo que me pregunto ¿Cómo le hacen para opinar sobre Venezuela? ¿Sólo reproducen lo que ven en su noticiero favorito de Televisa o TV Azteca o se ponen a reflexionar al respecto?

Los medios de comunicación generalmente son empresas y buscan generar lucros. La generación de lucros crece exponencialmente con un sistema mercado libre en donde tienden a existir, por condiciones históricas y entre otras causas, desigualdades sociales, económicas, políticas, en resumen desigualdades de oportunidades. Aunque nos digan que el mercado se regula a sí mismo, a lo que se le debe el adjetivo de “libre”, eso no es del todo cierto. Existen instituciones que se encargan de regular a este “mercado libre”, ¿alguna vez han escuchado hablar sobre el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial? Bueno, pues en resumen estas instituciones se la viven prestando dinero a las naciones a cambio de modificaciones en las políticas nacionales (internas) de cada país. Estas instituciones funcionan a la perfección en el modelo económico que rige prácticamente al mundo entero: el neoliberalismo. Un análisis certero de estas instituciones y del neoliberalismo requiere un escrito completo y este no pretende ser exclusivo de ellas. Tradicionalmente los gobiernos que más concuerdan con este tipo de instituciones, políticas y sistemas económicos, y por tanto las siguen y apoyan, son los gobiernos de derecha. Los gobiernos de izquierda tienden a preferir políticas más sociales, más soberanas, es decir, más independientes en la medida de lo posible, de estos organismos económicos internacionales como el BM y el FMI. Actualmente quedan relativamente pocos gobiernos de izquierda en el mundo, ejemplos de ello en América son: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. Todos ellos, con excepción de Uruguay, fuertemente criticados por la prensa internacional, los intelectuales orgánicos, y por Estados Unidos.

Cuba históricamente ha sido, desde 1958, un símbolo de resistencia al modelo económico, político y social, capitalista. Lo que le valió, con consecuencias hasta el día de hoy, un embargo económico por parte de los Estados Unidos en un contexto global en donde quien se aísla prácticamente desaparece. Vale la pena recordar que durante casi toda la segunda mitad del Siglo XX se vivió lo que hoy se conoce como la “Guerra fría”, un enfrentamiento ideológico entre el modelo capitalista de producción encabezado por Estados Unidos y el modelo comunista encabezado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A pesar de que la URSS “cayó” en 1989, y con ella el modelo comunista, la Guerra Fría no acabó. Por el contrario lo frío se calentó. Ahora quién no aplique el modelo capitalista y se inserte de lleno en el neoliberalismo y sus instituciones es un “enemigo de la democracia y la libertad”.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en lo anterior ya que se convierten en los legitimadores, en la mayoría de las ocasiones, de quienes defienden al capitalismo-neoliberal. Se repite una y otra vez la palabra “populismo” satanizándola al máximo e intentando infundir miedo en la población de que algún gobernante populista llegue al poder, tal como lo hacen los medios de comunicación en México con el líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Antes de proseguir les pregunto ¿qué es el populismo?

Desde que tengo uso de razón al “peje” lo han comparado primero con el difunto Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro. Los medios de comunicación han dicho una y otra vez que si AMLO llega a ganar la presidencia de la república vamos a estar como en Venezuela, lo que por supuesto ha permeado de manera efectiva entre muchos sectores de la población mexicana, a todo quiénes repiten y creen esto como creen en la palabra de Dios yo les pregunto ¿Por qué si gana López Obrador vamos a estar como en Venezuela? ¿Me pueden explicar por favor? Para empezar el contexto venezolano es muy diferente al contexto mexicano, también sus instituciones y por supuesto que hay una gran diferencia entre Hugo Chávez, Maduro y López Obrador; para empezar los dos primeros son militares y el tercero es cientista político. En fin…

Los medios de comunicación y muchos gobiernos aliados de Estados Unidos critican contundentemente la situación en Venezuela. Donald Trump recientemente amenazó a Venezuela con imponer sanciones económicas si instalaba una asamblea constituyente, lo que representa indiscutiblemente una intromisión a la soberanía nacional del país sudamericano.

