¡PATRIA, CIENCIA Y TRABAJO!

Por: Mauricio Barraza

Otra vez la burra al trigo. Confieso que no es algo que me guste hacer, sin embargo tengo la responsabilidad conmigo mismo de hacerlo. He aprovechado este espacio en variadas ocasiones para criticar a mi universidad, a mi Universidad Autónoma del Estado de México, y como ya lo decía no es algo de lo que me vanaglorie. Lo que sucede es que, desafortunadamente, no me dejan de otra. Aclaro, y es de suma importancia para mí, que amo a mi UAEM, y es quizá por esto que a veces me considero muy severo en cuanto a su quehacer. Me encantaría que, como lo afirman los dudosos rankings de universidades, fuera una de las tres mejores universidades del país o ¡por qué no la mejor! Para ello tienen que pasar muchas cosas…muchas, y a su vez dejar de pasar otras tantas.

“La estafa maestra”… ¿Alguien duda de la corrupción, siempre cínica pero nunca tan voraz como en tiempos recientes, del gobierno federal encabezado por el PRI? No lo creo. Al contrario de lo que nuestro amado mandatario federal declaró algún día no creo que la corrupción sea un problema cultural. Más bien es un problema de instituciones, estructuras  y de gobernantes, de relaciones entre ellos, lo que en resumen se podría decir que es un problema de nuestro Sistema Político. La corrupción cínica y voraz ha permeado, de alguna manera, en cada uno de nosotros, directa o indirectamente… (guardo silencio y suspiro tristemente para escribir las dos siguientes palabras)… la universidad.

¿Qué se supone que es la universidad sino una de las más nobles instituciones en donde el saber y la práctica se conjugan para la formación de estudiantes capaces de interpretar la realidad y las necesidades sociales y transformarlas para el beneficio de la sociedad en su conjunto? Bien, esta institución específica  (delimitaré mi objeto), la UAEM ha estado en manos, administrativamente hablando, de personajes que le han hecho el juego a los sujetos más sucios y corruptos del país. Esta institución, a través de quienes la han regido, ha estado en relación estrecha con el partido político más corrupto del país que a su vez ha gobernado el estado de México por más de ochenta años ininterrumpidamente. Pues esa relación tan estrecha, esa relación tan “necesaria para el propio desarrollo de la UAEM” ha rendido sus frutos.

Acusada de ser cómplice de un mega fraude por parte del gobierno federal priísta y de desvíos millonarios de recursos a través de la subcontratación de empresas fantasma, la UAEM es noticia hoy a nivel nacional y hasta internacional. Lo es por este fruto tan lamentable de su relación con sus pares priístas y no por haber destacado como la tercera mejor universidad de México, como nos quisieron hacer creer ilusoriamente en la administración que recién acaba de concluir, que por cierto es la principal inculpada en esta complicidad lamentable a través del hoy Ombudsman mexiquense, Jorge Olvera y del director de FONDICT-UAEM, Erick Herzaín Torres Mulhia… Realmente lamentable y doloroso… pero también obvio.

Las instituciones se inscriben como un reflejo de la realidad política nacional; podríamos hasta considerar a cada institución como un micro-estado, en donde hay relaciones de poder, de autoridad, de subordinación, en donde hay también aspiraciones; y es que si, como ya escribió  Rousseau, “la familia es el primer modelo de las sociedades políticas” hemos de tener bien claro que una institución, en este caso específico, la universidad es también una sociedad política que con sus relaciones, intereses y estructuras se convierte en un ya mencionado micro-estado.

Como en un Estado en la universidad existen los ciudadanos, que en este caso somos, en esencia, los estudiantes; y también existen las autoridades, los gobernantes, es decir, algunos administrativos, directivos, docentes y, como “jefe de Estado”, el rector. Todos quienes conformamos la comunidad universitaria tenemos los vicios y las virtudes que existen en el Estado mexicano: corrupción, servilismo, apatía, cinismo, etc., pero también la esencia de la universidad, es decir, la formación de la conciencia, la construcción del conocimiento, nos permite tener la invaluable oportunidad de darnos cuenta “ilustradamente”, y de actuar (desde el conocimiento y con una toma de conciencia) contundentemente para transformar, no para preservar. Y es que quien quiera preservar el estado actual de las cosas, de nuestra realidad, de nuestra política, estará sirviendo a intereses mezquinos y vendiendo su alma al servilismo.

Uno de nuestros vicios como ciudadanos y en este caso como estudiantes es que parecería que sólo estamos conscientes cuando los hechos se nos muestran inminentes, parecería  que no tenemos la capacidad, ¿o el interés?, de entender lo demás. Y es que el fraude ya estaba consolidado desde hace dos años, ya había salido a la luz (aunque no tan detalladamente) lo que pensaría que sería suficiente para indignarnos y tomar cartas en el asunto. Y es que ¿apoco no era obvia la opulencia y prepotencia de muchas de nuestras autoridades, sobre todo de la administración anterior? ¿No éramos capaces de darnos cuenta de ello? ¿No éramos capaces de darnos cuenta de los procesos poco o nada democráticos de selección de nuestras autoridades? ¿No somos capaces de darnos cuenta del cinismo de nuestros directivos, de su hipocresía, de su militancia descarada? ¿No somos capaces de percibir los mecanismos de coerción de parte de la estructura de la universidad para con cierto tipo de estudiantes? ¿No somos capaces de darnos cuenta de que una universidad pública y autónoma debe tener ciertas características que con certeza la UAEM carece? Y si nos damos cuenta ¿qué hacemos al respecto? ¿Esperamos que surja algún líder estudiantil que nos diga que hacer? ¿Nos damos cuenta de que si dejamos recaer la mayor responsabilidad en ese único líder puede ser corruptible o bien vulnerable por parte del statu quo? ¿¡Qué esperamos para actuar, para organizarnos, para hacer algo!? ¿¡Qué tiene que pasar para tomemos en serio nuestra realidad y dejemos de hacer memes ridiculizando la realidad al mismo tiempo que la banalizamos y con ello la toleramos!?

La rectoría de la UAEM parece un palacio. Quien haya tenido la oportunidad de adentrarse más allá de la mera fachada del edificio histórico y lo que se nos muestra a los simples mortales podrá haberse dado cuenta de la opulencia de ciertas salas, escondidas a los ojos de la mayoría, que hacen parte de rectoría. En estas salas, llenas de lujos (y también de cámaras escondidas), bustos gigantes, cuadros elegantes, alfombras finas, sillones despampanantes, se reúnen ciertos secretarios, directivos, ciertos estudiantes ya sean consejeros o críticos incómodos, estos últimos que a su vez renuevan y dan aires convenientes (pero también y sólo aparentes) de democratización. La nueva oficina del rector, para la cual prácticamente se construyó todo un piso de un edificio y con, a estas alturas, quién sabe qué recursos, quizá sea más opulenta que la misma oficina del gobernador del Estado. ¿En serio les extraña el desvío de recursos del que es acusada nuestra UAEM? Y de nuevo la disyuntiva, si no nos extraña ¿por qué carajos no hemos hecho nada?

Otro de nuestros vicios como ciudadanos y, en el caso que nos concierne, como estudiantes es que tendemos a olvidar como ya olvidamos, por ejemplo, los actos de corrupción comprobadísimos del exsecretario de comunicaciones del estado de México e inexplicablemente aún profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAEM, Apolinar Mena. Maestro quasi ausente de la materia de ¡Sistema Político Mexicano! Ahí está el fiel reflejo de lo que sucede en la UAEM, de lo que nos enseñan varios de nuestros profesores ¿Qué nos va a enseñar Polo Mena del Sistema Político Mexicano? ¡A diferencia de nosotros estudiantes, él si tiene huevos! ¡Qué cinismo! Cinismo tanto de él, como de nuestros directivos, como de nosotros mismos que no hicimos ni estamos haciendo nada al respecto.

Olvidamos también nuestros movimientos estudiantiles, los que le pertenecen a nuestra UAEM, olvidamos a los estudiantes muertos y encarcelados que hubo en las décadas de los 1930 y 1940 cuando se luchaba por la autonomía de la universidad, esa “A” que hoy nos sobra en nuestro nombre, pero que nos sobra porque nosotros somos cómplices al no defender la autonomía por la que nuestros compañeros algún día dieron ¡su vida! Olvidamos la huelga de 1976, olvidamos sus postulados, nos olvidamos del contrapoder tan significativo y determinante que nos pertenece para oponernos a una estructura que cada vez nos consume, literalmente, más y más. ¿Tenemos miedo de usarlo?

Olvidamos nuestra historia y con ello nos negamos a nosotros mismos como sujetos históricos.

Existen esfuerzos valiosísimos para no olvidar a nuestros compañeros asesinados o desparecidos: “2 de Octubre no se olvida”, “Nos faltan 43”; son lemas que mantienen vivo ese recuerdo de injusticias, de hijo de putéz del Estado. NO OLVIDEMOS.

“Si fuera otra universidad ya habría movimiento, huelga, paro”; “si fuera la UNAM, si fuera la IBERO, si fuera la UAM”. ¿De verdad no nos pesa en nuestro orgullo? ¿Cuál es la diferencia entre los estudiantes de la UNAM y nosotros? ¡Ninguna! ¿Creen que es una condición “natural” o “divina” el hecho de que en otras universidades se “haga algo”? ¡NO! Lo que falta es sacudirnos ese sentimiento de “estar en una universidad priísta en donde no se hace nada” y comenzar a hacerlo nosotros. Tenemos  la oportunidad. Tenemos la capacidad. Tenemos la conciencia. No estamos solos.