Sin embargo estas intromisiones de Estados Unidos en la política interna de otros países no es algo nuevo. Sobre todo en países en los que gobierna la izquierda. ¿Quieren ejemplos? Ok, ahí les van de norte a sur en América:

En Cuba, en 1964, anticastristas con apoyo de Estados Unidos invadieron la Bahía de Cochinos.

En 1954, en Guatemala, un golpe de estado fue orquestado por la CIA en contra del presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz.

En 2004, en Haití, E.U depone al presidente Jean Bertrand Aristide, en 2010 se aumenta la militarización estadounidense en la isla caribeña, la primera nación independiente de América.

En 1965, en República Dominicana, existió una intervención militar posterior a la Guerra Civil Dominicana en “busca de la estabilización” de la isla por miedo a que se creara una nueva Cuba.

En 1950, en Puerto Rico, una insurrección nacionalista es aplastada por la Guardia Nacional.

En 2009, en Honduras, soldados entrenados por la Escuela de las Américas derrocaron al presidente Manuel Zelaya.

De 1982 a 1992, en El Salvador, durante la guerra civil E.U dio apoyo económico al gobierno en su lucha contra una guerrilla de orientación comunista.

De 1981-1990, en Nicaragua, apoyó con financiación y militares al grupo opositor del nuevo gobierno sandinista.

En 2010, en Costa Rica, bajo el pretexto de luchar en contra del narcotráfico, el gobierno costarricense, aprobó la entrada de 7000 marines, 46 buques y 200 helicópteros.

En 1964, en Panamá, reprimió fuertemente una protesta que clamaba en contra de la presencia de Estados Unidos en su territorio y el control en la zona del canal de Panamá. Hubo 28 muertos, 300 heridos y 500 arrestados.

En 1999 y 2009, en Colombia, desplegó tropas en “apoyo a la guerra contra el narcotráfico”.

En 2002, en Venezuela, apoyó financieramente el golpe de Estado fallido en contra de Hugo Chávez.

En 1964, en Brasil, apoyo militar en el golpe de Estado en contra el presidente de izquierda João Goulart.

En 1973, en Chile, apoyó el golpe de Estado, a través de la CIA, que habría de dar Augusto Pinochet a Salvador Allende.

En 1976, en Argentina, apoyó el golpe de Estado en contra del gobierno peronista.

En 1976, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, apoyó en la constitución de una organización internacional clandestina para la práctica de terrorismo de Estado con el objetivo de callar las voces opositoras, sobre todo de izquierda, a dichos regímenes. Lo anterior provocó el asesinato de 50,000 personas, la desaparición de 30,000 y la encarcelación de 400,000.

O los gobiernos cooperan con el tío Sam, o cuello. Ahora las tácticas de Estados Unidos para influenciar la política nacional son más de un tipo de soft power, es decir ya no con fuerzas militares en la mayoría de los casos, sino más bien a través de la financiación de movimientos contrarios a regímenes de izquierda.

A su vez, mientras los medios de comunicación internacionales cubren y presentan las manifestaciones de “ciudadanos que claman por democracia” en Venezuela como un gesto maravilloso, las protestas en Brasil en contra del presidente Michel Temer, quien por cierto fue espía de la CIA en este país, pasan totalmente desapercibidas, así como sus escándalos de corrupción contrariamente a las acusaciones sin sustento a las que el ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula Da Silva ha sido sometido, las cuales sí han recibido cobertura mediática de la prensa internacional.

 Lo que pretendo mostrar es la capacidad de los medios de comunicación para crear una agenda que favorezca los intereses de los más poderosos, económicamente hablando así como su facilidad para incidir en las apreciaciones sociales de los ciudadanos. Así mientras los protagonistas de protestas en México son “revoltosos” y “huevones  que no tienen nada que hacer”, los que protestan en Venezuela son patriotas y buenos ciudadanos.

Para hablar de cualquier asunto político para no caer en la ignorancia se requiere un poco más que la repetición de lo que vemos en los noticieros, escuchamos en la radio o leemos en la prensa escrita y para no caer en el elitismo por lo menos se necesita reconocer que la mayoría de las veces, como es mi caso, no somos unos expertos en los temas en cuestión. La cobertura mediática que se le da a la situación Venezolana no es asunto de bondad humana de los medios de comunicación y tampoco de bondad intelectual de quienes se dicen expertos, más bien tiene que ver con una cuestión de intereses económicos y políticos de ciertos actores e instituciones hijos, compadres y amigos del “libre mercado”.

Ahora bien, es lógico que como en cualquier protesta y movimiento social haya personas que quieran cambiar el statu quo,  sea de derecha o de izquierda. Habrá personas que legítimamente estén inconformes con el gobierno de Nicolás Maduro, por lo que se percibe en imágenes, son millones; están en todo su derecho de manifestarse. Así es la vida social, dialéctica, es una lucha constante entre diferentes ideologías e intereses. Sin embargo no podemos caer en la ingenuidad. Las protestas en Venezuela están impulsadas y protagonizadas por una élite económica y política, el papel de “carne de cañón” lo cumplen los manifestantes de clase media, e inclusive los de clase baja que probablemente influenciados por los medios de comunicación han decidido voltearse en contra de un gobierno que se presume social; los observadores y legitimizadores de las protestas son personalidades como Vicente Fox, ex presidente panista (derecha) de México, e instituciones como los medios de comunicación.

El gobierno de Nicolás Maduro resiste con todos sus recursos ante la violación de la soberanía nacional de Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro resiste, si se quiere, con autoritarismo ante los embates de agentes externos que procuran implantar políticas neoliberales en el país del sur. Los defensores del capital están dispuestos a utilizar todos sus recursos en contra de Maduro, tales como bloqueos económicos y de comercio que impidan la entrada de insumos básicos al país tales como papel higiénico y cierto tipo de alimentos, lo que ha llevado al gobierno venezolano a racionalizar estos bienes y a su vez lo que ha llevado a los medios de comunicación a difundir la supuesta “crisis humanitaria en Venezuela”.

Quien decida oponerse contra el sistema neoliberal-capitalista está expuesto a luchar en contra de un monstruo gigantesco e invencible quedando expuesto al aislamiento, tal como Cuba. De no resultar las enormes protestas sociales impulsadas por las élites derechistas de Venezuela y otras partes del mundo, como Estados Unidos, una posibilidad será la intervención militar del tío Sam. Y es que debemos recordar que, cuestión aparte y nada menos importante, Venezuela posee en gran cantidad reservas del recurso natural más codiciado por los United States, el petróleo.

En 2002 intentaron derrocar a Chávez por la vía militar, ahora intentan derrocar a Maduro por la vía “social”.

Basta de hipocresías, lo que menos le importa al neoliberalismo es la democracia y el bienestar social. Lo que se quiere lograr es un cambio de modelo económico y político en Venezuela, uno que deje de favorecer a los pobres y favorezca mucho más a los ricos, uno que deje de favorecer “lo social” y favorezca al “libre mercado”. No me vengan con cuentos.

No molesta la protesta social de quienes legítimamente se oponen a Maduro, molesta la hipocresía de los que mueven los hilos, de las manos que mecen la cuna, molesta que se utilice a la “democracia” como cobertor de intereses bastardos de las élites, sean nacionales o internacionales. Molesta la utilización de los de abajo como carne de cañón. Molesta la hipocresía de los medios de comunicación supuestamente “libres”, molesta la hipocresía de ciertos “intelectuales”, molesta el oportunismo, el falso activismo social.

Conciencia, resistencia y acción.

Abajo y a la izquierda.