¿Qué hacer? Tomar conciencia y pasar a la organización, a la discusión, posteriormente a la acción. Pero no esperar que uno les diga, o nos diga, cuándo y cómo, más bien  qué surjan espontáneamente intentos de organización de unos y de otros, de varios, de todos y cuando ya hayan surgido ¡unámonos en comunidad! ¿A quién exigirle la rendición de cuentas? Ahí están los nombres de los responsables: Jorge Olvera, Erick Herzaín Torres Mulhia; en lo que respecta a nuestro interés más directo, y Alfredo del Mazo, nuestro hoy gobernador electo; y los demás nombres ahí están también.

P.D. No es una, son varias. ¡Basta de cinismo!

*Javier Duarte también negaba todos sus desfalcos.

Pasemos a la acción.

PATRIA, CIENCIA Y TRABAJO.

 

http://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/estafa-maestra-gobierno-contrata-empresas-fantasma.html

VENEZUELA: EL PAPEL DE LA SOCIEDAD, LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y LOS INTELECTUALES. Una brevísima reflexión

POR MAURICIO BARRAZA

Siempre hay temas que están de moda en la mente de las personas. Hoy, Venezuela es todo un tópico inclusive entre las personas menos interesadas en política. Se “sabe” que algo feo está pasando en Venezuela, los “pobrecitos venezolanos no tienen qué comer”, “el presidente de Venezuela es un loco, un dictador, un violador de Derechos Humanos”, todo el mundo sabe de esto o por lo menos es lo que escucha una y otra y otra vez en la radio, en la televisión, incluso en internet.

El noticiero televisivo matutino más importante de México dedica casi diariamente más de 10 minutos para hablar sobre lo que pasa en el país de moda. “Represión a los manifestantes por parte del gobierno”, “muertos en Venezuela”, “presos políticos”, “gobierno autoritario”, son titulares y cintillos que acompañan a las noticias dadas.

Algunos intelectuales del país en el ombligo de la luna escriben al respecto condenando enfáticamente al gobierno venezolano de Nicolás Maduro como “populista” y como violador de Derechos Humanos.

Es de celebrar la empatía que se tiene con otras naciones del globo, la importancia que se le da a los conflictos y abusos por parte de la autoridad en cualquier parte del mundo, es de celebrar el compromiso con la democracia tanto de medios de comunicación, intelectuales y ciudadanos en general. Pero temo denunciar que en la gran mayoría de los casos son meras apariencias, y que la información tiende a ser desinformación con un fin bien específico.

La hipocresía resultante de la “mera apariencia” es bastante molesta para quién escribe. Medios de comunicación e intelectuales se lavan las manos hablando de la situación en Venezuela, la suciedad que quitan de sus manos es causa de su silencio con respecto a la situación nacional, en donde se reprime con la muerte o censura a periodistas incómodos, en donde existen torturas a seres humanos por parte del ejército, en donde se desaparecen estudiantes que contrarían al status quo, en donde se espían a periodistas y activistas, ciudadanos en general, en donde la corrupción de la clase política alcanza niveles de cinismo exorbitantes, en donde también existen presos políticos, en donde el Estado se colude con narcotraficantes, etc., etc., etc., etc., etc., etc., …

Los medios y los intelectuales orgánicos nacionales callan. Lo mismo sucede con la prensa internacional, o si no díganme ustedes, gente informada sobre Venezuela, ¿qué pasa en Congo? ¿Qué pasa en Somalia? ¿Qué pasa en Nigeria? ¿Qué pasa en Tailandia? ¿Qué saben sobre los movimientos independentistas armados en una decena de países africanos? NADA. No importa, no existen, si no sale en la TV no es real, no tienen una opinión, a lo que me pregunto ¿Cómo le hacen para opinar sobre Venezuela? ¿Sólo reproducen lo que ven en su noticiero favorito de Televisa o TV Azteca o se ponen a reflexionar al respecto?

Los medios de comunicación generalmente son empresas y buscan generar lucros. La generación de lucros crece exponencialmente con un sistema mercado libre en donde tienden a existir, por condiciones históricas y entre otras causas, desigualdades sociales, económicas, políticas, en resumen desigualdades de oportunidades. Aunque nos digan que el mercado se regula a sí mismo, a lo que se le debe el adjetivo de “libre”, eso no es del todo cierto. Existen instituciones que se encargan de regular a este “mercado libre”, ¿alguna vez han escuchado hablar sobre el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial? Bueno, pues en resumen estas instituciones se la viven prestando dinero a las naciones a cambio de modificaciones en las políticas nacionales (internas) de cada país. Estas instituciones funcionan a la perfección en el modelo económico que rige prácticamente al mundo entero: el neoliberalismo. Un análisis certero de estas instituciones y del neoliberalismo requiere un escrito completo y este no pretende ser exclusivo de ellas. Tradicionalmente los gobiernos que más concuerdan con este tipo de instituciones, políticas y sistemas económicos, y por tanto las siguen y apoyan, son los gobiernos de derecha. Los gobiernos de izquierda tienden a preferir políticas más sociales, más soberanas, es decir, más independientes en la medida de lo posible, de estos organismos económicos internacionales como el BM y el FMI. Actualmente quedan relativamente pocos gobiernos de izquierda en el mundo, ejemplos de ello en América son: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Uruguay. Todos ellos, con excepción de Uruguay, fuertemente criticados por la prensa internacional, los intelectuales orgánicos, y por Estados Unidos.

Cuba históricamente ha sido, desde 1958, un símbolo de resistencia al modelo económico, político y social, capitalista. Lo que le valió, con consecuencias hasta el día de hoy, un embargo económico por parte de los Estados Unidos en un contexto global en donde quien se aísla prácticamente desaparece. Vale la pena recordar que durante casi toda la segunda mitad del Siglo XX se vivió lo que hoy se conoce como la “Guerra fría”, un enfrentamiento ideológico entre el modelo capitalista de producción encabezado por Estados Unidos y el modelo comunista encabezado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. A pesar de que la URSS “cayó” en 1989, y con ella el modelo comunista, la Guerra Fría no acabó. Por el contrario lo frío se calentó. Ahora quién no aplique el modelo capitalista y se inserte de lleno en el neoliberalismo y sus instituciones es un “enemigo de la democracia y la libertad”.

Los medios de comunicación juegan un papel importante en lo anterior ya que se convierten en los legitimadores, en la mayoría de las ocasiones, de quienes defienden al capitalismo-neoliberal. Se repite una y otra vez la palabra “populismo” satanizándola al máximo e intentando infundir miedo en la población de que algún gobernante populista llegue al poder, tal como lo hacen los medios de comunicación en México con el líder de izquierda Andrés Manuel López Obrador. Antes de proseguir les pregunto ¿qué es el populismo?

Desde que tengo uso de razón al “peje” lo han comparado primero con el difunto Hugo Chávez y ahora con Nicolás Maduro. Los medios de comunicación han dicho una y otra vez que si AMLO llega a ganar la presidencia de la república vamos a estar como en Venezuela, lo que por supuesto ha permeado de manera efectiva entre muchos sectores de la población mexicana, a todo quiénes repiten y creen esto como creen en la palabra de Dios yo les pregunto ¿Por qué si gana López Obrador vamos a estar como en Venezuela? ¿Me pueden explicar por favor? Para empezar el contexto venezolano es muy diferente al contexto mexicano, también sus instituciones y por supuesto que hay una gran diferencia entre Hugo Chávez, Maduro y López Obrador; para empezar los dos primeros son militares y el tercero es cientista político. En fin…

Los medios de comunicación y muchos gobiernos aliados de Estados Unidos critican contundentemente la situación en Venezuela. Donald Trump recientemente amenazó a Venezuela con imponer sanciones económicas si instalaba una asamblea constituyente, lo que representa indiscutiblemente una intromisión a la soberanía nacional del país sudamericano.

Sin embargo estas intromisiones de Estados Unidos en la política interna de otros países no es algo nuevo. Sobre todo en países en los que gobierna la izquierda. ¿Quieren ejemplos? Ok, ahí les van de norte a sur en América:

En Cuba, en 1964, anticastristas con apoyo de Estados Unidos invadieron la Bahía de Cochinos.

En 1954, en Guatemala, un golpe de estado fue orquestado por la CIA en contra del presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz.

En 2004, en Haití, E.U depone al presidente Jean Bertrand Aristide, en 2010 se aumenta la militarización estadounidense en la isla caribeña, la primera nación independiente de América.

En 1965, en República Dominicana, existió una intervención militar posterior a la Guerra Civil Dominicana en “busca de la estabilización” de la isla por miedo a que se creara una nueva Cuba.

En 1950, en Puerto Rico, una insurrección nacionalista es aplastada por la Guardia Nacional.

En 2009, en Honduras, soldados entrenados por la Escuela de las Américas derrocaron al presidente Manuel Zelaya.

De 1982 a 1992, en El Salvador, durante la guerra civil E.U dio apoyo económico al gobierno en su lucha contra una guerrilla de orientación comunista.

De 1981-1990, en Nicaragua, apoyó con financiación y militares al grupo opositor del nuevo gobierno sandinista.

En 2010, en Costa Rica, bajo el pretexto de luchar en contra del narcotráfico, el gobierno costarricense, aprobó la entrada de 7000 marines, 46 buques y 200 helicópteros.

En 1964, en Panamá, reprimió fuertemente una protesta que clamaba en contra de la presencia de Estados Unidos en su territorio y el control en la zona del canal de Panamá. Hubo 28 muertos, 300 heridos y 500 arrestados.

En 1999 y 2009, en Colombia, desplegó tropas en “apoyo a la guerra contra el narcotráfico”.

En 2002, en Venezuela, apoyó financieramente el golpe de Estado fallido en contra de Hugo Chávez.

En 1964, en Brasil, apoyo militar en el golpe de Estado en contra el presidente de izquierda João Goulart.

En 1973, en Chile, apoyó el golpe de Estado, a través de la CIA, que habría de dar Augusto Pinochet a Salvador Allende.

En 1976, en Argentina, apoyó el golpe de Estado en contra del gobierno peronista.

En 1976, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, apoyó en la constitución de una organización internacional clandestina para la práctica de terrorismo de Estado con el objetivo de callar las voces opositoras, sobre todo de izquierda, a dichos regímenes. Lo anterior provocó el asesinato de 50,000 personas, la desaparición de 30,000 y la encarcelación de 400,000.

O los gobiernos cooperan con el tío Sam, o cuello. Ahora las tácticas de Estados Unidos para influenciar la política nacional son más de un tipo de soft power, es decir ya no con fuerzas militares en la mayoría de los casos, sino más bien a través de la financiación de movimientos contrarios a regímenes de izquierda.

A su vez, mientras los medios de comunicación internacionales cubren y presentan las manifestaciones de “ciudadanos que claman por democracia” en Venezuela como un gesto maravilloso, las protestas en Brasil en contra del presidente Michel Temer, quien por cierto fue espía de la CIA en este país, pasan totalmente desapercibidas, así como sus escándalos de corrupción contrariamente a las acusaciones sin sustento a las que el ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula Da Silva ha sido sometido, las cuales sí han recibido cobertura mediática de la prensa internacional.

 Lo que pretendo mostrar es la capacidad de los medios de comunicación para crear una agenda que favorezca los intereses de los más poderosos, económicamente hablando así como su facilidad para incidir en las apreciaciones sociales de los ciudadanos. Así mientras los protagonistas de protestas en México son “revoltosos” y “huevones  que no tienen nada que hacer”, los que protestan en Venezuela son patriotas y buenos ciudadanos.

Para hablar de cualquier asunto político para no caer en la ignorancia se requiere un poco más que la repetición de lo que vemos en los noticieros, escuchamos en la radio o leemos en la prensa escrita y para no caer en el elitismo por lo menos se necesita reconocer que la mayoría de las veces, como es mi caso, no somos unos expertos en los temas en cuestión. La cobertura mediática que se le da a la situación Venezolana no es asunto de bondad humana de los medios de comunicación y tampoco de bondad intelectual de quienes se dicen expertos, más bien tiene que ver con una cuestión de intereses económicos y políticos de ciertos actores e instituciones hijos, compadres y amigos del “libre mercado”.

Ahora bien, es lógico que como en cualquier protesta y movimiento social haya personas que quieran cambiar el statu quo,  sea de derecha o de izquierda. Habrá personas que legítimamente estén inconformes con el gobierno de Nicolás Maduro, por lo que se percibe en imágenes, son millones; están en todo su derecho de manifestarse. Así es la vida social, dialéctica, es una lucha constante entre diferentes ideologías e intereses. Sin embargo no podemos caer en la ingenuidad. Las protestas en Venezuela están impulsadas y protagonizadas por una élite económica y política, el papel de “carne de cañón” lo cumplen los manifestantes de clase media, e inclusive los de clase baja que probablemente influenciados por los medios de comunicación han decidido voltearse en contra de un gobierno que se presume social; los observadores y legitimizadores de las protestas son personalidades como Vicente Fox, ex presidente panista (derecha) de México, e instituciones como los medios de comunicación.

El gobierno de Nicolás Maduro resiste con todos sus recursos ante la violación de la soberanía nacional de Venezuela. El gobierno de Nicolás Maduro resiste, si se quiere, con autoritarismo ante los embates de agentes externos que procuran implantar políticas neoliberales en el país del sur. Los defensores del capital están dispuestos a utilizar todos sus recursos en contra de Maduro, tales como bloqueos económicos y de comercio que impidan la entrada de insumos básicos al país tales como papel higiénico y cierto tipo de alimentos, lo que ha llevado al gobierno venezolano a racionalizar estos bienes y a su vez lo que ha llevado a los medios de comunicación a difundir la supuesta “crisis humanitaria en Venezuela”.

Quien decida oponerse contra el sistema neoliberal-capitalista está expuesto a luchar en contra de un monstruo gigantesco e invencible quedando expuesto al aislamiento, tal como Cuba. De no resultar las enormes protestas sociales impulsadas por las élites derechistas de Venezuela y otras partes del mundo, como Estados Unidos, una posibilidad será la intervención militar del tío Sam. Y es que debemos recordar que, cuestión aparte y nada menos importante, Venezuela posee en gran cantidad reservas del recurso natural más codiciado por los United States, el petróleo.

En 2002 intentaron derrocar a Chávez por la vía militar, ahora intentan derrocar a Maduro por la vía “social”.

Basta de hipocresías, lo que menos le importa al neoliberalismo es la democracia y el bienestar social. Lo que se quiere lograr es un cambio de modelo económico y político en Venezuela, uno que deje de favorecer a los pobres y favorezca mucho más a los ricos, uno que deje de favorecer “lo social” y favorezca al “libre mercado”. No me vengan con cuentos.

No molesta la protesta social de quienes legítimamente se oponen a Maduro, molesta la hipocresía de los que mueven los hilos, de las manos que mecen la cuna, molesta que se utilice a la “democracia” como cobertor de intereses bastardos de las élites, sean nacionales o internacionales. Molesta la utilización de los de abajo como carne de cañón. Molesta la hipocresía de los medios de comunicación supuestamente “libres”, molesta la hipocresía de ciertos “intelectuales”, molesta el oportunismo, el falso activismo social.

Conciencia, resistencia y acción.

Abajo y a la izquierda.

Foto: El universo.
Fuentes:
 http://apublica.org/2017/06/venezuela-sem-fake-news/
SOA Watch / ICLJNK

 

 

11 TESIS SOBRE EL CHAIRISMO

POR MAURICIO BARRAZA

Este escrito no pretende ser un artículo académico ni científico. No se dejen engañar por el título, lo que sucede es que leyendo las “11 tesis sobre Feuerbach” de Karl Marx me surgió la idea de blasfemar con el título y remplazar aquel apellido alemán impronunciable con una palabra de casa acompañada, claro está, por su artículo correspondiente. De tal manera este intento de ordenamiento de ideas lleva por título el que todos ustedes ya saben.

Recientemente causó impacto, sobre todo en el mundo virtual de algunos ilustrados universitarios de ciencias sociales, la incorporación del término “chairo” al Real Diccionario de El Colegio de México (Diccionario del Español de México, por su nombre oficial), cuya definición es la siguiente:

Persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender; persona que se autosatisface con sus actitudes.

Esta definición viene precedida de información que nos aclara, a los menos conocedores de la gramática, que la palabra puede ser adjetivo o sustantivo. Asimismo el reconocidísimo Diccionario del Español de México nos enfatiza que la palabra “chairo” es utilizada de manera ofensiva, lo cual me da pie a comenzar con la primera tesis.

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La definición adoptada por los intelectuales y académicos de El Colegio de México, al considerar como “ofensivo” el término chairo, deja de lado el sentir de aquellos quienes estamos orgullosos de identificarnos como tal. Lo mismo sucede, por ejemplo, con el término “puto”, utilizado ofensivamente por los intolerantes y machistas para referirse a las personas homosexuales, con certeza hay personas gays que se enorgullecen de ser “putos” así como hay personas que defendemos las causas sociales y políticas en contra de las ideologías de derecha que nos enorgullecemos de ser llamados “chairos”. Si se nos atribuye “la falta de compromiso verdadero” con lo que “decimos defender” es sencillamente consecuencia del capitalismo, al cual no escapa ni nuestra realidad, ni nuestras relaciones sociales, ni nuestras relaciones económicas. El capitalismo ha permeado de una manera inevitable dentro de cada uno de nosotros y de nuestras dinámicas. Así si queremos ir a una protesta ambiental en contra de la tala de árboles, como lo es #AbracemosTollocan, tenemos que trasladarnos en autobús cuya emisión de contaminantes es bastante considerable por el mal estado de los buses o, en el peor de los casos, en automóvil. Si no utilizamos bicicleta es porque estamos demasiado jodidos y oprimidos económicamente a causa de la voracidad del capitalismo y tenemos que decidir si comprar una bici o poder inscribirnos al próximo semestre a una Universidad “Pública” que en promedio cobra más de 3500 pesos al semestre, o porque tenemos miedo de que algún automovilista o camionero imprudente nos arroye con todo y bicicleta. Ahora, si queremos hacer llegar los ideales del movimiento a más personas utilizamos hojas de papel no reciclado, cuya producción fue posible gracias a la tala de árboles (y es que las recicladas son bien caras y o nos compramos nuestro almuerzo o compramos el ciento de hojas recicladas y pues cómo vamos a aguantar el día entero); o bien utilizamos la plataforma de facebook para crear una página y estar subiendo la información, y de paso hacemos más rico a Mark Zuckerberg. Así nos damos cuenta de que carecemos de una “falta de compromiso verdadero” aunque sea debido a una serie de condiciones que no podemos evitar, aunque no las queramos tener, por lo que nos tenemos bien merecido el ser llamados “chairos” pero no como una ofensa de sino como un orgullo.

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La derecha, cada vez más intolerante, necesita que los de la izquierda se sientan ridiculizados por defender sus ideales y para ello utiliza un término despectivamente  hacia los zurdos. Los de izquierda no debemos de sentir vergüenza de ser llamados “chairos”, por el contrario necesitamos reivindicar el chairismo.