Foto: El universo.
Fuentes:
 http://apublica.org/2017/06/venezuela-sem-fake-news/
SOA Watch / ICLJNK

 

 

PRESIDENT TRUMP

Por Mauricio Barraza

El mundo entero está conmocionado. América completa, desde Canadá hasta Argentina, está incrédula. Los negros, la comunidad LGBT, los latinos, las mujeres, que radican en Estados Unidos están de luto. Y es que un personaje racista, machista, xenófobo, ha sido electo el 45º presidente de los Estados Unidos. Algunas reflexiones al respecto:

No puedo justificar, defender y mucho menor apoyar a un personaje como Donald Trump. Sus escándalos son ya bien conocidos, así como sus posturas ideológicas con respecto a los migrantes y las mujeres, sobretodo. No me puede merecer respeto una persona como el presidente electo de Estados Unidos. Sin embargo considero necesario tener en cuenta algunas cuestiones por demás importantes y en el intento por explicarlas espero no confundirme con un espécimen seguidor de Donald.

Entrando en materia expreso lo siguiente:

1) LA VICTORIA DE DONALD TRUMP PUEDE SER UN CAPÍTULO FUNDAMENTAL PARA EL COMIENZO DEL DERRUMBE DEL SISTEMA NEOLIBERAL

Lo anterior quizá, de entrada, sea una excelente noticia. Claro que los costos no son para nada “baratos”, al contrario, lamento sinceramente los cuatro años del porvenir para los millones de estadounidenses y latinos que radican en aquella nación, incluyendo mis familiares y algunos amigos.

Intentaré explicar coherentemente este primer postulado. El sistema neoliberal se apoya fundamentalmente del soporte del status quo y las élites políticas, los cuales eran brillantemente representados por la candidata Hillary Clinton. El status quo veámoslo aquí como las relaciones económicas perpetuadas entre los productores (sean empresarios o políticos) con los consumidores y viceversa; y es que en un sistema capitalista la sociedad está basada en la economía, y en un sistema neoliberal la economía se vuelve global.

Basta ver los mercados globales vueltos locos por la llegada de Trump al poder, los expertos dicen que se pondrá peor. Y es que el neoliberalismo propone la apertura económica, mientras que Donald Trump propone “cerrar fronteras” y hacer que “América” vuelva a ser grande.

Mientras Clinton era la candidata del status quo, de los bancos, del imperialismo, del entrometimiento de los Estados Unidos en la política de casi cualquier país a nivel mundial; Trump se enfoca en un público local, nacionalista, en aquellos desfavorecidos por el sistema, en sus resentimientos, en su odio; y a la vez declara que dejará de entrometerse en la política de otros países. Trump se vuelve así un candidato populista de derecha, canalizando todos estos sinsabores de un enorme grupo marginado.

La llegada de este personaje al poder, es un signo más del agotamiento de un sistema neoliberal, cuya decadencia no está llegando de una revolución ni comunista, ni socialista; sino desde los demonios que ha engendrado en sí mismo. El ejemplo más claro de ello, además del que nos atañe ahora, es la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (BREXIT). Estas posturas de derecha, conservadoras y “retrógradas” están llevando a un colapso del sistema y con Donald Trump como presidente de la nación más poderosa del mundo, pero también la más capitalista y neoliberal, pone a temblar a las élites de este sistema, mismo que ha disparado a niveles estratosféricos la desigualdad social y la marginalidad, y que ha creado en sí mismo aspiraciones y deseos, y con ellos resentimientos, odio y frustración… y cuando pienso en resentimientos, odio y frustración a mi mente viene inmediatamente la imagen de Donald… lo supo hacer excelente.

Es curioso que Trump siendo un empresario acaudalado favorecido por la dinámica capitalista y la explotación de los “proletarios”, represente probablemente, como aquí lo sostengo, la señal más clara de la crisis del neoliberalismo; cuestión que dejo a mi propia reflexión y a la de los amables lectores.