      Retomo el ejemplo del “Orgullo Gay” y lo ejemplifico tomando el caso de un diputado brasileño, Jean Willys. Este diputado del Partido Socialismo e liberdade (PSOL) representa y defiende a la comunidad gay. Sin embargo, en Brasil, el país más homofóbico del mundo, esta tarea no es fácil; y menos en un Congreso plagado de intolerancia y conservadurismo. Un diputado de derecha llamó a Willys de “viado”, lo equivalente a “puto” en México, a lo que el congresista del PSOL respondió: “Si piensan que diciéndome puto me van a avergonzar están muy equivocados. Sí, soy puto y todos los días me siento muy orgulloso de serlo”.

      Así con el chairismo. Lo que buscan los intolerantes es imponer sus reglas, que no se les cuestione y si se les cuestiona que sea de acuerdo a sus parámetros de respeto y oficialismo, que no se altere el orden establecido que les conviene para la perpetuación de sus privilegios. Si los de derecha, sean declarados o de closet, con el fin de avergonzarnos salen gritando por ahí a todos quienes alzamos la voz en contra de las injusticias sociales y económicas “¡pinches chairos!”, lo mejor que podemos hacer es reivindicar el término y sentirnos orgullosos de serlo.

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La dicotomía izquierda-derecha no ha quedado rebasada ni nunca quedará. Los intelectuales que aboguen por ello son quienes habrán quedado rebasados por la realidad. Lo que existe es una falta de claridad política derivada de la pérdida de identidad ideológica. A los de derecha, o sea los de arriba, o sea los conservadores, o sea los más privilegiados, o sea los ricos más ricos, les conviene la pérdida de identidad e identificación de los de abajo para que no nos podamos organizar, para que no podamos revolucionar en torno a objetivos en común, objetivos de los de abajo, objetivos de izquierda. Por lo que utilizan el término “chairo” de manera despectiva. No caigamos en provocaciones.

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A los chairos nos falta imaginación y nos hemos creído lo negativo del término. Para nombrar a los defensores de la derecha se ha utilizado el término “derechairo”. A ellos les es difícil ponernos en una categoría o definirnos despectivamente pues ¿cómo nos llamarían de no ser “chairos”? ¿Luchadores sociales? ¿pobres? ¿defensores de los derechos humanos? ¿anarquistas? ¿zurdos? ¿rojos? En todo caso les es difícil encontrar algún término despectivo que generalice a aquellos que queremos una sociedad mucho más igualitaria, equitativa y libre. A ellos es fácil llamarles por su nombre: intolerantes, racistas, homofóbicos, machistas, potentados, corruptos, abusivos, saqueadores, etc.

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Si bien el “chairismo” engloba a los defensores de las causas sociales, políticas y económicas de izquierda y por ende en contra de la derecha, no existe un solo tipo de chairo. Todos y cada uno de ellos contribuyen a su manera a la toma de consciencia, a la emancipación intelectual, al despertar social. Hay quienes dentro de los chairos, son los menos favorecidos y por tanto quizá los más radicales. Están también los que tienen facilidad para la palabra y no tanto para la acción, y lo contrario. Existen los que aún no saben que lo son. También están los que no quieren aceptar que lo son (en ellos ha hecho efecto la denostación del término por parte de los diestros). En resumen, 1) Chairos intelectuales; 2) Chairos revolucionarios; 3) Feministas; 4) Ambientalistas; 5) Pacifistas; 6) Anarquistas; 7) Veganos y demás. Todos merecedores de respeto y reconocimiento. Ejemplos de ellos son: Karl Marx, Fredrich Engels, Antonio Gramsci, Slavoj Zizek, Rosa de Luxemburgo, Bakunin, Oscar Wilde, Pablo Neruda, José Martí, José Mujica, Ernesto Guevara, Fidel Castro, Subcomandante Marcos (hoy Galeano), Emiliano Zapata, Clara Campoamor, Simone de Beauvoir; Martin Luther King, Gandhi; entre muchos otros.

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Antes de la existencia del vocablo “chairo” existían otros términos para intentar denostar a las voces críticas y emancipadoras de la sociedad. Hace algunos milenios, antes de que el cristianismo se institucionalizara en lo que hoy llamamos “Iglesia Católica”, la locución “cristiano” cumplía esa función. En la Edad Media quienes se atrevían a cuestionar el statu quo eran “brujas” o “herejes”. A partir del siglo XIX fueron llamados “comunistas” lo que perduró hasta finales del siglo XX con la caída de la Unión Soviética. Así es como los derechistas posmodernos mexicanos adoptaron la palabra “chairo”. Curioso que en un mundo globalizado los términos para llamar a los desertores del statu quo se hagan locales. He aquí un tema para investigar.

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Ser “chairo” no es sinónimo de ser ignorante. Por el contrario es sinónimo de ser consciente e intentar, por lo menos, cambiar nuestras realidades para el bien común.

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Los que de arriba, sean burócratas, políticos, administradores, directivos, empresarios, machos, etc., no toleran que se les cuestione, no les gusta debatir. Tienden a huir de quienes cuestionamos o a ignorarnos como si no existiéramos, si no huyen nos reprimen, nos desaparecen, nos matan, y en el mejor de los casos intentan ridiculizarnos o ignorar nuestros argumentos diciéndonos locos, utópicos, feminazis, chairos. Lo que no saben es que esos términos son vientos que nos dan oxígeno y nos impulsan a seguir luchando. Es decir, entre más intenten enterrarnos más vamos a florecer.

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El chairo no nace, se hace. Y se hace a través del estudio, de la reflexión, del debate, de la discusión, del intercambio de ideas. El mejor lugar para convertirse en chairo es la universidad ya que ahí existen todas estas oportunidades y, además, dentro de las universidades, también existen carencias, injusticias y absurdeces contra las cuales luchar. Los chairos universitarios tenemos la obligación, por nuestro carácter de universitarios, de difundir el chairismo para la reivindicación de nuestros derechos y libertades como sociedad.

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Por el simple hecho de ser chairos no sabemos menos ni sabemos más de nuestra realidad. Eso depende de nuestras conciencias y de qué tan alerta estemos de los síntomas que aquejan a nuestra sociedad y de la capacidad que tengamos para intentar remediarlos prácticamente desde una perspectiva social, crítica, igualitaria, equitativa y constructiva.

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El chairismo se trata de la revolución de las conciencias para la emancipación social y política desde abajo y a la izquierda.

 

 

POR LA REIVINDICACIÓN DEL “CHAIRISMO”

 

REIVINDICACIONES

Por Mauricio Barraza
Fotografía: Greta Díaz https://www.instagram.com/gretadgv/

Definitivamente no puedo declararme “ecologista” o “ambientalista”. No puedo porque no sería muy coherente que digamos. Sigo utilizando hojas de papel que no siempre son recicladas, de la misma manera viajo en automóvil particular cuando tengo la oportunidad, cuando no la tengo viajo en transporte público mal regulado cuyo “humerío” contamina el medio ambiente. Así también utilizo bastantes productos de plástico o de sus derivados. Para acabarla de amolar tampoco soy vegano, al contrario consumo bastante carne y el huevo y la leche son de mis alimentos preferidos. También utilizo algunos cueros. Peor aún, en algún momento de mi vida fui taurino y asistí en algunas ocasiones a la Monumental Plaza de Toros México.

Aun así todo lo anterior no me impide sentir indignación cuando nuestros gobiernos favorecen más a las empresas privadas y proyectos, megas, grandes o pequeños, que involucren la tala de árboles o la degradación de nuestro medio ambiente. No me indigna el “progreso” o el “desarrollo” (por cierto, términos de izquierda que han sido apropiados por la derecha), me indigna el cada vez más creciente descaro de nuestras autoridades ante la explotación de la naturaleza en pro del dichoso “desarrollo”. Descaro que ha sido posible gracias a la permisión de la ciudadanía que permanece impávida ante esta situación.

Las causas de esta inacción de la ciudadanía pueden ser múltiples pero me asusta que una de ellas sea porque se conciben a sí mismos como ignorantes en el tema del ecologismo o el ambientalismo. Quizá nunca lo han estudiado, quizá nunca han recibido algún premio por su activismo a favor del medio ambiente y quizá por eso piensen que no son aptos para alzar la voz, protestar, comenzar a interesarse. Lo anterior no hace sino perpetuar la indiferencia y el conformismo además de alentar el descaro de nuestras autoridades. Así por ejemplo sucedería que alguien no podría identificar una actitud violenta contra una mujer por el simple hecho de no tener ningún estudio en materia de género, o sucedería que tampoco podría opinar en contra del machismo por el simple hecho de no conocer el feminismo.

Sí, efectivamente, los defensores del medio ambiente, o los defensores del feminismo (para continuar con el paralelismo) pueden caer en contradicciones al ser ellos mismos, y muchas veces sin percibirlo, perpetuadores de condiciones que van directamente en contra de estas ideologías, pero ¿cómo mirar si se nos critica al intentar abrir los ojos? ¿cómo aprender a debatir si se nos prohíben los debates? ¿cómo aprender a hablar si es “hipócrita” intentarlo cuando toda nuestra vida hemos estado callados porque no nos habíamos dado cuenta de que podemos hacerlo? ¿cómo ser feministas si se nos tacha de hipócritas cuando intentamos comenzar a “darnos cuenta”? Casi imposible.