2) LA ELECCIÓN DE DONALD TRUMP PUEDE REPRESENTAR, TAMBIÉN, EL DESPERTAR CIUDADANO DE LA SOCIEDAD ESTADOUNIDENSE

Días antes de la elección comentaba con mis allegados, con gran pesar, que quizá el que Trump ganará desembocaría en un despertar cívico de la población en Estados Unidos. Y es que en este país quizá muy pocas veces se ha sufrido con cuestiones políticas internas, quizá la quasi perfección (simulada) del sistema gringo ha hecho que no sea necesario tomar las calles multitudinariamente, salir a protestar, reivindicar derechos civiles, políticos, sociales. Quizá a pesar de alguna que otra cuestión, nuestros vecinos del norte siempre han estado demasiado bien. Quizá el status quo  los ha favorecido, por lo menos a la enorme clase media estadounidense, y a quienes no pues… ya han elegido a Trump.

Estos días inmediatos a la elección ha habido ya un gran número de protestas, sobre todo de estudiantes, en un gran número de estados en contra de la elección de Donald Trump. Han salido a las calles multitudinariamente, se ha vuelto a cuestionar el sistema electoral de los Estados Unidos. El status quo está deshaciéndose.

Un despertar social siempre conviene. Trump lo supo hacer excelente.

3) LA ELECCIÓN DE DONALD TRUMP PUEDE DESEMBOCAR EN UNA RENOVACIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO DEMÓCRATA

Y es que en esta elección en particular los dos candidatos eran absurdamente malos, una de centro-derecha, otro de derecha populista. Hillary fue tan mala que no fue capaz de superar a un payaso misógino, racista y xenófobo. Hillary representaba a la élite de la élite política de Estados Unidos, a los grandes bancos, a Wall Street, al sistema financiero causante de la crisis económica de 2008, a la guerra con Libia, al conflicto en Siria, al intervencionismo, al imperialismo,  en resumen, al status quo del neoliberalismo. Al parecer, al igual que en México, la gente está harta de los políticos de siempre.

A continuación la pregunta del millón: ¿Si Bernie Sanders hubiera sido el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, el resultado sería el mismo? Es imposible saberlo a ciencia cierta, sin embargo me atrevo a sospechar que por lo menos hubiera canalizado mejor las demandas de los menos favorecidos, aquellos que quizá votaron en masa por Trump. Y es que el hoy presidente electo supo leer las inquietudes de los ciudadanos estadounidenses, pero lo hizo desde la derecha populista, desde el odio, desde el racismo, desde la misoginia; sacó a flote los sentimientos más oscuros en el ser humano, los exaltó, los motivo; quizá Sanders hubiera podido encausar la desigualdad, la frustración, la esperanza en un cambio político, y estos sentimientos terribles no hubiesen florecido.

Por ello el partido demócrata debe replantearse su ideología, debe saber que estos tiempos no están para medias tintas. O se es o no se es, basta de simulaciones. Basta del imperialismo disfrazado de buenas intenciones.

*Estados Unidos tiene un enorme reto, y ese reto consiste en renovarse política y socialmente. Quizá la parte más importe radica en lo social y es que ha sólo dos días de haberse declarado ganador a Donald Trump, las expresiones de odio y supremacía blanca no se han hecho esperar. Las esvásticas, las burlas a los latinos, los insultos a los musulmanes, a los negros; han aparecido ya, legitimadas por el discurso del presidente electo. Vienen tiempos difíciles. Habrá que ser fuerte, resistir y revolucionar.

** LUIS VIDEGARAY NO ES NI FUE UN GENIO POLÍTICO. En dado caso podría ser un traidor, pero mejor dejémoslo como un mero suertudo y eso con reservas. El invitar a México a Donald Trump cuando aún era candidato fue un pésimo error. Se podría argumentar muy válidamente que Luis Videgaray ayudó a que Trump ganase la presidencia ya que por aquellas fechas en donde Trump estaba en picada, su popularidad resurgió con la invitación que le hizo en entonces Secretario de Hacienda (!!!!!) de venir a México y recibirlo como jefe de Estado en Los Pinos (!!!!!). Además recordemos que la invitación fue tanto para Trump como para Clinton, que Hillary no haya aceptado no depende ni de Videgaray ni de nuestro flamante presidente Peña Nieto ¿Si Hillary Clinton hubiera aceptado también se estaría diciendo que Videgaray fue un genio? Fue suerte Videgaray, fue suerte… ¿y quiénes necesitan de suerte?