El hecho de que en una ciudad como Toluca, la cual siempre se ha caracterizado por su apatía cuando de cuestiones de protesta social se trata, se estén realizando acciones en contra de un proyecto que pretende la tala de 120 árboles en la avenida más transitada de la ciudad es de celebrarse. La ocupación como forma de protesta, más aún la ocupación de un espacio público, es también de celebrarse. El hecho de que, y a pesar de que esta protesta haya sido convocada por un regidor de oposición de Toluca, la sociedad civil, los ciudadanos “de a pie” estén involucrándose como independientes en este movimiento en contra de la tala de árboles también es de celebrarse. Los políticos no están, en estos tiempos, para colocarse ninguna medalla, si se consigue alguna será meramente por la acción y organización de los “de a pie”.

Por último enfatizo en lo positivo que son la toma de conciencia, nunca tardía, y la organización para la resistencia. Por supuesto que queda muchísimo camino que recorrer, nos falta organizarnos para defender Xochicuautla, el Parque de los Venados, la Selva Lacandona, nuestros ríos, nuestros mares, nuestro aire, nuestra vida, nuestra dignidad. Nos queda aún seguir “tomando conciencia” más y más, poco a poco, para resistir y revolucionar.

Abajo y a la izquierda.

 

Fotos: Daniela Sandoval Alamo.

ENTRE EL MASOQUISMO Y EL FRAUDE

Por Mauricio Barraza

No se necesita ser “MORENO” para alzar la voz en contra del fraude, tampoco se necesita ser “pejezombie” ni mucho menos chairo, aunque si quienes protestamos somos llamados “chairos” yo no tengo ningún problema en declararme como tal.

A ocho días de que el sueño de alternancia política de más del  65% del electorado mexiquense se convirtiera en pesadilla que ha de durar (otros) seis años, reflexiono a través de la palabra escrita y comparto mi pesar con quien se interese.

Vamos aclarando unas cuantas cuestiones… Una de las más importantes ya fue mencionada en el primer párrafo.

El fraude en las pasadas elecciones no aconteció sólo y a partir del domingo 4 de junio, sino comenzó a acontecer desde el momento en que “las estructuras” del priísmo comenzaron a repartir dádivas, llámense despensas, utilitarios o quinientos pesitos, a los más necesitados y a quienes obscenamente se dejaron consentir.

El fraude se estaba llevando a cabo mientras en las “casas de campaña” o en los “cuarteles” se empezaron a planear las estrategias a seguir para el día de la elección.

 El fraude se llevó a cabo al arrojar cabezas de cerdo fuera de la sede municipal del rival más fuerte y por tanto más temido.

El fraude se llevó a cabo al meter miedo en la población menos informada e instruida en temas políticos al comparar a AMLO con Maduro –otra vez la burra al trigo-, a MORENA con la Revolución Bolivariana.

El fraude se llevó a cabo al robar las urnas de algunos municipios. También al secuestrar a algunos representantes de casilla del Movimiento de Regeneración Nacional.

 El fraude se llevó a cabo al engañar a la gente con el dichoso “salario rosa”, que de salario no tiene nada y que de lo “rosa” se desprende el reforzamiento de estereotipos de género. No tiene nada de salario porque de serlo tendría que ser por lo menos mínimo, como lo marca la ley, y bueno…el pago a las “mujeres amas de casa” sería de $20 pesos diarios (un dólar diario). Por cierto de esta medida 100% populista no nos dice nada el exrector de la Universidad Autónoma del Estado de México, Jorge Olvera, quiene en fechas recientes nos ha ilustrado con su moralismo en sus artículos publicados en el periódico MILENIO. Con todo respeto Doctor, su “lamebotismo” da pena, hasta hace algunas semanas consideraba que aún le quedaba algo de progenitora.

El fraude se llevó a cabo cuando el gobierno estatal dispuso a miles de sus servidores públicos para aceitar la maquinaria priísta durante las elecciones.

El fraude se llevó a cabo cuando…. podría seguir así durante todo el artículo pero quiero acabar pronto.

Las preguntas del millón, ¡Ah cómo me gustaría entrevistar a un priísta! (sobre todo de los jóvenes, a quienes todavía les doy el beneficio de la duda para que se corrijan. Los mayores ya están bien adiestrados y alienados, no sé si haya esperanza)… retomo, las preguntas del millón ¿qué piensan los priistas sobre este fraude? ¿Sus conciencias están tranquilas?  ¿Están conscientes de todo el cochinero o de plano ya no pueden ver más allá de su afiliación partidista? Si lo ven ¿por qué lo aceptan? ¿No les pesa la moral? ¿Qué sienten al festejar un triunfo bajo estas circunstancias? ¿Después de esto seguirán siendo priístas? ¿Por qué? ¿Les hubiera gustado vivir en la Edad Media o sólo les gustan genuinamente las dinastías quasi monárquicas como las de los Del Mazo en el estado de México?

Al Instituto Nacional Electoral y al Instituto Electoral del Estado de México les preguntaría ¿Todas estas razones de fraude, expuestas aquí en los párrafos anteriores, quedan fuera de su “jurisdicción”? Si su respuesta es afirmativa, dolorosamente no me quedará más que citar a López Obrador: ¡“AL DIABLO CON SUS INSTITUCIONES”! Si su respuesta es afirmativa, es decir si el INE y el IEEM no pueden hacer NADA en contra de la compra del voto, de la repartición de despensas y utilitarios, del amedrentamiento de quienes representan a la oposición, del robo de urnas y de todas las miles de irregularidades durante el proceso electoral; estamos ante un Instituto obsoleto, inservible para la democracia mexicana. Si por el contrario su respuesta es negativa y efectivamente pueden hacer “algo”… ¡pues háganlo!

Algunas consideraciones:

Considero necesaria la implementación de la segunda vuelta electoral, es decir una reforma electoral y, por qué no, hasta política. No es posible que sea quien sea gané una elección y represente, en democracia representativa, a su pueblo con menos de un 50% de aprobación en las urnas. Alfredo Del Mazo llegará a la gubernatura del estado de México aún y cuando más de un 65% de los ciudadanos que votamos no lo elegimos a él… absurdo.

¿No se les hace que el papel y el lápiz ya están quedando obsoletos en cuestiones electorales? ¿No sería mucho más eficiente un sistema electrónico y casi 100% confiable para la cuenta de los votos?

Creo que el voto debería de ser realmente obligatorio. La indiferencia o la pereza de algunos ciudadanos nos afectan a todos a la hora de los resultados.

Es absurdo que quien obtenga más votos obtenga, para la próxima elección, más recursos. El de arriba siempre estará arriba y el de abajo tendrá que arreglárselas en condiciones económicas inequitativas… ¡Ah, que así funciona en el mundo! ¿verdad?

Los “partidos satélite” están demás. Son una plaga, chupan recursos públicos y viven de favores de sus amos. Volvemos a la reforma política y electoral.

MORENA aunque no ganó la gubernatura ni en el estado de México ni en Veracruz el año pasado, salió “muy ganón”. El capital político que ha logrado alcanzar en menos de tres años de existencia es impresionante. Para evitar que venza en los comicios del próximo año, López Obrador tiene que cometer un error gigantesco o el fraude tendrá que ser el más grande de la historia.

Por mientras la gran mayoría de los mexicanos no queremos más PRI. Ya estamos hartos de tanto cinismo, corrupción, populismo, mentiras, asesinatos, feminicidios, represión, cooptación, descaro… en resumen y para no extenderme más ¡Ya estamos hartos del PRI!

Abajo y a la izquierda.

ELECCIÓN DE GOBERNADOR/A DEL ESTADO DE MÉXICO 2017

Por Pavel Atilano ¹

La elección de gobernador/a del Estado de México es, cuando menos, una maratón política, un deporte de riesgo, un show de talla nacional, un evento solemne, una fiesta, un circo, una comedia, un chiste… sin embargo, todos tenemos derecho de llamarle como mejor nos acomode y, asimismo, cada quien puede elegir qué papel desempeñar. O tal vez no sea cierto, pues creo que muchos quisieran tener el rol de candidato (a), pero ese privilegio se reserva para los peces gordos del sistema y la gente común se ve limitada a mirar el espectáculo, aplaudir muy fuerte, levantar la mano, opinar, defender a su “gallo” y a apoyar con todo lo que tenga ―ojo, pues en ningún momento he dicho que eso implique que estemos obligados a pensar o reflexionar―

El tiempo de campaña sirve para que TODOS podamos exhibir nuestro amplio conocimiento en TODAS las áreas de interés común: economía, sociedad, seguridad, salud, derechos humanos, ecología, historia, cultura, comunicación, etc. y, además, nos da la certeza de que aquellos/as que se visten del mismo color, se saben de memoria las propuestas y sin vacilar recitan el conjuro eslogan de campaña, además de ser los gallardos heraldos del partido, son quienes tienen la legítima tarea de predicar la única vía de desarrollo válida existente, pues su deber como dirigentes-militantes-simpatizantes es apartar de la ignorancia a los ciudadanos descarriados que prefieren a alguien más.

La movilización que genera la campaña puede llegar a intimidar a cualquier despistado, puesto que de un momento a otro nos damos cuenta de lo fuerte que puede ser la voluntad de invertir en la democracia y en las instituciones que la sostienen; ya por todos es sabido que votar no es democratizar, sin embargo, ese mínimo acto de decisión puede marcar el rumbo de la historia tanto para mal, como para peor, ¡ah! Y de vez en cuando para el bien, aunque de eso último no se tenga la suficiente evidencia para corroborarlo. Pero qué más da ¡toma tu identificación y demuestra que eres un ciudadano responsable, vota y olvídate de hacer otra cosa durante algún tiempo!