*** ¿Qué hay de los senadores mexicanos que se sacaron una foto en pleno recinto del senado con playeras en apoyo a Hillary Clinton? No lo acepto, al contrario, lo repruebo; no quiero que ninguna nación extranjera se entrometa en las elecciones de mi país.

**** Los mexicanos nos quejamos, con justa razón, terriblemente de Donald Trump por sus comentarios machistas, xenófobos, racistas, por su equipo homofóbico; ¿y ya nos pusimos a pensar que su discurso encajaría perfectamente en nuestro contexto? ¿y ya nos pusimos a pensar en que la sociedad mexicana es un su mayoría machista, racista, xenófoba cuando se trata de migrantes negros o centroamericanos, y homofóbica ni se diga? ¿y ya nos pusimos a pensar que si hubiera un Donald Trump mexicano probablemente también ganaría la presidencia en México?

DEIXE EU BAGUNÇAR VOCÊ

Por Mauricio Barraza

¿Cómo describir a Liniker? Con esta pregunta rondando mi cabeza me dispongo a intentar describir una música que desde el primer momento que la escuché no ha podido salir de mi mente.

La armonía de cuatro voces en coro al inicio de una canción, seguida por un ritmo tranquilo y repetitivo, romántico y sexy a más no poder, combinada con un peculiar tono de voz como de quién canta con todo el corazón y disfruta cada nota, despertó mis sentidos y penetró en la profundidad de mi ser. Zero, así descubrí a Liniker.

Joven, negro, brasileño y una reina coronada con un turbante. Características todas de quién se atreve a descubrirse y así ser auténtico para después, crear, componer, cantar y transmitir. Y es que en estos tiempos no ser heteronormativo, ser negro y joven en Brasil, está difícil.

Con un gobierno golpista y conservador casi diariamente se pierde algún derecho ganado en Brasil. Con una sociedad machista –al igual que en México- es el país a nivel mundial con más homicidios de personas transexuales; entre 2008 y 2016  fueron asesinadas 845 personas transexuales (en el mismo periodo fueron asesinadas en México 247, por cierto, ocupamos el segundo lugar), lo que demuestra en cierto grado la intolerancia sexual y el conservadurismo que ha permeado en la sociedad brasileña.

En medio de lo anterior, se inscribe la personalidad y la música de Liniker. Comenzando a crear junto con su banda entre diciembre de 2014 y enero de 2015,   en julio de 2015 se termina de grabar “Cru” (crudo, en español) un single, con tres canciones producidas independientemente y grabadas en directo con su banda “os caramelows”. Con el lanzamiento de Zero, en YouTube en Octubre de 2015, Liniker e os caramelows consiguieron más de un millón de reproducciones en menos de una semana; y es que con su originalidad y sus cadenciosas melodías son capaces de atrapar a los amantes de la música.

Su reciente disco “Remonta”  incluye nuevas canciones y nuevas versiones de las grabaciones de “Cru”, un poco más sintetizadas pero sin perder su sonido melodioso, destacando los bajos, la cadencia y una trompeta característica de la música de Liniker.

Su soul nostálgico nos recuerda que la mejor música es la que nace del corazón, y también que la música independiente tiene mucho que dar, más aún cuando la música se ha convertido en un negocio totalmente comercial y en industria sumamente lucrativa en los tiempos del neoliberalismo (para acentuar más la pérdida de producciones sinceras y que surgen “del fondo”).

¿Cómo describir a Liniker? A través de su música. “Deixe eu bagunçar você”.

https://www.youtube.com/watch?v=M4s3yTJCcmI

http://brasil.elpais.com/brasil/2015/11/12/cultura/1447331706_038108.html

SEÑORES: GANÓ EL ¡NO!