Pero vamos al grano, pues me he de suponer que hay algunos aquí que sólo vinieron para saber por quién votar, o ya de menos, por quién no hacerlo. Hay quienes vinieron para que yo les diga “quién es el bueno” (o la buena, guiño el ojo). No coman ansias. La elección del jefe del ejecutivo de esta entidad es muy importante por varios factores, uno de ellos el económico, pues éste es uno de los Estados que genera mayor riqueza para el país… no necesariamente para sus habitantes. No obstante, hay que ver más allá de lo evidente. Les pregunto ¿qué acontecimiento súper importante nos espera para el próximo año? ¡Ajá! Otras elecciones… ¿otras? Sí, otras. En 2018 vamos a repetir el procedimiento que estamos viendo ahora pero en escala nacional, es decir, elegiremos al Presidente de la República.

Sé que acabo de dar un salto enorme. Se dirán: “empezamos el párrafo leyendo sobre la elección del gobernador y terminamos hablando con la elección del presidente, ¿qué rayos tiene que ver una cosa con la otra”. Compañeros, ni me fui muy rápido ni ustedes se quedaron lejos. Así como con el gobernador, el presidente se elige a través del voto, y ya que el Estado de México representa unos jugosísimos (potenciales) 10 millones de votos, pues vale la pena darlo todo por él para que después la gente lo dé todo de sí como agradecimiento. Sí, somos clientes, sí la elección es un negocio. No, no debería ser así. Nadie debería anhelar poder por el propio gusto de tenerlo.

En fin, estoy seguro que todo lo que acabo de escribir lo pudo haber escrito cualquier mexiquense… palabras más, palabras menos. Y perdón por querer irme por la vía rápida. También estoy seguro de que habrá uno/a que otro/a que piense que “yo no sé nada” y que hablo sin el favor del conocimiento. Muy lamentable sin duda, pero sería peor si yo no me dignara a aportar algo. Tengo una responsabilidad que pienso atender; no sólo es opinar, sino que es oír, reflexionar, pensar, criticar, expresar. Todo eso me lleva al voto, pero no me deja estancado ahí. Ese es un primer paso de los muchos que se tienen que dar para alcanzar el cambio necesario.

Ahora sí. ¿Por quién ―no debemos― votar? Pues me gustaría decir que “depende”, pero basta de hipocresía. Mucho se ha discutido en estos días y con toda confianza puedo decir que no hay lugar seguro. Las familias están divididas, pues ahí tienen a los padres conservadores y a los hijos de izquierda. Los barrios están fragmentados, están los de la clase popular y los que acaparan la riqueza. Los municipios están fracturados, pues están los altamente industrializados y los que viven en las peores condiciones de pobreza. Todo eso se lo debemos a un sistema corrompido, lleno de engaños, mentiras y traiciones pero, sobre todo, a la casi absoluta ineptitud e incompetencia de los gobernantes, esos despreciables seres que elección tras elección prometen y no cumplen, esas aborrecibles personas que en cada campaña prometen arreglar lo que descompusieron. ¡Basta de ello!

Para todos es claro, necesitamos un cambio y éste no puede venir de los mismos que han estado ahí durante un siglo. La cura no viene de la enfermedad ¡claro que no, la política no funciona como las vacunas! El alivio no puede venir del malestar. Sí, el cambio empieza pero no se limita a una elección, pero la elección tiene que abrirle la puerta. Hay muchas maneras de resumir el fenómeno, una de ellas: “no puedes hacer lo mismo y esperar resultados diferentes”. Y de lo mismo ya hemos tenido suficiente, hemos aguantado demasiado y esto debe detenerse.

Pongan atención. Si hoy votamos por un partido diferente al que nos gobierna, hay altas, altísimas probabilidades de que durante 6 años vivamos arrepentidos, pero si votamos por el mismo de siempre nos esperará más de un sexenio de miseria. Y para ellos que se esmeran en defender la idea de que “es lamentable votar por la oposición por ‘el simple hecho’ de querer ver perder al gobierno”, yo les respondo: en eso se sintetiza el enojo, la frustración, la impotencia y el coraje… y me justifico: el pueblo está tan jodido que hoy por hoy no votan ni por un partido, ni por un candidato, ni por una propuesta… votan por un cambio y por una respuesta seria.

¹Pavel Atilano es egresado de la Licenciatura de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de México y colaborador de ¡Revoluciona!

CAOS

POR MAURICIO BARRAZA

Llegó la época de elecciones en el estado de México y con ella el despilfarro, la hipocresía, las falsas promesas, la compra de votos, la contaminación visual, en pocas palabras la época más representativa de la política mexicana.

La peculiaridad  de las elecciones en el “Estado Libre y Soberano” de México es que representan la antesala a las elecciones presidenciales del próximo año, y parece obvio pero voy a resaltar para los despistados y para quienes no están familiarizados con la política mexicana que cada 6 años representan lo mismo.

Sumado a lo anterior, estas elecciones son aún más fundamentales ya que por el contexto de violencia, de deslegitimidad del gobierno federal priista (encabezado por un mexiquense), de descrédito de la clase política (casi en su totalidad) y de hartazgo social;  el Partido Revolucionario Institucional tiene una posibilidad real de perder lo que nunca ha perdido, lo que siempre ha conservado como una reliquia, como un santuario, como un laboratorio político para probar sus mañosos experimentos y corruptelas que posteriormente ha de aplicar a nivel nacional, me refiero a la posibilidad de perder al estado de México.

Si el PRI pierde al estado de México en las próximas elecciones del 4 de junio será el acabose sobre todo por dos factores. 1) No habrá cómo poder tan siquiera competir dignamente en las elecciones presidenciales de 2018. 2) Sospecho, además, que las instituciones mexiquenses, hormigueros de priistas (y no hago referencia a los hormigueros porque dentro de las instituciones se encuentren priistas trabajadores, sino más bien porque hay un chingo), sufrirán un caos interno intentando comprender los porqués de la derrota “del partido” y la mayoría de sus trabajadores se verán confusos  y bastante nerviosos al ver su futuro laboral-clientelar incierto. Y es que 80 años se dicen fácil pero si hay un lugar en donde exista un modo de vivir “priista” es en las instituciones mexiquenses sobre todo, claro está, en la Administración Pública.

La Universidad Autónoma del Estado de México también se verá susceptible a este caos, y es que los modos priistas se han replicado en esta noble institución en donde el debate muchas veces es censurado y donde la obediencia y disciplina mandan ante la razón y la crítica, sobre todo de sus funcionarios. Pero claro, el presupuesto de la Universidad depende en gran medida de la partida estatal, siendo así cómo no va a quedar sujeta a las voluntades de sus gobernantes quienes además ven en la universidad un semillero de militantes, sobre todo en las Facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Derecho; “con dinero baila el perro”. Además una gran cantidad de maestros de asignatura son funcionarios públicos (cabe aclarar que en el estado de México decir “funcionario público” es casi igual a decir “priista”) o de plano militantes “del partido”, y son ellos quienes se encargan de “amaestrar” a los “estudiantes” en los quehaceres priistas, o mínimo de difundir su ideología de partido. En fin, ese es otro tema del cuál con gusto escribiré. El chiste es que de perder el PRI el estado de México, sospecho que las dinámicas de la UAEM tanto de funcionarios, maestros y estudiantes se verán afectadas, causando un caos en la cúpula de la UAEM.

Antes de hablar sobre los candidatos y los otros partidos seguiré dedicándole unas cuantas líneas al Revolucionario Institucional… ¿? … ¿Revolucionario Institucional?… suena un poco a contradicción ¿una revolución institucionalizada?… Qué más da, de cualquier manera es una mierda. Y sí, me atrevo a describirlo así, tengo la legitimidad para hacerlo por dos cosas, soy ciudadano en los términos que marca la constitución y puedo expresarme libremente y además, con pena, confieso que durante dos años de mi vida fui priista o por lo menos estuve inmerso en sus dinámicas. Pero dos años me bastaron para convencerme de lo que no quería ser ni hacer, dos años me bastaron para percatarme de todo el cochinero que se vive dentro de ese partido. En menos de un mes trabajando para el PRI, me encontraba repartiendo despensas, acompañando la organización de las estructuras clientelares, asistiendo a actos de campaña con las “estructuras” acarreadas literalmente a cambio de gorras, playeras, tortas y refrescos; a cuatro días de las elecciones presidenciales de 2012 me encontraba repartiendo sobres con 500 pesos para los cientos que habían hecho bien su “trabajo” en el seccional. Pasadas las elecciones fui reclutado de nuevo, precisamente por una profesora de la UAEM, para formar parte de una Asociación Civil, misma que serviría a los intereses mezquinos del partido a través de la obtención de recursos para las comunidades. Obviamente quien salía beneficiado con ello era la estructura municipal del partido a través de la “Secretaria de Gestión Social del Comité Municipal del PRI”. Lo último que recuerdo de mi vergonzoso pasado priista es la asistencia como parte de una multitud de acarreados extasiados gritando a más no poder y echando las famosas “porras” (muy comunes en el priismo) a un meeting en el hoy extinto Hotel del Rey, en donde se presentaban los nuevos dirigentes de la estructura estatal “del partido”, fue entonces cuando rompí la alienación y me eché a llorar de culpa.

Aún a la fecha cuando voy caminando por los pasillos de mi facultad y en alguna que otra clase me topo con compañeros fieles a más no poder a la ideología y militantes “del partido”, me pregunto si algún día se darán cuenta, como yo, de toda la porquería que implica ser priista, me pregunto también cuántos sapos estarán dispuestos a tragarse sin hacer gestos para llegar a tener algún puesto de alguna relevancia en “el partido”, me pregunto qué opinan de Tlatelolco, el halconazo, la guerra sucia de la década de 1970, de la caída del sistema, del asesinato de Colosio, de Ruiz Massieu, de Acteal, de Ayotzinapa, de Tlatlaya, de la casa blanca de Peña Nieto, de Arturo Montiel, de Fidel Herrera, de Tomás Yarrington, de Andrés Granier, de Javier Duarte, de César Duarte, de Borges, del #YaMeCansé, del #YaSéQueNoAplauden, de los chayotazos, del charrismo, de los periodistas asesinados, del pseudoperiodismo de Ricardo Alemán, de Ciro Gómez Leyva, de OHL, de Xochicuáutla, de la frase “un político pobre es un pobre político”, del “pan” y del “palo”, del autoritarismo represor priista del siglo XX, de la compra de votos, de los acarreados, de la entrega de despensas… Y no sólo me pregunto qué pensarán ellos, estudiantes de Ciencias Sociales, sino también qué pensarán los maestros funcionarios públicos o militantes, y no sólo me pregunto qué pensarán los maestros, estudiantes, o funcionarios, sino en general ¿qué pensarán los priistas sobre todo esto? ¿Tendrán alguna opinión formulada o simplemente se hacen como que no pasa nada? ¿No saben de historia? ¿Realmente es tanta su avaricia que están dispuestos a aguantar todo esto con tal de un “hueso”? ¿O será que para ellos en verdad no pasa nada? Esto último sería el peor colmo.

Pago por ver que el PRI pierda el estado de México. Quizá no pase nada, quizá el priismo ya haya rebasado cualquier oportunidad de cambio social en el Estado y haya dejado su semilla en el modo de vivir de los mexiquenses, lo que implicaría que no importa si militas en el PRI, PAN, PRD o MORENA, milites en donde milites siempre llevarás a un priista dentro de ti. Me declaro optimista, espero que pueda existir un cambio tanto de partido político en el poder del estado de México, como en las dinámicas sociales y en las instituciones mexiquenses. Un cambio para bien claro está.

Hablar del PAN es hablar de la derecha conservadora, a favor de los intereses económicos de particulares y de las élites. Hablar del PAN es hablar de políticas retrógradas en contra de las minorías como las personas homosexuales o de las mujeres al no permitir el aborto o los matrimonios entre personas del mismo sexo y ni hablar de las adopciones por parte de estas. Hablar del PAN me recuerda a Felipe Calderón, expresidente de México y persona nefasta que dejó a México sumido en una ola de violencia que derivó que en 2016, éste fuera el segundo país con más muertes a causa de la violencia solamente detrás de Siria; además me recuerda un tipo misógino y borracho, perverso y corrupto. Lo siento, parecería que soy alguien altanero pero la verdad es que FeCal le robó la tranquilidad a mi adolescencia e hizo que creciera inmerso en una dinámica en la cual lo que más veía en los medios de comunicación eran los narco-mensajes y los decapitados del día.  Hablar del PAN es hablar de intolerancia a lo diferente, a lo que no pertenece a su “clase”. Hablar del PAN es hablar de un verdadero peligro para México, esto es el hecho de que la laicidad del Estado mexicano se pierda. Hablar del PAN en el estado de México es hablar de Josefina Vázquez Mota, quien usa el desprestigio para atacar a sus oponentes y la amenaza machista de que si los “maridos” no van a votar entonces no habrá “cuchi cuchi”. El PAN no es una opción ni de cerca, hablar del PAN es hablar del PRI sólo que más conservador y más a la derecha.

Hablar del PRD…………………………………………………………………………………………………………………………… Hablar del PRD es… hablar de un partido “de izquierda” totalmente fragmentado que se ha vuelto lacayo de los dos anteriores aquí mencionados, si no es que ya convertido en un partido satélite de los más poderosos quienes desean que no exista una verdadera izquierda en México, una verdadera izquierda que se preocupe por las minorías, por el pueblo, por los de abajo, una izquierda progresista. Por ello es que a pesar de que Juan Zepeda se muestra como una opción atractiva por sus propuestas progresistas y su habilidad discursiva, no termino de confiar en su sinceridad. Me pregunto si efectivamente no le estará haciendo el juego al PRI y cumpliendo desde ahora el papel de un partido satélite, es decir aquellos que les sirven a otros partidos para captar votos de diferentes sectores. En este caso específico el PRD no estaría captando más votos para el PRI, sino restándole votos al principal adversario en esta elección para el Revolucionario Institucional, es decir, restándole votos a MORENA.  Si hubiera segunda vuelta electoral otra cosa sería, pero esa es otra historia.

Hablar de MORENA es hablar de Andrés Manuel López Obrador, la figura que se perfila como el principal candidato para ganar las elecciones presidenciales de 2018, MORENA es un partido hecho a su medida. Por supuesto que el Peje está “echando toda la carne al asador” para ganar el estado de México y es que de la misma manera en que si el PRI pierde el estado de México no hay fuerza humana que lo ayude en la carrera presidencial del próximo año, si MORENA gana en el estado de México no va a haber quién detenga a López Obrador en 2018. Delfina Gómez por su parte aparenta ser una política diferente, del pueblo, cercana a la gente, aunque en su discurso no ha tomado una postura contundente en ciertos temas que corresponden a la izquierda lo que podría denostar una falta de carácter…y de contundencia. Lo anterior, a su vez, le ha permitido a Juan Zepeda, candidato del PRD, captar las intenciones de voto de los jóvenes, error que le podría costar caro a MORENA.

Omitiré hablar de Alfredo del Mazo Maza. Basta el nombre, el primer apellido y el hecho de ser del PRI para saber qué clase de político es, ya he dedicado bastante de este escrito “al partido”. Quizá sólo sea relevante mencionar el parentesco en primer grado con el presidente de la República, Enrique Peña Nieto.

Queda mencionar que a falta de segunda vuelta electoral la opción más viable para quienes anhelamos un cambio es votar útilmente. Es decir, votar por quién tenga la mayor posibilidad de ganarle al Statu Quo.

¡Abajo y a la izquierda!

¿QUÉ NECESIDAD CON LOS CONSEJEROS?

Por Acracia Kuboa

Qué difícil es para mí poder expresar lo que pasa en la facultad. Las personas ponen la torta en el piso y las ratas se matan entre ellas. Así parece este proceso de elección de consejeros y no un espacio donde se pueda replantear qué se está haciendo como estudiante, cuál es la participación estudiantil en relación con las problemáticas sociales de nuestro país. Sociedad que sufre de una Guerra  – sólo hay que rascar un poco la tierra para sentir el valle de sangre de personas sin nombre-, desapariciones forzadas únicamente por el capricho de unos cuantos, corrupción; país donde hay un gran proyecto extractivista que deja sin hogar a comunidades enteras y una gran explotación ambiental; lugar donde la mujer sigue siendo perpetuada por los valores modernos, donde hay personas discriminadas sólo por el lugar de donde viene y donde cada vez más, la educación pública es violentada por la poca inversión de Estado orillándola a la privatización, entre muchas otras cosas.

Pero cómo poder discutir sobre la participación o sobre cualquier tema, si la misma legislación universitaria lo prohíbe, cómo reflexionar si los argumentos que salen en las redes sociales se basa en argumentos falaces que denostan a las personas, más que discutir las ideas, pero tampoco hay una exposición clara de estas (está prohibido).

Pensar en el universitario de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales es pensar en la política corrupta que se hace desde las bases administrativas de la misma facultad, hasta la rectoría; donde surgen personas que no le interesa la facultad, pero que de pronto sale una convocatoria para algún puesto y aparecen con un discurso retorico que dice que les interesa la vida universitaria, no obstante sólo buscan un trompolín para otro puesto.

Sus intereses personales se hacen generales y los venden como premisas democráticas sin discutir qué es democracia, sin discutir nada –enfatizo irónicamente- pues “está prohibido” y si no ¿a quién le interesa hacerlo? ¿o quién se atreve a poner en público sus ideas y confrontarlas? ¿A Marco Cienfuegos? Las pocas personas que lo promuevan son  ignoradas o hecho un chiste vulgar, Quijotes buscando valores ya muertos (qué felicidad es abrir Facebook y orinarme de la risa).

Hay dos formas de llevar esta coyuntura, como se ha estado haciendo, en una politipeor con personas de lo peor, mintiendo en su interés por la vida universitaria, donde en todo su recorrido por universidad jamás tuvieron un posicionamiento crítico, más bien, se han preocupado por la reproducción de la politipeor; besando los pies a los grandes administrativos o funcionarios y aplastando a los que creen que están por debajo. O hay otro camino que es el replantarse qué se está haciendo como estudiante, cuáles son nuestras responsabilidades, para qué necesitamos a los consejeros y qué planes tiene para apoyar a la creación de un movimiento estudiantil, por ejemplo en el cómo se va a participar en la elección de Rector y preguntarse el por qué va ser de esta forma y no de otra y cómo nos vamos manifestar con lo que está pasando en nuestro país.

Tenemos que preguntarnos cuál es la necesidad de tales consejos, cuál ha sido su función y cómo la han desarrollado históricamente. También quiénes van a ser estos, quienes son estas personas, ver si en su recorrido por la universidad, de verdad, han estado interesados en ella o sólo es pura politiquería. Necesitamos a personas que no busquen engordarse a través de los puestos.