Por: José Javier Capera Figueroa[1] –   

En tiempos pasados intenté abordar la posibilidad de pensar el SI como un voto por la paz, lo mencionaba cuando salía a relucir la gran campaña que le apostaba al No. Los amigos del NO consideraban que los acuerdos de La Habana son un mero instrumento político por implantar un modelo pensado para la guerrilla y legitimado por el gobierno de turno. Otros lo consideraban como un ejercicio político que representa la influencia de un famoso fantasma del “castro-chavismo” algo que nunca ha sucedió y a mi parecer sucederá en esta nación por mucho años.

Al momento de analizar las versiones de la bancada del SI, se observa poco entusiasmo en el sentido monetario de hacer una campaña multidimensional a favor de la paz. Tal como lo muestra el portal de la Silla Vacía en las regiones donde gano el SI a último momento se calentó el motor y comenzó la ronda de comprar, imponer y llevar a las personas a las urnas para que depositaran su voto por el SI es una lástima que se compre la conciencia de vivir dignamente, mientras el sector que estuvo siempre fincado en el No pusieron de manifiesto sus intereses y encontraron coalición con los gremios económicos y sectores políticos fuertes en las capitales una estrategia que los llevaría a tener el sartén en la mano. Este juego de poderes deja en visto que la paz como proyecto pensado y construido colectivamente es una simple ilusión y pasa a ser más un escenario de lucha por el poder político y el establecimiento de políticas a favor de ciertos sectores opulentos del país. Véase: http://lasillavacia.com/historia/asi-fallo-la-maquinaria-del-si-58189

Una vez más queda comprobado que las ansias de tener una paz “estable y duradera” es el choque de poderes de sectores que ha fragmentado la sociedad colombiana. Al instante de saber que el 50, 23 por ciento de los colombianos voto por el No tuve el placer de dialogar con un gran  maestro de filosofía- política, el cual me ofreció una serie de elementos que son fundamentales para comprender el caótico escenario de la paz:

  • La sociedad colombiana no ha madurado para la paz, y ve la paz como un juego de sectores políticos donde debería ser lo contrario ver la paz como un estado posible de construir.
  • La gran influencia del Uribismo en la toma de decisiones dejan claro su postura en la sociedad colombiana, y no es para más una sociedad que ha nacido y vivido en medio de la violencia produce un discurso en función de la misma.
  • El sentido de los votos por el No y la campaña débil de Si pone de manifiesto que la paz no es una simple idea debe ser una política construida por diversos sectores.

Entonces, como es posible ¿Comprender que gran parte de la sociedad colombiana no madurado para la paz? Eso lo podemos apreciar cuando de niños nuestros abuelos nos decían “allá no dejen que esos muchachos se peleen” mientras el público llamaban a que la pelea continuara. Es parecido lo que pasa con el escenario de la paz acá el sector que tiene la batuta de modificar los acuerdos, y generar divisiones incita a ver con pesimismo el proceso y bombardearlo de forma incoherente hasta llegar al punto de ganar y no proponer alternativas para superar el malestar y el calor de la paz. Véase: http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/opinion/columnistas/capera-figueroa-jose-javier/294945-se-destapo-el-fogon

Por último,  señores gano el ¡No!  Y el ruedo político continua – las FARC- EP pierden fuerza en el escenario político, el gobierno nacional celebra el Nobel de Paz de Juan Manuel Santos, el Uribismo sigue mostrando su campaña sucia y comprada por el No. Mientras tanto la victimas llenas de esperanza creen que es posible la firma del acuerdo, palabras más palabras menos el país está hecho lo que ha sido siempre un Estado con una débil nación que ha excluido históricamente a los más oprimidos.

Posdata: Desde tierras azteca les dije que el No ganaría el plebiscito a mis colegas, maestros y demás conocidos pero siempre manifesté mi sentido de esperanza por la paz, ahora sigo firme por el acuerdo pero uno distinto que logre poner en comunicación al oprimido y violentado de la extraña Colombia que vivimos y acaba de demostrarlo una vez más.

[1] José Javier Capera Figueroa es Politólogo de la Universidad del Tolima (Colombia), Analista político y columnista del Periódico el Nuevo Día (Colombia) y del portal de ciencias sociales rebelión.org (España). Correo: caperafigueroa@gmail.com