Quienes sean y cómo se dé es pura forma, pero como dice un profesor de la facultad, la forma también es contenido. El trabajo de los consejeros, a parecer de quién escribe, no es ir y hablar por quién representa, ni sólo levantar o bajar la mano, sino, más bien, buscar las condiciones para que todos tomen su voz y que se discutan las decisiones, de lo contrario se seguirá en la premisas patriarcales, el de pensar al estudiante sin voz, que necesita ser representado y guiado.

Escribo esto con la única intención de hacer reflexionar, ya quedará en los lectores si hacen caso a lo escrito, si lo ignoran, lo hacen meme o le dan la espalda a estas prohibiciones de “no discutir” y toman la batuta de lo que realmente es ser estudiante universitario, discutir y ponerse al servicio de la sociedad que es por quién existimos. “La obligación – dice Allende[1]– del que estudió aquí es no olvidar que ésta es una universidad del Estado que la pagan los contribuyentes, que en la inmensa mayoría de ellos son los trabajadores”.

Pongámonos a discutir con las planillas y revaloricemos ese articulillo que lo prohíbe y preguntémonos porqué son necesarios o que gane los que más mientan.

Acracia Kuboa

[1] Discurso de Salvador Allende, pronunciado el 2 de diciembre de 1972 en el Auditorio del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Jalisco.

DE LAS CERVEZAS SIN ALCOHOL Y LAS COSAS ABSURDAS DE LA VIDA…

Por Mauricio Barraza

Tal como hace referencia el título de esta crítica, existen cosas absurdas en la vida. Una de ellas, como ya lo mencioné, son las cervezas sin alcohol. Pero hay muchas más: Bicicletas de tres o cuatro ruedas, un invierno sin frío o un verano sin sol, días oscuros y noches claras, café con azúcar, comer pizza con cubiertos, beber té en un vaso, mi vida sin tu amor… Pero sin duda alguna una de las más absurdas e incoherentes es una universidad pública sin debate. Una universidad pública con una Facultad de Ciencias Sociales en dónde la mayoría de los estudiantes apoyen al partido más autoritario, corrupto y represor de México. Bien dicen los extranjeros que los mexicanos somos masoquistas: nos encanta la comida con mucho chile y aún después de Tlatelolco, el halconazo, Acteal, los chayotazos, el pan y el palo, etc. etc.etc.etc.etc. seguimos votando por el PRI.

Una universidad pública sin debate es lo equivalente a ir al cine y quedarse dormido, o ir a un partido de futbol sin ni siquiera ser aficionados de este deporte, o en su defecto ser un mexicano aficionado pambolero y no mandar al América a chingar a su madre.

Dentro de la universidad existen diversas dinámicas. Se supone que “la uni” es democrática y pluralista pero ¿de qué sirve esto si en las diversas dinámicas  en donde se tiene la oportunidad de participar para representar a parte de la comunidad universitaria no se permiten los debates entre los diferentes actores? ¿Está en la legislación o en la convocatoria de cada proceso electoral? Recordemos que ni todas las leyes son justas, y que no porque existan significan que son correctas y son “lo que debe de ser”. Basta mencionar leyes de segregación racial, por ejemplo. O las leyes que anteriormente no permitían el voto a la mujer…sólo esas dos, con esas bastan para ejemplificar.

¿Que no estamos preparados para debatir? ¡Pues claro! ¡Cómo vamos a aprender si no se nos permite! Ahora bien, los estudiantes tampoco estamos libres de pecado. En las clases a veces no participamos, o no leemos, y por ende no tenemos herramientas suficientes para debatir ideas. Por ende no estamos acostumbrados a intercambiar opiniones políticas. Por ende no existe identificación ni cohesión política, y no me refiero con que todos debemos ser homogéneos ideológicamente sino más bien creo que todos debemos participar en las dinámicas  universitarias y eso no sólo incluye los procesos políticos de elecciones internas. Incluye el día a día universitario, incluye el interés por los congresos, por los seminarios, por los talleres, por la investigación, ¡por las aulas!

Pero una cosa no excluye a la otra. Sólo podemos estar preparados si se nos permite equivocarnos y rectificar, si participamos desde cada una de nuestras trincheras pero con una crítica desde el conocimiento, ese conocimiento que la universidad tiene la bondad de transmitirnos a través de los profesores, de nuestros compañeros, de los libros, de las actividades diarias, de las dinámicas que todos en conjunto desarrollemos.

¡Somos universitarios! Cambiemos la manera de hacer política, cambiemos la manera de participar. Que nuestros intereses sean nobles, sinceros. Debatamos ideas, propuestas, acciones, ideologías, pero hagámoslo… día a día, desde nuestras aulas, en nuestras pláticas de jardinera, en nuestras pláticas de palapa, para que así “la legislación” y “la convocatoria” no nos puedan “prohibir” más el debate de ideas, de propuestas. Seamos críticos ilustrados y tomemos lo que nos corresponde. Somos la esencia de la universidad.

SILENCIO, CENSURA Y SIMULACIÓN.

POR MAURICIO BARRAZA

Silencio cuando se trata de desapariciones…

Silencio cuando se trata de masacres…

Silencio cuando se trata de corrupción…

Silencio cuando se trata feminicidios…

Silencio cuando se trata de aumentos a los impuestos…

Silencio cuando se disminuye el presupuesto a la educación…

Silencio cuando los de arriba explotan a los de abajo…

Silencio cuando se trata de bonos…

Censura a los debates entre diferentes ideologías…

Censura a la organización estudiantil autónoma…

Censura ante la protesta…y también ante la propuesta emancipadora…

Censura  a la discusión de temas “incómodos”…

Simulación ante lo “diferente”…

Simulación de “democracia”…

Simulación de “pluralismo”…

Simulación de “feminismo”…

Simulación al apoyo de la comunidad “LGBT”…

Simulación de “Autonomía” (sí, también del término “autonomía” de acuerdo a la Ley de la Universidad)…

Simulación de “competencia”…

Simulación de “Universidad Pública”…

Simulación de “apartidismo”… (*cuando las autoridades  de la universidad siguen “la línea” de un partido o de un gobernante inscrito y representante en un partido, el “apartidismo” de la universidad desaparece ¿Qué nuestras autoridades no se han dado cuenta del carácter determinante que le imprimen a la universidad, y más aún cuando la existencia de silencio, censura y simulación se hacen prácticas cotidianas?

Simulación de “inclusión”…

Simulación de “humanismo”…

Simulación de “transformación”…

¿Quiénes aman más a México? ¿Los que salen a protestar ante un llamado “oficial” o los que día con día intentamos alzar la voz, concientizar a través de la discusión libre e intentamos llegar a algún lugar emancipador?

¿Quiénes aman más a México? ¿Quienes reprimen, aunque sea a través de tácticas mañosas y un soft power, quienes censuran, quienes le tienen miedo a la organización estudiantil o los que son congruentes con sus ideales y no se dejan enganchar por las estructuras de poder tentadoras?

¿Quiénes aman más a México? ¿Los que se quejan de Trump pero que al mismo tiempo no toleran la diversidad cultural e ideológica porque tienden a alterar SU orden establecido?

Antes bien que a los estudiantes de la UAEM no nos llegó un correo institucional pidiéndonos que nos sumáramos a la dichosa marcha “Vibra México” aunque no sería de sorprender que a los trabajadores y administrativos de la institución se les pidiera acudir “voluntariamente”.

Llama la atención la cantidad de ropas universitarias que se aprecian en fotografías tomadas por algunos participantes; llama la atención la pronunciación de las autoridades de nuestra casa de estudios pidiendo a la comunidad estudiantil y a la sociedad en general acudir a dicha marcha. Recuerdo la falta de una postura clara y contundente ante los trágicos acontecimientos del 26 de septiembre de 2014, fecha en que desaparecieron 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa. Recuerdo también esa flacidez y silencio ante la huelga de ese mismo año de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional cuando su grado iba a ser rebajado de ingenieros a técnicos, entre otras cuestiones. Recuerdo el silencio y la falta de crítica ante la masacre cometida en el estado de México en el municipio de Tlatlaya. Recuerdo una falta de postura crítica ante la disminución generalizada de presupuesto a la educación y a la ciencia y la tecnología. Recuerdo la permisión de la grabación de una novela simplona de televisa en las instalaciones de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, en donde por cierto, en un primer instante, se intentaba dar una imagen negativa de quien estudia sociología en una universidad pública; lo anterior con el pretexto de “promocionar” en horario estelar en televisa el sorteo “Gana UAEMéx”, en donde por cierto misteriosamente la mayoría de los grandes premios, se los llevó una sola persona. Recuerdo escuchar que a los profesores se les pidió tocar el tema de Ayotzinapa lo menos posible durante las aulas, y no dejar que los estudiantes ahondaran más en ello. Recuerdo que los DEBATES están PROHIBIDOS, según, entre estudiantes y maestros que disputen algún cargo en la estructura formal de la universidad; por lo menos en la Facultad de CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIALES. ¡Me gustaría ya no recordar tantas cosas! Porque me duele, porque la UAEM me importa, porque a la UAEM la quiero, porque la institución debería de trascender a las personas nefastas y las prácticas absurdas y mañosas; me duele porque la UAEM es mi casa y fue casa de mi familia, me duele porque quiero, me duele porque me importo; no critico ni denuncio ni por frustración, ni por rencor, no por odio…critico porque amo.

Y sí, vamos a derribar muros. Sí, vamos a unirnos en contra de la corrupción, vamos a unirnos en contra de la hipocresía, vamos a unirnos en contra de los nefastos quienes dirigen nuestras instituciones, nuestro país; vamos a unirnos en contra de los privilegios de unos cuantos. Vamos a unirnos en contra de la intolerancia, en contra del racismo, en contra de la violencia…empezando a mirarnos desde adentro.